Artículo de El Mercurio¿ABC o ABP? Parece que Perú, luego de un triste pasado, se esta sumando a los tres países principales de la región. Hasta hace pocos meses, antes de que el Congreso apruebe la famosa ley, Perú no figuraba en el mapa de ninguna estrella que se aventuraba a hacer una gira por Latinoamérica. Ahora, si las cosas siguen como van, parece que no hay nada que nos pare.

El día de ayer, domingo 2 de mayo, el diario chileno El Mercurio saco una nota que advierte la posibilidad de que Perú supere a Chile como plaza de conciertos internacionales. En resumen, nuestro país tiene tres cosas que ofrecer. Primero, tiene cuatro lugares adecuados para mega conciertos, aunque sabemos que justamente lo que nos falta son locales; en segundo lugar, tenemos más público por cuestiones demográficas, aunque según encuestas el público objetivo sea de 50 mil personas y solo el 5.7% de limeños se identifica con el rock/pop; y finalmente, el sostenido crecimiento económico y la estabilidad política.

Seguramente el reciente artículo ha causado mucha polémica. Muchos peruanos se llenan de orgullo por supuestamente ganarles a los chilenos; de la misma manera, muchos chileros se preocuparán por perder su preciado lugar. En todo caso, no buscamos crear un ambiente xenófobo ni creernos la última chupada del mango, este artículo busca hacernos reflexionar sobre lo que está pasando con los conciertos en nuestro país. No se trata de ganarle a Chile, se trata de superarnos a nosotros mismos.

En primer lugar, como ya advirtieron muchos, este boom de concierto puede que no se mantenga al vertiginoso ritmo al que a nuestros bolsillos ha sometido. Una de las críticas a este maravilloso despegue de Lima como una nueva plaza es que no será duradero y pronto tocara techo. Como un niño que nunca ha comido golosinas, si se le lleva a una fábrica de chocolates este se volverá loco y comerá todo lo que encuentre a su paso, pero pronto se cansará y su glotonería se regulará a niveles normales. Sin embargo, los empresarios tienen una visión optimista del futuro que nos espera.

En segundo lugar, el que el jueves pasado llenáramos el Estadio Nacional con más de 40 mil personas nos dice que en el Perú a mucha gente le gusta el rock. Pero le gusta el rock que no es peruano. Parece que solo en nuestro país se cumple el dicho de “nadie es profeta en su propia tierra”. Nuestra escena local está en pañales y, sin embargo, consumimos rock como si fuésemos Argentina. Así como se hizo una gran campaña de “compra producto peruano”, se debería hacer lo mismo con nuestro rock. Ir a conciertos, comprar discos, pedirlos en las radios. ¿Es acaso mucho pedir que no se le abuchee a los grupos nacionales que telonean las grandes estrellas que tocan en nuestro país?

Entonces, es una buena noticia que un diario extranjero reconozca Lima como una nueva plaza de conciertos. Pero no es para dormirnos en nuestros laureles, ni mucho menos celebrarlo como un triunfo anti chileno, sino para que seamos más exigentes con nosotros mismos. Así como les exigimos a los artistas darnos un buen show, nosotros debemos ser un buen público, como fuimos para Oasis. Nos comparamos con Argentina porque ahora vienen los mismos artistas a ambos países, pero allá nos llevan años luz en calidad de público.

Además, a las principales plazas de Latinoamérica les costó 10, 20 ó 30 años llegar al lugar donde se encuentran ¿Acaso Perú lo logrará en solo dos años? En todo caso, la gente dijo que este boom acabaría meses atrás, pero como va la cosa el 2009 será largamente superior al 2008 en lo que concierne a conciertos. ¿Killers, AC/DC, Coldplay, Britney Spears, Tokio Hotel, Paul McCartney, Metallica? Ya nada es imposible.

Finalmente, los dejamos con el artículo publicado el día de ayer por el diario El Mercurio. Disfruten.

 

Las armas de Lima para transformarse en capital musical del Pacífico

El cierre del Estadio Nacional para shows amenaza con sacar a Santiago del circuito de espectáculos y poner a Perú como nueva plaza continental tras Brasil y Baires.

