México debe ser el país en Latinoamérica con la mayor cantidad de festivales de música en estilos muy diversos, reflejo también de un mercado musical muy expandido que hace posible segmentaciones de público también muy específicas. Son muchos y muy distintos, de eventos muy grandes a iniciativas independientes muy bien desarrolladas, unos con mayor y otros con menor flujo de artistas mexicanos surgidos del underground. Entre los festivales que podemos mencionar están Aural, Bestia, Synth Fest, Mutante, Infinito, BPM, Marvin, Corona, Trópico, Ceremonia y Nrmal, por mencionar sólo algunos. De ellos Nrmal, con sus seis ediciones, ha sido uno de los festivales más audaces en su programación. Puedes hallar bandas muy famosas del circuito independiente internacional como descubrir artistas emergentes de diversas partes del mundo, y desde luego muchos artistas del underground mexicano.

Asistí a la última edición del Festival Nrmal acompañando a Liquidarlo Celuloide e invitado a participar de la plataforma Nodo, un evento que se realizó como antesala al festival y donde hubo conciertos (entre ellos los de Espejo Convexo y Vaya Futuro), mesas de trabajo, talleres, y discusiones diversas, entorno al desarrollo del circuito musical. Este año Nodo recibió el nombre de Foro Mutante, que en palabras de los organizadores ha nacido como una alternativa a los dos caminos que tienen las expresiones creativas actualmente de ir por el mainstream o el underground. “Ni de un lado ni de otro, sino al centro, surge MUTANTE: ese amplio espectro de ideologías y formas de gestión que se adaptan, hackean, cuestionan, seducen, transforman, se infiltran y desafían las inercias y costumbres de ambos extremos”.

Una de las charlas, dirigida por Claudia Sandoval, fue sobre género. Ya el festival había hecho hincapié en la alta participación femenina en su reciente edición. Pienso que es un tema que viene abordándose bastante en Latinoamérica (así lo demuestran iniciativas como Feminoise, Dissonantes, los trabajos de Susan Campos o Ana María Romano, por mencionar algunas más vinculadas a la música de vanguardia). La charla me hizo pensar también de qué manera heredamos o franquiciamos modelos de festivales, arrastrando también las jerarquías que estos tienen a muchos niveles.

Se habló de experiencias asociadas a sellos discográficos, a festivales independientes, se habló de psicodelia, de pandroginia (con Genesis P-orridge en una charla a sala llena), etc. Difícil resumir todo pero me quedo con una de las conversaciones sobre el espectro latinoamericano, donde se dieron cita muchos importantes agentes y gestores de Chile, Colombia, México, Perú.

Allí se habló de la creación de una guía de eventos y festivales Latinoamericanos (valga decir, una plataforma para conocer el circuito en su amplia variedad), y aunque la conversación se quedó entrampada en definir cuál sería el mejor medio para visibilizar esa información, fue un interesante intercambio de los diversos modos de trabajo que confluyen cuando hablamos de música independiente. Me quedó bastante claro que uno de los problemas de la escena independiente latinoamericana es su dificultad para acceder a un mercado latinoamericano, porque parece que no se han generado las condiciones para poder establecer y potencializar espacios sostenidos de difusión en Latinoamérica donde de lo que se trate es de descubrir artistas nuevos y echar a andar la cadena de producción en otras direcciones.

El Festival Nrmal en sí, se presentaba como una posibilidad: un festival que ha logrado hacer del descubrimiento su principal valor y atractivo. Porque al Nrmal vas a descubrir bandas. En espíritu tiene una sensibilidad underground pero se mueven y llevan las cosas a la práctica con la ambición y profesionalidad que uno podría encontrar en un evento mainstream. En eso influye la melomanía de sus gestores, y en particular de su director artístico Alfonso Muriedas, atento a lo que ocurre en muchos ámbitos de la música independiente, y consiente de los espacios y modos en cómo funcionan los diversos nichos que conforman ese gran universo.

