Crónica: Arcade Fire en Lima 2017

Me tocó verlos este año en el Primavera Sound en el show que marcaba su regreso sin aún lanzar el disco que los traería de vuelta, el ahora vapuleado Everything Now. En esa ocasión, la banda haría debutar algunas nuevas canciones y el recuerdo me lleva a que, quizás porque aún su nueva puesta en escena estaba en marcha, no me llegaron a deslumbrar tanto como me lo esperaba por tratarse sobre todo del primer show en que los veía. Recuerdo el arranque con una poderosa “Wake Up”, presentación que luego desembarcó en aguas más tibias para un corazón galopante y bombardeando emoción como el que llevé a tierras catalanas. Haciendo el balance, su presentación fue largamente superada por otros actos que pude ver en el irreal espectro de conciertos del festival barcelonés.

Ya escuchado el nuevo álbum, el anuncio de su arribo a nuestra ciudad no despertó en mi la emoción que hubiera revelado un concierto de alguna gira anterior. Igual no me lo iba a perder. De ahí en adelante, no quise ver nada en YouTube sobre los conciertos que daban en la región y menos aún conocer el setlist para no arruinar el factor sorpresa que es vital en el show de los canadienses.

Dieron las 8:50 pm y las luces se apagaron. Las pantallas en forma de V se encendieron y empezaron a bombardear toda la prédica conceptual del último álbum. Los Arcade Fire fueron presentados como si se tratara de una pelea de box (ya antes se había montado un ring en el frente del escenario) así que ya estaba preparado para presenciar este elemento lúdico tan activo en los conciertos de Win Butler y compañía. Todo un acierto viendo los resultados con el público gozando y clamando que ya estén en el escenario.

Salieron y algo se activó en mi, esa emoción que quedó relegada en Barcelona y ahora tan presente e intacta, apareció y no me abandonó durante todo el show. Era hora de dejarse llevar. Inició “Everything Now” y sonó preciosa. Me sentí el ser más ruin por no haber puesto el disco en mi ranking imaginario de lo mejor del año. Así de impresionado y feliz estaba.

Rebellion (Lies)” sonaba y no te lo podías creer. La gente saltaba sin parar y todo era una fiesta. Justo me fijé que no sé si para esa canción o la que continuó (la fiesta de carnaval que es “Here Comes The Night Time”) invitaron a un grupo de música andina en el que resultó conmovedor ver a Win Butler acercarse al que tocaba la quena y acercarle el micro, a pesar que ya tenía uno. Lo sentí sincero, nada de Marca Perú ni algo para congraciarse con el público, sino un acercamiento respetuoso a una tradición musical que no le era indiferente y que supo resolver a pesar de lo fugaz de su visita.

Continuó la hermosa “Haiti” y luego lo que para quien escribe fue uno (de tantos!) de los mejores momentos de la velada: “No Cars Go” que resultó en un pogo desatado de principio a fin que en mi mente iba al compás del frenesí de las imágenes de la banda en las pantallas.

Otra muestra de reconciliación con el último álbum fue “Electric Blue” con Régine al frente y “Put Your Money on Me” que sonaron mejor que nunca. “Neon Bible” y “Ocean of Noise” pusieron la pausa y sentí al público que se enfrió sobretodo cuando Butler acercaba el micro en la primera para escuchar los coros y recibió una tibia respuesta. No importaba porque otra vez se escuchaba uno de mis canciones favoritas de su mejor álbum Funeral, “Neighborhood #1 (Tunnels)”, para poner todo en su lugar y el público vuelva por los cauces de la histeria.

The Suburbs”, otra de las más celebradas por tratarse del tema que le da nombre a uno de sus discos más entrañables y el que les dio la consagración popular y muestra de todo el carisma vocal de Win Butler. Régine, ataviada de rojo, aparecía otra vez al frente con el synth-pop ensoñador de esa preciosidad que es “Sprawls II”. Acompañó su particular voz esos bailes que unas veces iban en clave de vals y otras en una suerte de “asereje” robótico y en cámara lenta. Como sea, encantadora en toda regla.

La esperadísima “Reflektor”, con sus casi ocho minutos de disco-pop con giros y crescendos, convirtió el estacionamiento del MALI en una verdadera pista de baile. Sin duda, era la más esperada de la noche. Sonaron dos hits más del album del 2013: “Afterlife” y “We Exist”. Cerraron con “Neighborhood #3 (Power Out)” dejando a la gente con ganas de más.

Regresaron con la balada “We Don’t Deserve Love”, que era la ocasión para ir derramando unas lágrimas ya que la despedida estaba cerca. Régine tirada en el suelo y con las manos en la cara (aún no me quedó claro si fue algo teatral) estaba cerca de lo que estábamos sintiendo muchos de nosotros.

Se fueron con “Wake Up” con todo el público coreando ese cántico con el que al final bajaron para compartir con el público y con el que nos fuimos varios coreando saliendo del recinto y procesándolo aún ahora. Un fin de fiesta impresionante y muy emotiva. Camino a la salida, escuché que alguien le preguntaba a su amigo que estaba en silla de ruedas que le había parecido el concierto. “Mírame hermano, he llorado todo el concierto”. No me atreví a levantar la mirada.

Crónica por Alvaro Torres. Fotos por Lukas Isaac

Setlist:

1. Everything Now
2. Signs of Life
3. Rebellion (Lies)
4. Here Comes the Night Time
5. Haïti
6. No Cars Go
7. Electric Blue
8. Put Your Money on Me
9. Neon Bible
10. Ocean of Noise
11. Neighborhood #1 (Tunnels)
12. The Suburbs
13. The Suburbs (Continued)
14. Ready to Start
15. Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)
16. Reflektor
17. Afterlife
18. We Exist
19. Creature Comfort
20. Neighborhood #3 (Power Out)
Encore:
21. We Don’t Deserve Love
22. Everything Now (Continued)
23. Wake Up

Compartir 698