Crónica: Julian Casablancas+The Voidz en Lima 2017

El 2017 no solo trajo a The Strokes a Latinoamérica, también tuvimos el regreso del proyecto paralelo de Julian Casablancas conocido como The Voidz. El Hollywood Bolívar Tour pasó por Colombia, Chile y Perú y ahora continúa su recorrido Brasil, Argentina y Uruguay con un espectáculo de estética thrashy y lo fi desde el que Julian Casablancas se aventura a explorar por estilos y sonidos en un collage de metal, progre, punk, funk y hasta ritmos tropicales. Acá nuestra crónica de lo vivido el pasado 14 de octubre en Barranco.

La noche comenzó a las 9 pm con Promiseland, bautizado por el sello de Julian Casablancas, Cult Records, como “el futuro príncipe de la anarquía”. Dispuesto de un pequeño sintetizador y unas bases electrónicas, el natural de Australia salió a capturar la atención del público de Julian Casablancas+The Voidz con su alocada presentación. Se subió en la torre de sonido, se quitó el polo, saltó al público, cantó y bailó entre la multitud.

Su sonido es duro como el industrial de NIN y Skinny Puppy o el techno de los compilados noventeros Maquina total. Promiseland parece no cantar. Más bien repite frases sugestivas como si fuera la voz de algún tema electrónico con las que nos contagia de su energía. Tras 20 minutos de locura, entre las que resalta su nuevo single “Take out the house”, Promiseland se retira dejando el ambiente sucio y sudoroso como el underground neoyorquino perfecto para el público presente compuesto de jóvenes que usan lentes de sol dentro de la discoteca.

Algunos minutos después de las 10 pm aparece The Voidz para tomar sus instrumentos y detrás de ellos Julian Casablancas usando la misma camiseta con la que fue visto en su llegada al Aeropuerto Jorge Chávez. Inician con “Wink” y Julian reclama que le suban el volumen a la guitarra de Beardo. La siguiente es “We’re Where We Were”, Beardo se cambia de guitarra y ahora sí suenan fuertísimo. A diferencia de la presentación que tuvieron en el 2014 en el Parque de la Exposición, esta vez The Voidz pueden mostrar su potencia lo-fi.

Alex Carapetis marca la clave de salsa desde tu batería para iniciar “Father Electricity” y luego el primer pogo de la noche llegaría con “M.utually A.ssured D.estruction“. A estas alturas quedaba claro la ecléctica versatilidad con la que The Voidz pueden pasar desde un tema con ritmo latino, luego el metal más pesado y seguir con “Aliennation”, en el que el piano recuerda al hip hop de la vieja escuela mientras que el bajo y el efecto vocoder en la voz de Julian nos dan toques funk.

We fucking love it in here” dice Julian y bromea con Beardo mientras su staff trata de solucionar algunos problemas con la tarola de Alex y luego el sintetizador de “Jake” Bercovici. El cantante aprovecha la pausa para darle el micrófono a una fan de la primera fila que dice que es su cumpleaños, así que Julian decide cantarle un pequeño “happy birthday” antes de seguir con “Nintendo blood”.

Los percances sobre el escenario hace a Julian exclamar “crazy stuff today”. Luego mira a Alex para indicarle el siguiente tema pero Amir no reacciona a tiempo con su línea de guitarra. Pero todo está bien, la banda parece divertirse bastante y el público también. Entre canción alguien grita “¡Una cumbia!” recordado cuando The Strokes puso la versión cumbiera de “Reptilia” en el Lollapalooza Argentina de este año. Beardo escucha el grito, se ríe y hace una seña de aprobación.

Coul as a ghoul” nos regresó al ritmo acelerado con la guitarra estilo The B52s y “Bussiness dog” mantuvo el pulso veloz. Luego “Lazy boy” fue otro ejemplo de combinar una batería trash metal a lo Metallica con una guitarra melódica tipo Mac DeMarco. Julian agradece al público y la línea de bajo anuncia que llega el hit. “Where No Eagles Fly” desata el pogo más intenso de la noche y se retiran.

La gente pide “una más y no jodemos más” y grita el título del tema que falta. Al volver Julian dice “funny thing to chant” bromeando sobre “Human Sadness”, la última de la noche. Acaba el show y Beardo regresa para regalarle a los de la primera fila las pizzas que sobraron del backstage en un gesto de cariño nunca antes visto en Lima. Después de Julian, el show se sostuvo por la salvaje batería de Alex Carapetis y la estridente guitarra de Beardo.

Julian Casablancas ha encontrado en The Voidz el espacio de libertad para poder jugar y experimentar en paralelo a la banda más importante de la década pasada, The Strokes. Si bien la oscuridad de su sonido parece muy difícil para el público pop y muy pop para el público underground, lo visto ayer con The Voidz ha sido de los conciertos más divertidos en lo que va del año. Esperemos que su segundo álbum a salir en el 2018 los regrese a Lima por tercera vez.

Crónica por Gerardo Silva. Fotos por Fabio D. Miranda

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