Además de ser considerado uno de los festivales de electrónica y música avanzada más importantes del mundo, la semana del Sónar en Barcelona representa un punto de encuentro donde se muestran los últimos avances tecnológicos relacionados a la creatividad y un arsenal de artistas se reúnen para mostrar sus nuevas propuestas.

140 actuaciones musicales, 9 escenarios, 157 actividades y proyectos de tecnología y creatividad, 400 ponentes y expositores, y más de 120,000 espectadores de todas partes del mundo en 3 días de música sin parar.

Día 1:

El festival está dividido en Sónar Día (realizado en el centro de Barcelona) y Sónar Noche (realizado en otro espacio un poco más a las afueras). Todo empezó el jueves, aunque el día anterior hubo la inauguración con una charla y dj set de 4 horas de Bjork para un público reducido.

Para la primera fecha solo habría Sónar Día. Barcelona se sumergía en una ola de calor por lo que estar en el escenario principal (el único al aire libre) era una tarea complicada. Por suerte empecé el festival en el Sónar Hall, uno de los escenarios internos con aire acondicionado.

Ahí se presentó Tommy Cash, el estoniano que se autodenomina como “post-soviet rap” y que presentó un irreverente directo que por momentos recordaba a Die Antwoord. Tras haber conquistado Europa del Este y ser todo un fenómeno en Rusia, esta presentación era uno de sus primeros conciertos en un gran festival y la tarea la cumplió con creces. Llevó su presentación desde ritmos lentos de hip hop hasta estallar y poner a todos a bailar con pistas de  hardcore techno y hard trance. “I am from Estonia and we love some hardcore shit, you know?” decía antes de dejarlo todo en su cierre. Eran las 4 de la tarde y la fiesta ya había empezado.

Algo que sorprendió en esta edición, sobre todo en Sónar Día, fue la fuerte presencia de artistas de géneros urbanos (entiéndase por hip hop, trap, dance hall y reggaetón). Por ejemplo en el primer día teníamos a Princes Nokia, una de las voces femeninas más importantes del rap que se realiza actualmente en la gran manzana. Su presentación, quizás perjudicada por un largo retraso de casi 1 hora y el gran calor que se vivía en el escenario principal, se vio opacada a pesar de su intento por levantar las energías de quienes sufrían de la ola de calor al pie de la tarima estelar.

Lo mismo se sintió con Yung Beef, el joven trapero granadino pionero del trap en español con Los Santos (ex Pxxr Gvng). Su directo careció de la respuesta del público que caracteriza sus conciertos, quizás porque no jugaba en su cancha. Se encontraba en un festival donde la música urbana recién ingresa y la mayoría del público iba en búsqueda de música electrónica alejada del autotune y el playback. Su presentación la terminó con “Ready pa morir”, tema inmortalizado por la mítica banda de indie español Los Planetas en el tema “Islamabad”.

Quien se robó la primera fecha del Sónar fue el productor venezolano Arca. El apadrinado por la misma Bjork, y dueño de un sonido sumamente singular y propio, era una de las grandes atracciones del Sónar. Su presentación fue todo eso que se esperaba de él, ser raro e innovador dentro de uno de los festivales con música más rara e innovadora. Su presentación fue más allá de la música. Su voz impostada con sentimiento bolerista y sus bases electrónicas experimentales, inclasificables, fueron acompañadas de visuales intensos en donde se incluyeron imágenes de fisting y una teatralidad propia del artista latino que terminó su presentación sumergido entre el público con látigo en mano.

Este día terminaría temprano antes de la media noche con Craig Richards pinchando mientras anochecía en Barcelona y el público se retiraba guardando energía para los dos días siguientes, cuando realmente iniciaríala fiesta sin pausa.

Día 2:

Sonar Día

El inicio del segundo día también fue con música urbana (a pesar que también habían otras opciones). Esta vez con las sensaciones de YouTube Kinder Malo y Pimp Flaco. Desenfrenados y divirtiéndose con sus amigos sobre el escenario lograron conectar con su audiencia. Esa misma tarde Bad Gyal demostraría que el público del Sónar no era tan distante de los nuevos ritmos urbanos que reinan en Barcelona.

