Crónica: Venom en Lima 2017

A diferencia de sus pares del “new wave of British heavy metal”, Venom ha mantenido su legado en el underground siendo influencia definitiva para el lado más extremo del género: thrash metal, death metal y black metal. Mientras Black Sabbath y Iron Maiden coqueteaban con el Diablo, ellos fueron explícitos en su propuesta. A inicios de los 80, Venom llevó el metal al siguiente nivel con su sonido, sus letras y su inconografía satánica.

Sus dos primeros álbumes, Welcome to Hell (1981) y Black Metal (1982), ayudaron a trazar el camino por el que siguió el trash metal de la bahía de San Francisco, el death metal del sur de Florida, el black metal escandinavo y muchas otras escenas que decidieron seguir por ese sendero de maldad. Es así que luego de más de tres décadas de carrera y una discografía de quince álbumes de estudio, Venom continúa siendo influencia para nuevas generaciones que regresan a su música para entender los orígenes del metal extremo.

Con un nuevo disco bajo el brazo titulado Black Mass (2017), la banda liderada por Cronos llegó por primera vez al Perú para lograr otro sold out en el C.C. Festiva, local que ya se ha convertido en el escenario obligado para las bandas de metal tras recibir recientemente a Mayhem, Diecide, Testament, Brujería, además de los nacionales de M.A.S.A.C.R.E, Necropsya, Armagedon, Anal Vomit y muchos más. Para esta ocasión, los encargados de abrir a Venom fueron Bestial Possession y la leyenda local Hadez.

Los amplificadores Marshall y un telón con el pentagrama invertido en forma de la cabeza de un chivo anunciaban la sesión maligna directamente desde Inglaterra que tendríamos ante nosotros. En eso sale Rage en guitarra, Dante se coloca en su batería y finalmente aparece Cronos para iniciar la noche con “Long haired punks” y “The Death of Rock ‘n’ Roll” de su disco del 2015. De arranque el pogo y el stage diving estallan en el Festiva para seguir con “Bloodlust” de 1982 mientras el encargado de las luces se confunde poniendo destellos de amarillo, verde y otros tonos ante el desconcierto del público que felizmente fue corregido rápidamente.

La gente grita “eh, eh, eh” y “Venom, Venom, Venom” de la emoción de tener a la leyenda viva sonando en Lima, quienes alternan su set entre temas viejos y nuevos para defender que siguen vigentes con temas veloces y violentos, especialmente de su disco From The Very Depths. Sin embargo cuando la banda se apartaba de la simpleza de su sonido temprano e incursionaba por el metal pesado moderno se sentía que era Venom yendo por el camino incorrecto. El Venom bruto tipo Motörhead, como un puñetazo en la cara, me resulta más atractivo. La otra distracción fueron las constantes piruetas con las baquetas de su baterista que parecían más apropiadas para una banda de glam metal de Los Ángeles.

Por eso los temas que recibirían la mayor respuesta de los presentes serían los clásicos antiguos como “War head” y luego del encore con “Black metal”, “In league with Satan” y “Witching hours”. Cronos demostró seguir teniendo esa misma energía que se muestran en los videos de sus conciertos de 1984 o 1985, y además de sacar provecho a su formato de power trío, su solo de bajo sonó directamente desde el infierno.

Actualmente acompañado desde el 2007 por el guitarrista Stuart “La Rage” Dixon y desde el 2009 por el baterista Danny “Dante” Needham, Cronos mantiene la leyenda que construyó en New Castle, Inglaterra inicios de los 80 y marca otro hito para el metal peruano y su cada vez más sólida escena de conciertos. Ahora solo queda decir “lay down your souls to the gods rock ‘n roll”.

Crónica por Gerardo Silva. Fotos por Fabio D. Miranda

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