Crónica: El Último Vecino en Lima 2017

El debut de El Último Vecino en Lima no pudo tener mejor lugar que la discoteca Nébula. El refugio new wave de Miraflores ha sido parada obligada de Gustavo Cerati, Peter Hook, Robin Guthrie y Andy Rourke, entre otros íconos de los inmortales años 80 en su paso por Lima, y ahora se preparaba para recibir a los representantes del indie barcelonés en otra noche de viernes a ritmo de sintetizadores y nuevo romanticismo.

El Último Vecino es parte de una generación de bandas españolas que recoge tanto de la movida madrileña de los 80 como del indietronic de la Barcelona de los 90. Obsesionados de igual forma con el Manchester de The Smiths como con la Cataluña de El Último de la Fila, los liderados por Gerard Alegre Dòria han sabido revivir con nostalgia el sonido de los clásicos post punk para las nuevas juventudes del siglo XXI.

La noche comenzó con el noise pop de Eva & Jhon y el “dream surf” de Mundaka. Los actos de apertura además tuvieron una sorpresa con la disruptiva participación de Frido Martín, quien dio la cuota de vanguardia con su ruidosa propuesta. Con todas las entradas agotadas, Nébula se lucía en todo su esplendor para recibir por primera vez en el Perú a El Último Vecino.

Gerard sale a escena con look a Javier Bardem en Jamón, Jamón, Bernat en la guitarra luce sus lentes de marco grueso estilo Buddy Holly y un peinado como el de Loquillo, Pol desde los sintes transmite una actitud geek mientras que el bividí blanco de Manuel remite más al punk de clase obrera. Los cuatro miembros de El Último Vecino son recibidos con devoción por más de un centenar de jóvenes que en menos de cuatro años han encontrado en su “llanto gris que nunca será aliviado”, como canta “Tu Casa Nueva”, la narración de sus propias historias.

Pero no son solo aquellas letras miserables al estilo Morrissey las que atan a sus seguidores con ese lazo íntimo y vulnerable. La cercanía que permite un espacio como Nébula incita la interacción constante entre El Último Vecino y sus fans peruanos, quienes demuestran gritando, bailando y pogueando la alegría de tenerlos en la ciudad. De ahí que durante el show una niña se animara a subir al escenario o que otro seguidor intente cantar a capela “El Eterno Femenino” de los madrileños La Mode luego de que EUV se negara a tocarla alegando que no se la sabían.

Tal vez fue por esa intimidad especial de su debut en Lima que se animaron a regalarnos unos cuantos temas extras fuera de su repertorio habitual. “Es la primera vez que hacemos bises” dice Gerard antes de regalarnos “Otra vez asustado”, justificando el gesto por las largas horas de avión sufridas entre “pastillas, vino, pastillas y vino” para traer a El Último Vecino a Lima.

Los mejores temas de la noche fueron “Culebra, Columna y Estatua”, “Mi Chulo” -el primer crossover de indie y trap español incluso antes que Los Planetas colaborasen con Yung Beef- y la magnífica “Mi Escriba”. Acabado el show siguió el turno del dj residente Eduardo Lenti. Según se anunció, Gerard compartiría cabina en el after party pero nosotros preferimos enrumbarnos camino a casa cantando “Mi antigua, mi eclipse, mi esfinge, mi herida”.

El Último Vecino tuvo que cancelar su fecha de este sábado en La Oroya porque problemas de salud de su guitarrista le impiden enfrentarse a los 3745 msnm de la “capital del synth pop en Latinoamérica”. Felizmente tendremos a los barceloneses repitiendo el plato en Nébula esta noche junto a Cardenales y Mario Silvania. Los interesados pueden encontrar toda la información sobre el show en la Agenda CP.

Crónica Gerardo Silva. Fotos por Victor Tsuchida

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