Bad Gyal en Sonar

La catalana de 19 de años puso a bailar al festival con bases de dance hall jamaiquino con toques de trap, reggaetón y demás ritmos para el baile. Su presentación se llenó por completo y a punta de sus hits de YouTube como “Jaranda”, “Mercadona” y “Pai” (reinterpretación de “Work” de Rihanna) subió la temperatura de los más de 35º grados que azotaban.

Dos de las grandes sorpresas por el día de esta segunda fecha fueron Roosevelt y Pan Daijing. Los primeros me los topé caminando en dirección a la presentación de Bad Gyal, y sin querer me detuvieron por varios minutos a escucharlos. Con un pop electrónico perfecto para bailar en una tarde calurosa, la banda liderada por Marius Lauber, ex dj de techno que ahora va por los caminos del pop melódico bajo el nombre de Roosevelt, representó una grata sorpresa.

La otra sorpresa, Pan Daijing, iba por el camino contrario, más oscuro, intimista y experimental, aunque también llegaba desde la escena alemana, a pesar de ser de China. Graves ensordecedores y un dark noise que sirvió como pequeño descanso introspectivo en medio de tanta fiesta.

Ya cerca de cambiar de sede e ir a Sónar Noche, una cita obligada era la de Fat Freddy’s Drop que llegaba a Sónar por segunda vez desde Nueva Zelanda con una banda de 7 integrantes, una potente sección de vientos y una dosis de dub, funk, soul, reggae, blues, y ska junto a electrónica para el baile perfecta para pasar a Sónar Noche.

Sónar Noche

En las próximas horas sería testigo de Dj Shadow, Anderson .Paak, Moderat, Nicolas Jaar, Soulwax y Dubfire (esa fue mi selección a pesar que habían muchos más artistas para elegir), uno tras de otro sin segundos para un respiro.

A esa intensidad de artista tras artista se sumaba que Sónar Noche era azotado por un error que no se le podía perdonar a un festival del nivel de Sónar. El aire acondicionado del escenario principal no funcionaba, las barras estaban completamente abarrotadas y pedir una botella de agua te podía tardar más de 20 minutos.

La ola de calor le había pasado factura a uno de los festivales más importantes del mundo. El resultado: miles de personas derritiéndose al borde del colapso mientras lo dejaban todo frente a los escenarios.

Llegados por segundo año consecutivo a Barcelona desde Berlín, Moderat era quizás el grupo que más expectativas me generaba. Uno de los actos más sólidos y populares de la electrónica actual, autores de uno de los mejores discos en vivo publicados el año pasado, y creadores de conciertos que te desconectan. Cierras los ojos, bailas lentamente y cuando los vuelves a abrir no estás muy seguro de lo que has vivido.

No importaron las fallas de sonido ni el calor intenso. El trio resultado de la mezcla de Apparat y Modeselektor hizo un directo intenso apoyado por visuales hechos por nada menos que el colectivo Pfadfinderei.

Antes de Moderat, Anderson .Paak se encargó de poner las sonrisas en los rostros y hacer una descarga de puro groove negro del bueno. Soul, rap, beats, pop, y funk corrió por esa presentación con una banda de lujo. Sensualidad hecha música.

Esa misma noche, una de las gratas sorpresas fue la de Nicolas Jaar quien, tras la presentación de Moderat, se mandó una presentación envidiable logrando uno de los mejores sonidos de la noche. A punta de una mezcla de blues, ambient, cumbia, noise, y house que ya es marca propia, el músico y productor chileno lo dejó todo en pleno pico de la noche en su segundo paso por el Sónar.

Esta fecha la cerré con Soulwax quienes pusieron la cuota de dance rock con 7 músicos en directo (3 baterías), y una puesta en escena que no escatimó nada con sintetizadores, cajas de ritmos y todo tipo de instrumentos sobre el escenario. Finalmente Dubfire despidió hasta el día siguiente a los que seguían de pie a las 6 de la mañana. Una pausa y en unas cuantas horas la fiesta volvería empezar (si es que no la seguías en alguna de las fiestas que habían desperdigadas por toda la ciudad bajo el nombre de Off Sonar o Anti Sonar).