CLAUDIO VERGARA

El pisco, la papa, esa acrobacia futbolera llamada “chilena” y los megaconciertos. Ese podría ser el nuevo orden de las fricciones folclóricas entre Chile y Perú. Y en el último caso la cosa va en serio: el cierre del único gran recinto local para grandes shows, el Estadio Nacional, amenaza con sacar a Santiago del circuito latinoamericano de espectáculos internacionales. A cambio, Lima comienza a instalarse como la nueva gran plaza continental de eventos, al lado de Río de Janeiro, Sao Paulo y Buenos Aires.

“La competencia es férrea. Hace unos años Perú era una nebulosa, sin promotores serios ni esponsors, pero ahora poseen más recintos y no tienen nada que envidiar”, dice Pedro Romero, productor de Time for fun (T4F), la empresa que recibió el jueves 30 la negativa final de La Moneda para cambiar a Jonas Brothers (20 de mayo) de la pista atlética al coliseo central y que ahora enfrenta una disyuntiva: si no se destraba el coliseo ñuñoíno para AC/DC en diciembre, tendrá que trasladar esa fecha a Perú. Lo mismo podría pasar con grandes shows del segundo semestre y principios de 2010, como Coldplay, Paul McCartney, U2, Metallica y Guns N’Roses.

Salvo Radiohead y Madonna, todos los tours del último año -Kylie Minogue, R.E.M. y Iron Maiden- también pasaron por Perú. ¿Qué ha cambiado para que eso ocurra? Desde 2007, el gobierno, las entidades deportivas y las productoras vienen impulsado una política para integrar al país al circuito de las giras planetarias, y el gran empujón lo dio el Congreso: en diciembre de ese año, se aprobó una ley que exime a los shows internacionales del pago de los altos gravámenes heredados de la era Fujimori. “Esos impuestos eran un obstáculo”, cuenta Coqui Fernández, de People & Music, la principal promotora de recitales en Lima.

También está la política de usar sin trabas los cuatro estadios que hoy tiene la capital (ver fichas). Además, la llegada de estrellas extranjeras que contemplan a Lima en sus planes ha detonado allí un entusiasmo similar al que hubo en Chile en los años 90: “La cancha es para todos. Es sintética, así que no enfrentamos los problemas que tiene Chile tras los shows. Además, los conciertos son una mayor fuente de ingresos que el fútbol”, cuenta Marcos Encalada, administrador del Estadio Nacional de Lima, el principal recinto para eventos limeño.

Fernández acota: “Aquí también hay algo de orgullo: por años vimos cómo por nuestros cielos las estrellas pasaban a Chile. Entonces ahora está la sensación de que es la primera vez que vienen, pero también podría ser la última”.

Lo cierto es que los artistas están pasando por Lima y olvidando otras plazas de Sudamérica. El martes 28 cantó allí Andrea Bocelli, quien no actuó ni en Santiago ni en Buenos Aires. El 23 de abril fue el turno de los B-52’s y los New York Dolls, que si bien fueron a Buenos Aires, obviaron a Santiago.

Lo que ofrece Perú

1 Más estadios. Hoy Lima tiene cuatro recintos de alta capacidad que pueden ser usados para megaeventos: el Nacional (45 mil personas); la explanada del Estadio Monumental (30 mil); el Jockey Club (20 mil), y se estudia abrir el estadio de la Universidad San Marcos (35 mil).

2 Más gente. Perú es prácticamente el país que más tickets está comprando. Un factor demográfico (28 millones de habitantes) y también de entusiasmo: el reciente paso de Oasis juntó a 43 mil fans, mientras que el concierto en el Movistar Arena de Santiago rasguña las 10 mil entradas.

3 Crecimiento. Por años, la bonanza económica chilena ha sido vista como clave para el desembarco de megaconciertos. Ahora, según los promotores, el sostenido crecimiento de Perú y su reciente estabilidad política son un plus. El mismo que -añaden- no tienen otras plazas continentales; por eso las visitas a Bolivia o Venezuela son escasísimas.

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