caEste año trajo a Lima a una de las guitarristas zurdas más relevantes de la escena musical contemporánea. Courtney Barnett tocó ante un público desaforado en el Centro de Convenciones de Barranco anoche, 10 de noviembre. Aunque la capacidad no estaba al límite, los saltos, pogos y descontrol colectivo de la audiencia lograron cargar al local de una energía inescapable que se sostuvo dentro de los asistentes incluso después de terminado el show.

Courtney llegó a Lima esa misma madrugada con una hora de retraso. A pesar del percance, la artista australiana igual mantuvo el espíritu para realizar entrevistas durante la mañana y salir a comer comida peruana en Miraflores. Un día soleado y una victoria inesperada de la selección peruana de fútbol. Así no sean el tipo de temas que a todos nos importe, el buen clima y luego ver a gente celebrando en las calles usando la camiseta debe haber causado alguna impresión sobre Courtney y su banda antes lo que sería la primera vez para ellos tocando en Latinoamérica.

La noche empezó con Gomas como teloneros. Una banda que lleva años llevando la delantera del indiepop local. Con experiencia compartiendo escenario con a bandas internacionales como Clap Your Hands Say Yeah!, Las Ligas Menores y 107 Faunos, lograron cautivar a la audiencia que aún iba llegando. Con una gran apertura al concierto, la audiencia que llegó tarde para ver a los teloneros se perdió una buena oportunidad de ver en vivo a dos importantes representantes de la escena local.

Alguien que no se lo perdió fue Courtney, quien desde el balcón VIP le estuvo tomando fotos a Gomas desde su cel. Habiendo mostrado interés por las bandas locales, se quedó a ver el show de Los Conchas Negras que, con un estilo más rocanrolero y la presencia escénica del vocalista Nico Saba, fueron calentando los motores del público que anticipaba al conjunto australiano.

Cuando Courtney y su banda tomaron el escenario el Centro de Convenciones de Barranco mantuvo un estado de éxtasis que no disminuyó a lo largo de toda la noche. El flujo entre hits como “Depreston” y “Avant Gardener” y ‘canciones caletas’ no disuadió a los oyentes en ningún momento, entre coros y crowdsurf el ambiente era inconfundiblemente frenético. Siempre te das cuenta que la gente la está pasando excepcionalmente bien cuando intentan cantar todas las canciones a pesar de no saber bien completamente la letra de ninguna.

El proyecto de Barnett despegó apenas apareció sobre la faz del planeta en el 2013. Quizá era la combinación de sus efectos limpios de guitarra y la característica manera deadpan que tiene de canta, o quizá sea la desilusión moderna que incluyen sus letras acerca de una juventud sensible enfrentándose a un realidad de burocracias e inconsistencias.

Nacida a fines de los 80 Courtney no entra dentro de la delimitación millenial pero representa a la generación inmediatamente anterior, transmitiéndonos a través del rock los miedos de los más recientes adultos de vivir sobre un mundo que entre deudas, desempleo y amores modernos se quiebra como hielo debajo de nuestros pies.

Crónica por Rafaél Gutierrez. Fotos por Fabio D. Miranda.

  • Omar Contreras La Torre

    Genial, el concierto más èpico después de Holter. No obstane, ella es Australiana… no canadiense