Crónica: Alejandro y Maria Laura en el Teatro Pirandello 2017

El miércoles que pasó se llevó acabo la presentación de La Casa No Existe, el tercer (y el mejor hasta ahora) disco de Alejandro y Maria Laura, proyecto conformado por los esposos A. Rivas y M. L. Bustamante quienes después de 4 años vuelven a lanzar un álbum, incluyendo los singles “Matrimonio” y “Agüita del Equilibrio” lanzados anteriormente. El lugar elegido fue el Teatro Pirandello de Santa Beatríz, el cual resalta por tener una adecuada distribución de áreas, la comodidad de sus asientos y principalmente por la exquisita acústica de su recinto.

Los primeros en aparecer sobre el escenario en esta muy linda noche fueron los argentinos Juanito el Cantor y Lucio Mantel, compartiendo la misma guitarra y tocando un tema cada uno en seguidilla. Juanito fue quien se encargó de la producción del disco presentado en los tres lugares que tomó plaza la grabación (Cusco, Argentina y Lima); mientras que Lucio venía completando el tour que ambos están teniendo en nuestro país.

Durante el concierto, Alejandro relató cómo es que contactaron como fans a Juanito vía Facebook queriendo aprovechar su estadía en Argentina (pensando tal vez en no obtener respuesta alguna), y creo que a todos nos quedó claro el por qué: interpretando intrépidos temas como “¡Ay, mi gorrión!” de su disco 12 Canciones De Amor y 1 Botella De Vino (2007), Juanito dio cátedra de lo magnífico que se puede crear a partir de una guitarra acústica y la voz como si se tratase de un instrumento más. De la misma manera que Lucio Mantel, quien con una interpretación tal vez menos curiosa pero sí más sentimental, repasó reconocidos temas de su discografía como “Raíz Salvaje” de su último disco editado Confín (2015) y “Punto de fuga” de su disco Miniatura (2010). En definitiva ambos lograron captar la atención y el reconocimiento del público.

Luego llegaría la razón por la que el Pirandello lucía lleno. Alejandro y Maria Laura ingresaban acompañados de una banda de lujo: Rafo de la Cuba (Bajo), Luca Susti (batería), Eert Bacilio (violín), Giacomo Novella (trombón), entre otros grandes talentos. Sonaban los primeros aplausos de la noche y decidieron dar rienda suelta con “La Película” tal como inicia el álbum, seguido de una de las mejores canciones del disco, “Matrimonio”, cuya interpretación en vivo le hizo realmente justicia.

Vendrían después clásicos como “Estos Días” y “Folclorcito”, ya que como diría Alejandro, no querían dejar de incluir sus trabajos anteriores. Maria Laura aprovecharía en desaparecer por un momento, para luego salir caracterizada con una bata e interpretar la última canción del disco: “María Flojera”. Para “Una Fiesta Cualquiera”, al quitarse la bata, dejaría en evidencia su embarazo (por si alguno no estaba enterado de ello), lo cual también sería de tema de conversación y anécdotas entre canciones por parte de ellos mismos hacia el público.

Posteriormente llegaría el momento de los invitados especiales, en donde primero fue el turno de Maite, la hermana de Maria Laura, con quien interpretarían “Canción Para Aurora”, el tema que le compuso a la venidera primogénita del dúo, dejando así ver que el talento musical se comparte en la familia. Luego dimos paso a “La Corriente Del Niño”, tema que interpretarían con La Lá, quien también participó en la versión grabada del disco. El último invitado en aparecer sería Juanito el Cantor para tomar la guitarra eléctrica en otro de los nuevos temas.

Así en la siguiente parte del set regalarían temas tanto nuevos como viejos, incluyendo el estreno de una nueva versión del clásico “Sensual Intergaláctica”. Tras interpretar 19 temas, los músicos abandonarían el escenario para pronto volver y terminar el show con dos infaltables: “Fiesta Para Los Muertos” y “Feliz Aniversario”. Este último con un intermedio alargado donde invitarían al público a expresarse y decir lo que quisieran, algo ya conocido aparentemente por los fans.

¿Cuál fue el mejor discurso? Probablemente el de la chica pidiendo perdón a su acompañante por haber cometido errores en el camino al concierto, pero el momento crucial lo protagonizarían dos jóvenes quienes sujetados de la mano se propondrían matrimonio.

Si bien fue el público quien permitió con su espontánea participación que el cierre del show fuera memorable y se pusiera así el broche de oro a la noche, quisiera anotar dos cosas: 1. No tan seguido se escucha un público tan fiel que aplauda al unísono y de manera tan adecuada al ritmo de la canción en transcurso, algo casi admirable, y 2. Es inevitable poner en evidencia que al público peruano le falta dejar algunos malos hábitos (relacionados a la tardanza, ruido y uso inapropiado de celulares), sobre todo cuando un concierto se realiza en un lugar como un teatro que demanda mayor silencio, respeto y atención hacia la puesta en escena y las personas alrededor.

Crónica por Paulo Contreras. Fotos por Víctor Tsuchida Kiyan

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