Nrmal se realizó el 11 y 12 de marzo en el Polideportivo Lomas Altas, en la Ciudad de México, a donde se dieron cita alrededor de 4 mil personas por día. Se presentaron cerca de cuarenta artistas y bandas, distribuidos en tres escenarios. Uno de ellos el Reverberation Stage, era presentado por el prestigioso Levitation Fest, el festival de psicodelia, nacido en Austin, más grande del mundo, lo que daba un precedente de por dónde iba la cosa. Dos escenarios eran al aire libre y uno en una enorme carpa, siendo este último más orientado a la música electrónica y a los grupos de rock de veta más ruidosa.

Difícil poder hablar de todo lo que pudo verse allí pero quedé gratamente impresionado con las performances de Running, una banda de Chicago, de furioso noise rock post no wave post garage, en mi modesta opinión fue quizá uno de los mejores shows de todo el festival. En el escenario Rojo, se presentaba también la australiana Dorit Chrysler, quien hizo un show muy intenso, y muy radical, con largos pasajes de theremyn que iban de lo disonante a lo melódico, que luego mutaban en canciones de dramática belleza. Por su parte Circuit des Yeux, otra banda de Chicago, se distinguieron por sus arreglos de cuerdas y sonidos que iban de la psicodelia al folk drone. Para entonces ya habían tocado los chilenos de Trementina y los mexicanos de Sutra, a quienes no pude ver en vivo en el Nrmal, pero pude saldar la cuenta unos días después.

Aye Aye, el nuevo proyecto de Carlos Reinoso, ex Mostro, fue otro de los shows que disfruté mucho, perteneciente al sello Comeme que dirige Matías Aguayo, el sonido de Aye Aye se puede ubicar en algún lugar entre el mutant disco y el house de vieja escuela. Logró sacudir la carpa del Nrmal y dejar a todos con ganas de más. Mientras tanto los escenarios al aire libre se preparaban para los platos de fondo. Escuché un poco de Porches, impecables en su show aunque no sé si el momento requería de más acción. Vi luego a Holy Wave y me enganché un poco más, sobre todo con ese tema final que convirtió al escenario Reverberation en un verdadero remolino de psicodelia, fue muy intenso.

Luego fue el turno de los Moon Duo, que llegaban a México con disco nuevo, tuvieron algunos problemas técnicos pero lograron resolverlos y dieron un show directo y potente como suelen hacerlo. Y finalmente fue el turno de The Brian Jonestown Massacre, que fueron el grupo estelar en el primer día del Nrmal, mucha gente adelante coreando sus canciones, un fanatismo muy visible. Y fue muy emocionante verlos, a pesar del hermetismo que manifiestan en vivo, no es que hagan un show muy expresivo pero escuchar sus canciones vuelve locos a muchos, como ocurrió cuando tocaron la clásica Anemone. Me escapé en un par de temas para escuchar a la diva del dubstep Ikonika, que tocaba en simultáneo en la carpa del Nrmal, y su show estaba a mil por hora, tremenda fiesta la que se vivía allí.

Algo que fue muy importante durante todo el evento es que los encargados del Nrmal buscaban generar encuentros entre todos los participantes del festival, sea con reuniones, fiestas o permitiendo el acceso al backstage, bajo altas medidas de seguridad y control, a una lista grande de invitados, tanto internacionales como artistas y gestores de México, para que puedan interactuar con los artistas y gestores visitantes. Vale decir, que si había un universo de cosas ocurriendo del escenario para el público, había otro ocurriendo en el backstage y actividades paralelas (desde Nodo a los Nrmalfriends, que ya comentaremos), donde los encuentros generaban ideas y había un espíritu de comunidad que ha sido entrañable. Promover este tipo de intercambio sin duda hace del festival algo más que un evento para el entretenimiento, Nrmal asumía una responsabilidad de ser un medio para romper jerarquías y crear puentes y diálogos.

El domingo fue mi día favorito del Nrmal. Llegué a las 10 am para la prueba de sonido de Liquidarlo Celuloide. Y finalizado nos quedamos de largo hasta que dio inicio al festival. Las Hermanas de Colombia, fueron el primer proyecto en presentarse a las 2 pm, y para entonces ya había un nutrido público en la Carpa. Fue bien recibido el sonido electrónico de downtempo a base de samplers, q oscilaba entre el dub, el hip hop y algo que puede definirse como collage groovy. Luego llegó el momento de una de las bandas más esperadas, las brasileras de Rakta, que se presentaron en el escenario azul del Nrmal. Quizá la noche hubiera sido un mejor horario para el sonido post punk y psicodélico de la banda y aun con lluvia de por medio, el trio conformado por Paula, Carla y Natalia dieron un gran show, que se coronó con el momento en que las tres tocaron percusiones convirtiendo el ambiente en un ritual tribalista.

