Crónica: Gira Los Aires 2017

¿No pareciera a veces que los jueves son enigmáticos? No es fin de semana aún, pero ya no te sientes pesado de empezar la semana tampoco. Jueves es una suerte de día donde la idea de tomar un rumbo distinto al de siempre, al de volver a casa después de clases o del trabajo, no es una opción tan descabellada. Sabes que aún te espera un día más de rutina a la mañana siguiente, pero la invitación ya está hecha y empezar una aventura solo dependerá de elegir cuál será.

Y justamente es así que el pasado jueves 20 de abril, 500 personas decidieron cambiar su ruta y darse cita en el Centro de Convenciones Barranco para una noche donde las distintas propuestas podrían ir sin preocupaciones bajo la etiqueta de “indie pop latinoamericano”. Siddhartha, desde México, presentándose por primera vez en nuestro país junto a cuatro actos locales: Kanaku y El Tigre, We The Lion, Autobus y Cementerio Inocentes.

Segunda pregunta: ¿No mereciera palmas este hecho que acabo de mencionar? Medio millar de personas dispuestas a escuchar bandas indie pop en castellano un día de semana. Definitivamente es necesario señalar que hace 10 años -quizás hasta menos- costaba mucho creer que podría llevarse con éxito una noche de estas.

Más interesante aún resulta haber podido distinguir que parte de los asistentes fueron principalmente por ver a los actos locales, un gusto permitido probablemente por el accesible precio de las entradas o también una señal de que poco a poco el público comienza a reconocer a las propuestas locales, incluso por encima de las extranjeras.

Pero vayamos a la música en regalada esa noche, que es lo que finalmente importa. La noche arrancaría con Cementerio Inocentes y Autobus. Los primeros acababan de llegar su tour por Ecuador y los segundos volviendo a ser banda soporte de una banda internacional como lo fueron de Franz Ferdinand, The Killers, Capital Cities, entre otros.

Si bien ambas bandas hicieron méritos en empezar la fiesta y obtuvieron la atención y el reconocimiento del público que estuvo presente desde temprano, fue notoria cierta falta de control en la mezcla de los instrumentos en vivo, lo cual finalmente no aprovechaba el gran backline con el que contaba el concierto y no dejaba disfrutar del todo la buena ejecución de los músicos y quedaría contrastado con la aparición de la segunda mitad de bandas locales: los actualmente populares We The Lion y los experimentados Kanaku Y El Tigre, que con un sonido menos rockero y mejor seteado, encendieron al público y terminaron de calentar el ambiente para poder recibir a Siddhartha quien entraría al escenario después de una alargada espera por detalles y reparaciones técnicas.

Y hay que decirlo, de frente, sin reparos: Siddhartha dio un excelente show. La sólida y armoniosa interpretación en vivo de un repaso por su discografía, el gusto de conversar con su público y agradecer a la producción encargada y, principalmente, la alegría que se reflejaba en el rostro de Jorge Siddhartha González Ibarra no podían ser ignorados, sino atesorados en los corazones de los fans acorralados frente al escenario que vivían cada uno de los temas y en la memoria de los espectadores que yacían parados más atrás contemplando un honesto acto musical.

Se notaba la emoción de ser la primera vez en nuestro país y el énfasis en la promoción de su último trabajo Únicos (2016), empezando y terminando, por ejemplo, tal como sucede en la placa: “Ser Parte” como introducción y “El Chico” como un final de ensueño. No obstante, Siddhartha no perdió la oportunidad de incluir toda su discografía con temas como “Domingo”, “Extraños”, “Control”, “El Poema y la Caja”, “Bacalar” y un encore final que aseguró tocar solo por esta oportunidad especial. No contento con eso, en una canción determinada, aprovechó para bajar del escenario y recorrer todo el espacio rápidamente para poder saludar y tener contacto con su público, quienes se volvieron locos.

Fue uno de las pocas bandas de la noche que no mencionó algo alusivo a la marihuana o al coyuntural “420”. En su lugar, “¿Cómo están? ¿Aún tienen energías para nosotros?” era lo que prefería decir Siddharta entre canciones preocupándose por su público, reconociendo la aventura de un jueves a altas horas de la noche y disfrutando de un solo momento que duró 17 temas, el cual, personalmente yo también disfruté.

Crónica por Paulo Contreras. Fotos por Manuel Vela.

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