Crónica: Chris Cornell en Lima 2016

Los años pesan. En el caso de Chris Cornell ese dicho no suena para nada a reproche sino todo lo contrario. La experiencia de estos poco más de 30 años de carrera le dan al de Seattle el suficiente manejo para crear un ambiente sonoro tan acogedor como sobrecogedor. Luego de dos años de su primer encuentro con el público de Lima, esta vez lo haría con un repertorio de canciones bajo un formato acústico (sólo acompañado por un músico -Brian Gibson- quien ejecutó estupendamente el violoncello además de la mandolina y el piano en algunos pasajes del show) e íntimo. En ese sentido, fue un acierto la elección de la Huaca Pucllana como escenario de este concierto en el que la vista pagaba cualquier espera.

Cornell salió casi a las 8:30 pm, estirando la hora pactada ya que para las 8 pm seguía ingresando asistentes al recinto. Ni bien salió y saludó a los de la primera fila, ya tenía al público en el bolsillo. La expectativa era grande, de eso no cabía duda. Con un sonido cristalino y cálido, arrancó con “Before We Disappear”, de su último álbum Higher Truth (2015), en una suerte de liturgia cargada de mucha entrega por parte del cantante de Soundgarden. Por parte del público, algunos agradecían la no severidad con las indicaciones previas al evento en las que no se podía tomar fotos ni grabar durante el concierto para iniciar sus “transmisiones en vivo” vía Facebook. Y es que hay gente que va a los conciertos para reportearlos, ya no para emocionarse. Una pena. Felizmente, ganan los que de verdad siguen su música que llenaron de aplausos y vivas al cantante durante toda la noche.

Continuó “Can’t Change Me” de su primera incursión en solitario, Euphoria Morning, y estrenó una nueva canción: “’Til The Sun Comes Back Around”. Luego interpretó “Nothing Compares 2 U” de Prince. Con la interpretación de la sentida balada del genio de Minneapolis todo quedó en suspenso, la voz de Cornell y el minimalismo de los arreglos crearon un manto de tenso confort. Sencillamente sublime y lo mejor de la noche para quien escribe. Luego le tocó el turno a dos de sus más grandes influencias según comentó: Bob Dylan y The Beatles. Del norteamericano versionó “The Times They Are A-Changin’” en la que se permitió cambiar algunas frases excusándose en la coyuntura política de su país. De los de Liverpool cantó el himno “A Day In The Life”. Ambos covers sonaron brillantes, cero oportunismo, que ya es bastante.

En fin, todo un triunfo esta performance acústica incluyendo crescendos de intensidad como “Fell On Black Days”, “I Am The Highway” o “When I’m Down”. En el tramo final sonó escalofriante “Hunger Strike”, con todos los remates de voz y falsetes posibles (e imposibles). Para alguien que no fue seguidor del grunge de los 90, es imposible negar la calidad de este Cornell ya pasados los 50 y que es aún capaz de tener en vilo al público apenas con una guitarra acústica y ese portento que es su voz.

Crónica por Álvaro Torres. Fotos por Mireya Molero Denegri.

1. Before We Disappear
2. Can’t Change Me
3. ‘Til the Sun Comes Back Around
4. Nothing Compares 2 U
5. Nearly Forgot My Broken Heart
6. The Times They Are A-Changin’
7. Josephine
8. Fell on Black Days
9. Be Yourself
10. All Night Thing
11. Doesn’t Remind Me
12. Wooden Jesus
13. Call Me a Dog
14. Blow Up the Outside World
15. When I’m Down
16. Let Your Eyes Wander
17. I Am the Highway
18. Rusty Cage
19. Black Hole Sun
20. Hunger Strike
21. A Day in the Life

Encore:
22. Sunshower
23. Higher Truth