articulo-del-comercio-conciertosEl Comercio vuelve a publicar un artículo sobre los conciertos nacionales; sin embargo, esta vez, con malas noticias. En esta nota se puede ver una serie de afirmaciones por parte de los productores como también de los proveedores. Los productores, en resumen, dicen que si bien los impuestos han bajado, en contra parte, los costos han subido como consecuencia de su demanda. Por su parte, los proveedores afirman que, si bien los costos de sus productos han subido, algunos productores prefieren la informalidad para reducir costos. Sin embargo, el asunto no es tan simple.

Este artículo muestra bastantes datos interesantes pero que parecen ser exagerados. Como dice el título del artículo, parece que todo va bien por la cantidad de conciertos y cantidad de público que asiste; sin embargo, puede existir un trasfondo que no se ve fácilmente.

Sin duda es un tema difícil que puede despertar bastante suspicacia. Algunos podrán pensar que este es un artículo que busca mantener un oligopolio desanimando nuevos empresarios; en contra parte, otros creerán que los empresarios dicen la verdad y están recién sembrando para cosechar una vez que el negocio se estabilice. Sea lo que piense cada uno, en lo que sí debemos estar todos de acuerdo es que la falta de publicidad urge en este momento. Es paradójico ver cuánto dinero se destina a la publicidad de fútbol que nos trae tantas tristezas mientras que a los conciertos, que nos dan tantas felicidades, no se les da nada. Creo que no es necesario estudiar años de publicidad para darse cuenta de eso, pero habrá que esperar.

Los dejamos con el artículo de El Comercio para que saquen sus propias conclusiones:

Por: Juan Takehara / Luis Gamarra

El inusitado crecimiento de conciertos de rock no sería tan rentable para la industria del espectáculo como parece. A pesar de que en el 2008 se disminuyó el Impuesto a la Renta de 30% a 15% para eventos no deportivos (sobre las utilidades) y el 15% de impuesto municipal (sobre la taquilla), lo que dinamizó el sector como nunca antes se había observado, la demanda no ha crecido con la misma rapidez que la oferta. Peor aun, los proveedores del espectáculo, que brindan servicios de luces, sonido, infraestructura, baños y seguridad, han elevado sus tarifas entre 15% y 25% en los últimos 18 meses.

Si pensó que la eliminación de impuestos reduciría el valor promedio de las entradas, se equivocó. “Las entradas están más caras que antes. Producir un concierto es más caro. Bajaron los impuestos, pero subieron nuestros costos”, señala Jorge Fernández (hijo), representante de Lahersa Producciones, que trajo a Cindy Lauper, Deep Purple, Boy George, Whitesnake y Toto.

El negocio de los promotores del espectáculo, según los entrevistados para este informe, no pasa por el número de boletos que se vende, sino por los márgenes que se pueden obtener al negociar precios más bajos con los proveedores. “Así se llene el Estadio Nacional, eso no significa que el concierto haya sido un éxito en términos económicos para un productor”, dice Jair Toledo, de Kandavu Producciones. “¿Cuánto crees que gané en el concierto de Kiss?”, nos preguntó Alberto Menacho, gerente general de la productora TQ, que trajo a la banda de caras pintadas. Menacho se respondió: “cero”.

Por ese motivo, como comenta Hermes Landa, uno de los más solicitados proveedores de equipos de luces y sonido, muchas veces los productores organizan temporadas de conciertos locales, en los que no invierten en los mejores equipos y ganan buenos márgenes, cosa que no podrían hacer con los artistas internacionales, que imponen otro tipo de estándares técnicos.

Respecto a la infraestructura que soporta el escenario, las luces y el sonido existen empresas como El Patio, El Aro y Alfisa, que han participado en la producción de megaconciertos. Pero, como muchos proveedores de este sector, prefirieron no dar declaraciones por recelo a la competencia. Para estas empresas, sus mayores ingresos están en el andamiaje de eventos corporativos.

Algunos de los promotores de espectáculos aseguran incluso que el nivel de proveedores que demandan los megaconciertos es aún bastante limitado. Por ejemplo, señaló una fuente, para alquilar las luces que demandó el concierto de Kiss, se necesitó contratar a todos los grandes proveedores de luces del mercado.

EL GRAN SECRETO
El secreto del éxito, según los entrevistados, está en los márgenes que se pueden obtener del llamado “rider” técnico, que es la lista de equipos que los representantes de los grupos exigen a los productores locales, donde especifican sus estándares técnicos. En ese punto, el productor local ofrece como contraparte una lista alternativa de equipos, “contrarider”, que implica evidentemente costos menos onerosos. Si el representante acepta, el negocio para el productor está hecho.

Fernández agrega que un grupo que tocó en el Estadio Nacional (podría ser R.E.M, Oasis, Iron Maiden o Kiss), cobró US$750.000, más el 90% de las entradas. “Así no hay grandes utilidades”. Para el empresario, se debe trabajar, en promedio, cuatro conciertos al año (a partir de 15.000 personas), calculando que uno se trabajará a pérdida. “Lo mejor es producir todo tipo de eventos, entre ellos los conciertos”.

