Crónica: Brujería en Lima 2017

Brujería solían ser un misterio. Tenía 14 años cuando vi el vinilo de su debut Matando Güeros en una tienda de Galerías Brasil, y el impacto de ver una decapitación real como imagen frontal de un producto editado por un sello grande como Roadrunner fue bastante fuerte, especialmente en tiempos pre-internet.

El floro de prensa (narcosatánicos que se relajan haciendo grindcore) quedó atrás con la aparición de Raza Odiada, en cuyos videos promocionales se reconocían siluetas de miembros de bandas como Fear Factory, Faith No More y Napalm Death detrás de las capuchas. De los miembros principales de esa época solamente queda Juan Brujo, el único que tiene a Brujería como proyecto exclusivo, rodeado de patriarcas del grindcore (Hongo, alias Shane Embury de Napalm Death y mil bandas más), el lado más mainstream del black metal (Hongo Jr o Nicholas Barker, ex Cradle of Filth y Dimmu Borgir y 3mil bandas más) y hasta el punk melódico (Pat Hoed, aka Fantasma, miembro de la primera etapa de Down by Law)

Su retorno a Lima después de 10 años llega con un disco nuevo bajo el brazo: Pocho Aztlán, que enmienda la plana luego del tropezón nu-metal que fue Brujerizmo (2000), incorporando algunos de los tempos más rápidos que han usado en toda su trayectoria. Evidentemente Hongo Jr tiene mucho más pique que el Greñudo.

El inicio del show fue, literalmente, un sándwich: los grinders Smelling Fetid Corpse, quienes demostraron una pericia y solvencia que exigen editar en formato largo, hicieron dos demoledores sets de quince minutos, entre los cuales irrumpieron los veteranos Desarme, cuyo crossover de enciclopedia se hubiera beneficiado de una guitarra adicional durante los solos; queja menor que no se interpuso entre el público y su entusiasmo.

Luego de escuchar más canciones de la época incorrecta de AC/DC que las que un ser humano debería tolerar, los encapuchados toman el escenario con “Brujerizmo”, lo cual desde un punto de vista aeróbico sirve bastante bien como calentamiento para lo que vendría: ráfagas imparables de grindcore con el suficiente groove como para hacer que los 70 minutos que duró su show parecieran 30.

El primer gran clímax llegó con “Colas de Rata”, esa oda a la vida loca ensalzada por tantos latinos en pos del American Dream que fue coreada en alaridos por la enardecida concurrencia. La camaradería entre el Brujo y Fantasma quedó en evidencia desde la recreación de la intro de “La Migra”, indiscutiblemente su mayor hit gracias a su simpleza estructural (siempre creí que Brujería era demasiado punk para ser clasificado como grind per se) y que vio a Fantasma asumir mayor protagonismo vocal, gracias en partes iguales a la ausencia de Pinche Peach y al trajín realizado por el Brujo.

Una breve arenga contra el villano naranja precedió “Viva Presidente Trump!”, single que el año pasado sirviera simultáneamente como anuncio de retorno y profecía sobre nuestro destino como especie, luego de lo cual hicieron un salto cuántico hacia el pasado con “Seis Seis Seis”, y de vuelta al presente con el díptico “Ángel de la Frontera” y “Satongo”, en el que el Brujo nos deleitó con un lenguaje corporal similar al del difunto GG Allin, moviendo el sector de su cuerpo que sepulta su cintura de una manera repugnante y cautivadora en partes iguales.

Más bailecitos marcaron la pauta escénica del Brujo y del Fantasma en el medley de “Castigo del Brujo” y “Desperado”, matizando la precisión del ataque grindcore perpetrado por Hongo Jr, el Hongo y el Criminal, quienes en realidad son una banda totalmente distinta al núcleo que grabara las versiones en estudio de ambos tracks, las cuales se caracterizaban por un sonido desprolijo al tiempo que la nueva alineación, si bien pierde algo de frescura y condición punk rock, compensa con un poder sónico que beneficia la experiencia en directo.

Luego de “Anticastro”, rebautizada “Castro Muerto” por motivos evidentes, el set cogió un rumbo bastante más groovy intercalando temas de Brujerizmo y Raza Odiada, en los cuales los segmentos de llamada y respuesta entre banda y público significaron un pico dentro del concierto. Sí a la marihuana, no al polvo.

El set principal concluyó con “No Aceptan Imitaciones”, y el retorno al escenario no pudo ser más auspicioso: el delirante asesinato de un Peter Wilson encarnado por el inconfundible Jello Biafra sirvió como preludio a la brutal “Raza Odiada (Pito Wilson)”, que hizo al público recuperar energías desde el fondo de sus tobillos, sus corazones y sus vasos para perder el control, pérdida que se mantuvo durante los subsiguientes “La Ley de Plomo” y “Matando Güeros”, rematada por los machetazos con los que el Brujo atacó al borde del escenario, sin provocar el pánico del encargado de los equipos como ocurriera hace 10 años.

El final del concierto no pudo ser más emotivo: el sonidista soltó la pista de “La Macarena”, sobre la cual el Brujo y Fantasma recrearon la versión que en 1997 lanzaran como single bajo el nombre de “Marijuana”, parodia quizá algo evidente pero efectiva no solo en obtener una respuesta positiva por parte del exánime público, sino que también lo fue en demostrar la amistad subyacente entre ambos gritantes y, resulta, compañeros de secundaria. Entre amigos no cabe misterio alguno, solo la pura verdad. Que vuelvan siempre.

Crónica por Alfonso Vargas. Fotos por Samuel Girón

Setlist:
1. Brujerizmo
2. El Desmadre
3. Colas de Rata
4. La Migra
5. Hechando Chingazos
6. Viva Presidente Trump!
7. Seis Seis Seis
8. Ángel de la Frontera
9. Satongo
10. Castigo del Brujo
11. Desperado
12. Anticastro
13. Marcha de Odio
14. Revolución
15. División del Norte
16. Consejos Narcos
17. No Aceptan Imitaciones
Encore:
18. Raza Odiada (Pito Wilson)
19. La Ley de Plomo
20. Matando Güeros
21. Marijuana

Shares 206