Crónica: Diiv en Lima 2017

La sobriedad después del rock. Dos años atrás, los neoyorquinos de DIIV se presentaban en el Anfiteatro del Parque de la Exposición de la manera más irreverente posible ante cientos de fans de Empire Of The Sun: baterías erróneas, descompensación en la salida de bajos, mensajes sarcásticos y todo lo que podría describir una banda ensayando en cualquier garaje.

Así se mostraban, desafiantes ante la multitud, pero al mismo tiempo complacientes a su más propio estilo ante unas decenas de personas entre el público que confesaban estar yendo solamente para dejarse hipnotizar un poco por las extravagantes vestimentas y las viajeras guitarras de Zachary Cole Smith y compañía. No era nada extraño pensar en que sustancias psicoactivas, tema recurrente en la historia de la banda, estaban siendo parte también del show y ahí te dabas cuenta justamente qué tan recurrente podía ser.

Pero eso no es todo, antes de pasar a hablar de lo que fue su segunda visita a nuestro país, celebrado el día de ayer, hay mucho más que acotar. Y es que nadie se hubiera imaginado que aquel estilo de vida tan caótico y desordenado llegaría a un punto de ebullición tan al alto que llevaría a un cambio de raíz. Tras la publicación del largamente retrasado segundo álbum Is The Is Are y un mes de gira promocional, como consecuencia de distintos conflictos personales, se cancelaban todas las fechas subsiguientes y el líder de DIIV anunciaba vía Instagram que ingresaba a rehabilitación de manera consciente y con el apoyo de sus más cercanos. Tourear había pasado a ser solo una excusa para buscar drogas raras en lugares raros y vivir fuera de la realidad dejaba de ser divertido si eso significaba estar muerto en vida.

Sería tiempo después, en agosto, que a través de una entrevista Zachary haría saber que llevaba ya seis meses de sobriedad y que estaba listo para retomar la promoción de lo que algún momento había pensado podía ser el último disco de su vida. Para los fans, esto traía muchísimo alegría, no todos los días escuchas noticias de personajes del rock recuperándose del mundo de las drogas (¿alguien más cree que el 2017 no ha sido el año de las muertes?). Pero, al mismo tiempo, esto una gran duda: ¿En qué se va a convertir DIIV con este nuevo Zach? El valor de la responsabilidad y el orden pasaban a instaurarse en la identidad banda. Era difícil concebir a DIIV lejos de aquella frase “DIIV siempre hará música de drogas” y ni qué decir de pensar en no verlos más con aspecto y ropa extravagante.

Todas las dudas serían resueltas a la luz de nuestros ojos en FUGA de Barranco, después de ver tocar a la banda Eva & John, proyecto que a pesar de la limitada cantidad de material publicado (5 canciones que encuentras únicamente en Bandcamp y con suerte en Youtube), se ha convertido en un exponente de la movida indie limeña, configurándose como uno de los actos locales más frecuentes en ser banda soporte de extranjeros como Molly Nilson, Carmen Sandiego, Planeta No, Las Ligas Menores, Niños Del Cerro, Nubes En Mi Casa, Alpaca Sports, entre varios otros. Destacaron los temas de su último single “Los días EP”.

Tras cerca de una hora de espera, aparecían en forma de quinteto, DIIV una vez más en nuestra ciudad. ¿Diferencias? Muchas. Empezando por quienes tenían al frente: un público que estaba únicamente por querer verlos, abarrotando el local, que recientemente había sido cambiado -de manera muy inteligente, a mi parecer- por la convocatoria que había conseguido el show. Sobre el escenario teníamos a quien muchas veces había sido modelo para la casa de moda Yves Saint Laurent con un aspecto mucho más convencional, dejando lucir una cabellera más natural que desteñida y una persona dispuesta a interactuar y escuchar lo que unos cuantos corazones peruanos tenían que decirle.

Dígannos qué quieren que toquemos, no tenemos setlist, vamos a tocar lo que ustedes quieran”. Era totalmente cierto, el suelo lucía solo pedaleras suficientemente cargadas como para llevar el ambiente a otra órbita. Fue así que sonarían temas tanto del Oshin (2012) como “Wait”, “Human”, “How Long Have You Known”, “Oshin (Subsume)”, “Sometime” y del Is The Is Are (2016) como “Incarnate Devil“, “Dopamine“, “Under The Sun“, “Dust“, “Healthy Moon“. Algunos pedidos no serían atendidos ya que la banda confesaría que no las tenían aprendidas, seguramente porque aparte de la recuperación de Zachary, hoy por hoy muestran nuevo baterista y tecladista desde su anterior visita.

DIIV tenía puesto los pies en la tierra, el público era quien estaba en el aire, sin dejar de saltar en cada himno, con pogos inevitables, con algunos privilegiados logrando surfear entre tanta gente apretada. “Lima is cool” decía un contento Zachary Cole Smith, mostrando un estado consciente y real tan poco esperado algunos años atrás. Tan real como la evidente cara de molestia que tuvo como reacción frente a una desafortunada acción por parte de un integrante del público, quien logro escabullirse y subir al escenario para arrancarle -como parte de la emoción, esperamos- el micrófono en pleno canto. La banda se despediría y Lima La Chévere no les quería dejar ir, por lo que volverían para cerrar con “Wait” como único tema de encore.

Dicen que DIIV es telaza ahora porque el pata ya no se droga” fue lo que escuché cuando ingresé al local. Yo digo que Zachary Cole Smith hoy por hoy es más cool que las drogas, es de valientes decidir ser un héroe en vida, antes que recibir los laureles más preciados solo bajo la tumba.

Crónica por Paulo Contreras. Fotos por Victor Tsuchida

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  • Jorge Alonso Mendoza Blancas

    No me gusta DIIV. Leí la crónica con poco o nada de conocimiento sobre la banda, ¡pero qué tal crónica! A veces uno se olvida que detrás de esos efectos de guitarra están esas personas plagadas de sentimientos y problemas. Genial cierre