Lalo Ponce, de Live Entertainment, confirma lo que dentro del sector parece una verdad indiscutible: “es imposible vivir solo de los megaconciertos (más de 40.000 personas)”.

Si bien parece una gran vitrina traer a bandas como Depeche Mode (la trae TQ), que reunirá tranquilamente a más de 20.000 personas, algunas productoras deben generar muchos eventos menores (de 5.000 personas) para alimentar su facturación. Desde eventos corporativos, premiaciones, música clásica o temporadas de teatro, en las que podrían recaudar desde US$10.000 hasta US$100.000 por evento.

EL “BACKSTAGE”
Para realizar un concierto promedio (15.000 personas) en lugares como la explanada del Monumental o el Jockey Club, se necesita invertir, además de infraestructura, sonido y luces, en servicios básicos como seguridad, baños y kioscos de sánguches y cerveza.

Los baños que se ven regularmente en conciertos son de tipo Ejecutivo (W.C., lavatorio, urinario, tacho, luz, papel higiénico y papel toalla). Los alquilan empresas como Disal, Ancro y Saniemko y cuestan, en promedio, entre US$35 y US$45 por día. El baño para discapacitados alcanza los US$100. Un evento de 15.000 personas necesita por lo menos unos 50 baños.

Ricardo Escuza, gerente comercial de Disal, señala que en este mercado prevalece la informalidad: “el alquiler para conciertos no ha aumentado porque el productor peruano trata de ganar al máximo, alquilando baños a empresas que le cobran US$20 por unidades en malas condiciones higiénicas”. Esta práctica, comentan otros proveedores, se repetiría sistemáticamente en otros rubros.

LUZ Y SEGURIDAD
aticuloRespecto a la seguridad, Alessio Di Bari, gerente de operaciones de VIPs, una de las firmas más solicitadas en seguridad para conciertos, señala que este rubro representa el 25% de su operación. Di Bari indica que para un concierto de entre 5.000 a 10.000 personas se necesitan alrededor de 250 agentes de seguridad.

Cuando superan las 25.000 personas, se necesitan 350 efectivos. Di Bari explica que para un evento grande acostumbra trabajar con otras empresas, como 911. Según una fuente, los productores prefieren trabajar cada línea de seguridad (ambiente) con una empresa distinta, para que se fiscalicen entre sí, con el objetivo de evitar la filtración de asistentes. A pesar de que los estándares que señala Di Bari son los correctos, algunos promotores contratan agentes por debajo de lo recomendado, una vez más, para ahorrar costos.

En el caso de los grupos electrógenos, Johnny Olórtegui, de la empresa Luvegi, comenta que para un concierto se necesitan equipos para las luces, los efectos especiales y el sonido, que pueden alcanzar los US$1.400, en promedio, por 2 días de alquiler.

BEBIDA Y ALIMENTO
Respecto a la cerveza, Álex Ljubicic, director de Eventos Especiales de Backus, señala que la cerveza se da en consignación al productor a S/.2.65 la botella de 650 mililitros. El precio final lo fija el productor, casi siempre entre 50% y 100% sobre este primer precio. Para 1.000 asistentes se estima que se necesitan 100 cajas de 12 botellas de 650 mililitros o 100 cajas de 24 botellas de 330 mililitros. Si se venden 1.500 cajas, la utilidad podría superar los S/. 45.000.

La venta de alimentos también representa un punto a favor del promotor. Lalo Ponce comenta que existen tres formas para vender alimentos en un concierto: a consignación, cobrar una comisión de las ventas de una tienda o comprar los alimentos para venderlos al público. Por ejemplo, embutidos Braedt vende 700 panes con chorizo a S/.5. Pero el precio (que en dos de las modalidades depende del promotor) que se fija alcanza de S/.7 a S/.10.

La mayoría de proveedores señala que es un mercado que aún no es representativo dentro de sus respectivas operaciones. Según ellos, para crecer en esta industria, se necesitan más espacios para más conciertos, más mercado y más rock para nosotros. Dios los escuche.

QUEJA UNÁNIME
Faltan auspiciadores
En EE.UU., México, Argentina o Brasil, donde existe una verdadera industria alrededor de los conciertos, los promotores ganan dinero a través del merchandising (polos, discos y recuerdos) y el parqueo. Sin embargo, en el Perú, estos negocios se realizan informalmente fuera de los conciertos, sin que la Sunat garantice el pago de impuestos. Uno de los puntos débiles que señalan por unanimidad los promotores es la falta de auspiciadores, que solo llegan a cubrir entre el 5% y 10% de un concierto. Según Jorge Ferrand, uno de los promotores de mayor experiencia, si no llegan bandas como U2 o los Rolling Stones es porque nadie, salvo con auspicios, podría pagar los US$2 millones que cobran. Con más auspicios, habría más ganancias.

Foto por Musuk Nolte