De chico, cuando estaba harto del mundo, del colegio, de la gente, de la sociedad, me metía a mi cuarto y liberaba todo mi resentimiento escuchando mis cds de Korn a todo volumen. Era uno de los pocos momentos de mi conflictiva adolescencia en los que sentía que había gente en el mundo que me comprendía, que sentía lo mismo que yo. Una década más tarde sucedería lo inimaginable, tendría a mis ídolos tocando para mí esas mismas canciones que me marcaron como una imborrable cicatriz.

El día de ayer cada uno vivió su propia experiencia y a la vez todos sentimos que estábamos ahí por las mismas razones. Algo teníamos en común todos los que vivimos gran parte de nuestra vida con esta banda y ahora estábamos reunidos en el mismo momento y un mismo lugar. Por eso, antes de comenzar, debo decir que este fue el mejor concierto de mi vida. ¿Por qué? Pues no tengo argumentos. El concierto de ayer no lo viví con el cerebro, sino con el corazón.

No hubo pantallas, ni pirotecnia, ni coreografías, ni esas otras huevadas. No se trata de si tocaron a la perfección, si el sonido era impecable, ni si tocaron mucho o poco tiempo. Pues lo único que importó ayer, jueves 15 de abril, fue la emoción.

Llegué a San Marcos a las 8.30 y me perdí la esperada presentación de …Por Hablar, la cual me dijeron que estuvo alucinante y que fue bien recibida por los asistentes. Mientras entraba, seguramente no fui el único que quedó anonadado mientras caminaba por aquel túnel que poco a poco nos conducía a ese mágico local, pequeño y muy personal.

Los set lists de sus anteriores presentaciones me tenían un poco preocupado. Korn es una banda que la mitad de su historia es parte de mi vida, y la segunda mitad de su discografía me es totalmente indiferente. Como la gran mayoría de los asistentes, estábamos ahí por la primera época de Korn.

Por eso tenía planeado pasarme gran parte del concierto contemplando desde la periferia, esperando a que toquen las antiguas para recien meterme a poguear. Sin embargo, un vez que se apagan las luces y comienzan con 4 U, no pude resistirme y corrí hacia el epicentro de la multitud.

Todavía no podía creer que esté escuchando una canción del Issues, el disco que me hizo descubrir esta banda y que luego sería relegado por sus trabajos anteriores. El público estalló violentamente y por todas partes había huecos de gente sacándose la mierda, como era de esperarse.

Todo el público unido en un sentimiento, recordando nuestros años más retorcidos y oscuros, épocas que el único escape era encerrarnos en ese submundo llamado Korn. Estaba más que claro, la furia se había apoderado de la masa en la que nos habíamos transformado y el público se unió como pocas veces podemos presenciar.

No fue hasta la sexta canción que tocaron esos temas con los que todos nos afanamos de chibolos. La terrorífica guitarra de Munkey nos anunciaba Falling away from me, aquella canción que te sucumbe a lo más profundo y nos hace pensar que el suicidio puede curar el dolor.

Tantos años viendo los videos, tantos escuchando las canciónes y ahora tenía a Jonathan, Fieldy y Munkey frente mío. Por eso, aproveché los temas que no me interesaban para darme una pausa y contemplar a Korn ante mis propios ojos. Me costó varias canciones convencerme que lo que estaba viviendo no era un sueño.

El otro bombazo fue Somebody someone, la octava canción de la noche, con la que la gente regresó al pogo con toda intensidad. Pero para mí no fue hasta Helmet in the bush que inició mi trance catártico. A partir de este momento todos los sentimientos que pensé ya haber superado regresaron como demonios a tomar mi alma por completo. Nunca he cantado con tanta intensidad, nunca había pogueado con tanta fuerza. Estaba en el lugar indicado para mí, ensimismado en mis propias emociones y a la vez sabiendo que como yo había miles más.

Siguieron con Freak on a leash. Había comenzado el concierto para los fanáticos de la primera época de Korn, su mejor momento. Pero nada, absolutamente nada, se comparará con lo vivido a partir de Faget. Poco sentido tiene tratar de plasmarlo en palabras, es más, tal vez pierda la magia si hiciera el intento de traducir las emociones en lenguaje. Sin embargo, las letras de Korn sí logran hacerlo con una sola frase como “you can suck my dick AND FUCKING LIKE IT!!!”.

Good God fue la catarsis máxima. Todos los fantasmas de mi vida, toda la mierda de este mundo y la mierda no terrenal la tuve mirándome fijamente a la cara, frente a frente, y pude por fin gritarles desde lo más profundo de mi ser “Won´t you get the fuck out of my face?! NOOOW!”.

Y la tercera canción de ese combo no pudo ser otra más que Blind. Todos los asistentes estábamos hechos uno solo, no hubo necesidad de que Jonathan nos pidiera nada, nosotros, de ver tantos videos, ya sabíamos lo que debíamos hacer. En medio del hueco, arrodillado y mirando al piso la mente se me nubló. Los sentidos se anularon y me fui a “un lugar dentro de mi mente, un lugar donde me gusta esconderme”. Creo que esto es lo más cerca que he estado de un trance místico en mi vida, como si un demonio me hubiese poseído. Ya no era yo, estaba endemoniado y con este poder diabólico arremetí contra la masa de cuerpos pogueando cuando la canción me lo ordenó. Fue involuntario, no fui yo, ya no tenía poder sobre mi cuerpo.

Pensé que el concierto había acabado, ya no podía pedir más. Había sido poseído por el diablo de Korn y se había culminado el ciclo que comenzó hace más de 10 años, cuando los escuché por primera vez. Podrá ser reiterante pero no hay otra palabra más adecuada que catarsis para describir lo vivido. Había finalmente expulsado toda la mierda, todos mis fantasmas.

Ya purificado, no hubo mejor momento para que Jonathan regrese con su gaita para cantar Shoots and ladders y seguir luego con otra de mis favoritas, Clown. “Anger inside, builds within’ my body”, letras tan intensas que solo puedes entenderla en la adolescencia, especialmente si esa época no fue de color de rosa para ti.

Finalmente se fueron con Got de Life. Y, así como la canción, fui vuelto a la vida, se cerró el ciclo. El concierto de ayer fue el mejor de mi vida, espero que nada lo supere nunca. Y seguramente muchos no coincidirán conmigo, pero así es, este concierto fue una experiencia personal y no tengo que argumentar porqué fue el mejor concierto de mi vida. Si no te gusta mi crónica, pues no me queda nada mejor que decirte “y´all can suck my dick and fucking like it!!!”.

Set List:

  1. 4 U
  2. Dead Bodies Everywhere
  3. Need To
  4. Coming Undone / We Will Rock You
  5. Here to Stay
  6. Falling Away From Me
  7. Oildale
  8. Somebody Someone
  9. Did My Time
  10. Throw Me Away
  11. Helmet in the Bush
  12. Freak on a Leash
  13. Faget
  14. Good God
  15. Blind

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  1. Shoots and Ladders
  2. Clown
  3. Got the Life

Todas las fotos fueron extraidas de http://twitpic.com/1fx38n

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