Día 3:

Llegar al último día de Sónar es una tarea maratónica, más aún cuando una ola de calor ha cubierto la ciudad condal. Muchos, como nunca ha pasado en las 23 ediciones del festival, empezaron a vender sus entradas a las afueras del festival. Soportar el calor era una tarea que muchos preferían no repetir.

Sonar Día

A pesar de eso, a las 5pm después de dormir todo lo posible, ya estábamos nuevamente en Sónar Día frente a C. Tangana, la nueva sensación del hip hop español. El año pasado, su nombre se catapultó con el hit veraniego “Antes de morirme” y hoy por hoy es uno de los nombres que más viene creciendo en el pop de España.

Para la presentación en Sónar vino acompañado de su colectivo Agorazein, otro de los referentes del trap ibérico, para darnos un concierto por partida doble, sonaron temas de Agorazein y de C. Tangana en solitario. Cerró con su nuevo hit lanzado solo hace unas semanas por Internet y que ya todos se sabían de principio a fin. Era “Mala Mujer”, donde se acerca cada vez más a la fiesta mezclando hip hop, trap, reggaetón, salsa, y un coctel de baile que demuestra su versatilidad y ganas de experimentar sin prejuicios.

La mañana de la última fecha de Sónar estaba llena de los nuevos nombres de la música urbana española. Así pude ver a Dellafuente, autor de uno de los mejores discos publicados el año pasado en España: Ansia Viva, una mezcla entre el rap y trap, y sonidos andaluces ligados al flamenco. La propuesta del granadino en vivo me despertaba muchas expectativas. A pesar de eso, Dellafuente acompañado de su compañero Maka quizás no confiaron mucho en su fórmula y se fueron por una dosis de reggaetón un poco exagerada dejando sus grandes temas desperdigados por solo momentos de su repertorio. Antes de eso, Bejo hizo lo suyo, pero solo pude ver su alocado final por cruzarse con la actuación de C. Tangana.

Por la mañana, la sorpresa de Sónar fue Sohn una banda inglesa liderada por Christopher Michael Taylor y que presentó un soul dulce electrónico que hacía recordar los trabajos de artistas como James Blake. Antes de ello, Thundercat demostró en el SonarDome por qué es uno de las piezas claves detrás de obras maestras como el “To Pimp A Butterfly” de Kendrick Lamar, y “The Epic” de Kamasi Washington; además de sus trabajos con Flying Lotus y Suicidal Tendencies. El prodigioso bajista dio una cátedra de lo que es tener groove, acompañado de una banda de lujo con la que presentó su celebrado último disco Drunk, publicado en febrero de este año.

Sonar noche

Por la noche del sábado se tendrían guardado al headliner del festival. La fórmula de electro francés con una puesta en escena asociada al rock de estadio estaba lista. Grandes juegos de luces, amplificadores Marshall desperdigados por el escenario, la característica cruz al centro y varias mesas con la artillería para poner a bailar a decenas de miles de personas agrupadas en el escenario estelar.

Soberbios y casi sin moverse de sus mesas, Justice presentó un directo ensordecedor: graves absurdamente potentes y un repertorio abundante en clásicos hits para el desenfreno. El momento cumbre lo lograron con “We are your Friends”, precedida por “Waters of Nazareth” y seguida por “Phantom Pt.2”. Un puñetazo, procedente de su disco más celebrado, que sirvió para ir cerrando una presentación carente de novedad, y es que la fórmula de Justice ha tenido tanto éxito que quizás ni si quiera sea necesario innovar en ella.

Lo que seguiría después sería pasear de escenario en escenario y toparse con capos como De La Soul o Vitalic, y otros de los que a esas horas ya ni sabías su nombre, pero igual sorprendian. El festival lo cerré viendo el final del set de 6 horas de Seth Troxler & Tiga y bailando con lo poco que quedaba de energía en el escenario estelar con Marco Carola.

Ya eran las 7 de la mañana, las luces del escenario estelar se ascendían, y era momento de partir a casa viendo el amanecer.

Ahora se viene el 25 aniversario del festival, y todo hace pensar que tirarán la casa por la ventana para una celebración del cuarto de siglo sin precedentes. A esperar.

Crónica escrita por Santiago Silva (@santiago)

Fotos por Leaf Hopper, Ariel Martini, Albaru Perez, Fernando Schlaepfer, Nerea Coll