Escuché a Moenia y Lucybell por primera vez cuando tenía 15 años. De hecho, mucha música que con el tiempo sería importante en mi vida llegó a mí luego de mudarme a vivir con mi tío, un pintor-dj-profesor de filosofía de profesión. El grupo de amigos que formé estaba muy metido en diferentes estilos, entre ellos el synth pop, y obviamente fue el soundtrack de mis primeras historias de amor. Superadas estas mismas, aprendí a apreciar esta música que alguna vez me recordó a alguien, sin sentir nostalgia ni tener los recuerdos atados a ella (¡felizmente!).

Es por eso que cada vez que viene Lucybell intento ir a verlos. No importa cuántas veces sea, sus conciertos siempre son únicos. Y esta vez era distinto porque ellos no serían el acto principal, y recordar a qué asociaba Moenia en mi vida era de por sí escalofriante. Me preparé para una lluvia de recuerdos que caería indefectiblemente. Y no fue así.

Pelón, con el carisma usual que lo caracteriza, le ha dado mucha solidez a su proyecto Rabel, que formó junto a Johnny Christopherson, su compañero de Textura. Aunque en un momento, en el calor del show, la bufanda de Pelón quedó enredada en la batería, su performance continuó sin problemas. Aquí me enteré que están produciendo un nuevo material de la mano del mismísimo Claudio Valenzuela.

No es la primera vez que escucho a We Are The Grand en vivo (vinieron el año pasado con Lucybell también).. Suenan muy bien en vivo y saben hacer un show. Esta vez Lucybell entregó un setlist muy actual, donde convivieron muy bien canciones de sus primeros discos (gran inicio con “Viajar” y aún mejor con “Caballos de Histeria” luego), y temas de su más reciente disco Magnético, con el que están girando este año, que tocaron casi en su totalidad. Llenaron el ambiente de una carga etérea y furiosa.

Moenia no pisa Lima desde el 2010 y se notó en el público esa espera. Rápidamente se sintió como el ambiente se volvió de fiesta, siendo sus visuales parte importante de este cambio. Abrieron con un set bien armado entre singles recientes como “Jamás” y Mejor ya no“, y entre ellas “Estabas ahí“, uno de sus primeros grandes hits. La gran diferencia la hizo el vocalista, Alfonso Pichardo, comunicándose constantemente con el público.

Hubo un momento en el que, al hablar de sus fans peruanos, mencionó a quienes lo siguen desde Arequipa y La Oroya, llevándose los vítores del público que claramente tenía una representación importante de la ciudad más new wave del Perú. Hacia el final tocaron un bloque brutal que incluía “Manto Estelar“, “En qué momento” y “No dices más“. Incluyeron su cover de Alaska y Dinarama “Ni tú ni nadie“, y cerraron la noche con un guiño a sus épocas de trío en vivo con “Ya no es así“.

Crónica por Ana Claudia Bendezú

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