Crónica: Slowdive en Lima

Ir a un concierto y renacer. Desde el momento que cruzas la puerta, sabes que tu vida no será la misma y que ya no hay marcha atrás: o vives una noche que cambiará tu día, tu sentir y que difícilmente olvidarás o te arrepientes de haber malgastado una noche en vano.

Lima demostró ayer, jueves 18 de mayo, que estaba lista para ya no ser la misma y para decirle a Niel Halstead y Rachel Goswell que la historia que comenzaron aún seguía vivía y ardiendo en el corazón de más de 1000 personas.

Slowdive, los jóvenes que empezaron una banda con 18 años para terminar siendo héroes del shoegaze inglés, que fueron fichados por el mítico y ya difunto sello independiente Creation Records y que finalmente cayeron en el fracaso ante el auge del grunge y el britpop, esta noche se presentaban en nuestra ciudad en el marco de su regreso a los escenarios después de tantos años.

La banda ya había tenido unas cuantas reuniones hace unos pocos años, pero esta vez era distinto. Con sus integrantes bordeando los 40 años, Slowdive volvió por más y esta vez se animaron a regalarnos un nuevo álbum -el autotitulado Slowdive- que con solo 8 temas deja sin palabras a aquellos que no creen en los álbumes de regreso y que definitivamente merece ser promocionado a lo largo del globo.

El inicio de la noche estaría a cargo de la DJ Maribel Tafur y de la banda local Resplandor, ambos actos de sonidos definitivamente influenciados por Slowdive. Resplandor volvían también después de tiempo para esta especial ocasión y no era para más, ya que cuentan con la experiencia de haber tocado con actos de la misma talla como The Jesus & Mary Chain y The Cure.

La emoción estaba cada vez menos contenida abajo del escenario. El público quería estallar y el Centro de Convenciones de Barranco comenzaba a lucir lleno en toda su amplitud. Tener que esperar cerca de media hora de instalación y arreglos no parecía excusa para moverse del sitio en el que te encontrabas. La entrada de los 5 ingleses coincidiría que el inicio de un sistema de iluminación realmente hermoso, como pocas veces se ha visto en este local.

Slowdive empezaría como ya lo venía haciendo en fechas anteriores, con “Slomo”, el primer tema del nuevo disco, al cual le seguiría “Slowdive”, “Avalyn”, “Catch the Breeze” y “Crazy for You” haciéndonos saber que estaban dispuestos a repasar distintos aspectos de su discografía. El público estaba evidentemente consciente de esto y no dejaba de apreciarlo (basta con ver uno de los varios videos que asistentes se molestaron ya en subir). No era necesario estar saltando toda la noche, no era necesario gritar toda la noche. El corazón hablaba por uno, era constante ver sonrisas surgir y lágrimas caer.

Los momentos claves del set estarían dados gracias a temas como “Souvlaki Space Station”, “Alison”, “When the Sun Hits” (el primer pogo oficial de la noche) y “Golden Hair” (tema en el que tras una pequeña introducción con voz, Rachel dejaría el escenario y el resto de la banda se transformaría en una suerte de acto de post-rock instrumental de ensueño).

Finalmente, el encore estaría dado tras una respectiva ovación con los temas “She Calls” y “40 Days”, con lo que la banda se despediría de un local lleno que le repartía cientos de aplausos -y algunos gritos pidiendo el tema “Machine Gun”- como muestra de agradecimiento por haber vuelto de la manera en que lo han hecho y por haber llegado hasta esta gris y muchas veces ingrata ciudad.

Hasta aquí tienes mucho de lo que fue el concierto. Pero antes de acabar, se me hace justo comentar algo que me mantuvo atento toda la noche y que estoy seguro que los fans y los que vieron el reciente documental realizado por Pitchfork también notaron: el constante intercambio de miradas entre Neil y Rachel, quienes en los inicios de la banda fueron pareja y tras su ruptura le dieron un sentimiento único a la obra maestra Souvlaki desde el proceso de composición y grabación.

Tal vez ahora solo sean miradas de amistad o de regocijo ante el éxito que les llegó tantos años tarde. Tal vez donde fuego hubo, cenizas quedan. Pero son este tipo de cosas que enamoran a las personas que seguimos la banda y que hacen a esta algo real, algo que a ti también te podría pasar. Tal vez de aquí a 20 años puedas estar celebrando de un éxito que tal vez hoy creas nunca poder alcanzar. Gracias por tanto y perdón por tan poco, Slowdive.

Crónica por Paulo Contreras. Fotos por Samuel Girón. Videos por Cocteaulab

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