Vi luego a los Oceanss, en el escenario Reverberation, una banda mexicana orientada al sonido shoegaze psych dark, estuvieron muy bien, muy buenas melodías, buena atmósfera, cuando se ponía más agresiva la música me gustaba más todavía, un poco más de volumen hubiera venido bien eso sí pero fue un gran hallazgo y he disfrutado mucho de escuchar su disco Atlantic. A los canadienses de I.D.A.L.G. pude verlos sólo brevemente, pero sonaron muy explosivos con su garaje psicodélico, muy inquietos y con gran carisma en el escenario. Y llegó el turno de otra de las artistas que esperaba, la multifacética brasilera Ava Rocha. Tropicalia, No wave y MPB confluían en la música de Ava Rocha, una banda sólida de guitarras disonantes, que deben haber sido de las más fuertes de todo el festival, y sobre la cual se lucía la voz de Ava, quien llevaba un cinturón de cuchillos que le impregnaban de cierto salvajismo. Se movía por el escenario como si la electricidad saliera de las guitarras entrara en ella y viceversa. Quedé muy asombrado de su intensidad escénica y de esa singular mezcla de agresividad y fiesta de su música.

Terminado su show fui corriendo a la carpa donde aún estaba tocando el alemán Guido Möbius, un artista muy singular, que combinaba el tecno, con el post rock, y con el noise. Luego de finalizar, y con una fuerte lluvia de por medio la carpa se convirtió en el mejor lugar para estar en ese momento pues daba inicio al concierto de Liquidarlo Celuloide. Fueron 40 minutos de intenso noise rock, y groove post punk, salvaje como siempre y sin tiempo de descanso, era la única banda peruana en todo el festival y dieron un show demoledor que incluía los temas del nuevo álbum, con Juan Diego Capurro cantando. La respuesta fue más que positiva, con el público agitando la cabeza, y fue una enorme alegría además tener entre el público a bandas del festival como Rakta, Sutra, Mueran Humanos, Running, Holy Wave y Ava Rocha.

Terminado el show, y luego de correr por una cerveza, fui hacia el escenario Reverberation para ver el show de Lorelle Meet The Obsollete, otro de los platos fuertes del festival. La emblemática banda mexicana de rock psicodélico congregó a una buena cantidad de público que aromatizaron con cantidades abundantes de marihuana todo el recinto. Era la primera vez que veía a esta banda, que sigo hace unos años, y quedé muy sorprendido por la destreza guitarrera de Lorelle, quien terminó sobre el suelo llenando de feedback su ampli en una explosión psicodélica que nadie olvidará. El día ya había sido perfecto hasta entonces, peor aún había más.

La noche caía y era el turno de Mueran Humanos, una banda muy esperada por el público mexicano. Mucha gente adelante cantando las canciones, ya para ese momento se había llenado el recinto del Nrmal. La banda argentina, afincada en Berlín, fue subiendo la intensidad y la agresividad, hasta el punto que Tomas Nochteff terminó sobre el suelo tocando el bajo. La emoción era grande de saber que una de sus bandas favoritas Psychic TV, iba a tocar en el otro escenario después. El tiempo implacable quedó corto, pero la noche seguía y finalmente ya estaba en el escenario Genesis P-Orridge y Cia, con el carismático Sean Ragon (de Cult Of Youth) en la guitarra.

La presentación de Psychic TV fue como un culto, los samplers iniciales nos recordaban que estábamos ante una de las bandas ícono de la música industrial. Ahora transformada en una banda de canciones de rock psicodélico, el regreso a las fuentes de Genesis fue tomado por el público como una verdadera ceremonia, hipnótico y profético, fue sin duda el pico del festival, fue quizá el único caso que se le concedió tocar un tema más a pedido del público, pese a las medidas estrictas para el cumplimiento de los tiempos de tocada, pero era Psychic TV y podía permitírseles todo. Fue el único show que disfruté sentado sobre el pasto, contemplando, totalmente hipnotizado.

Quedaba aun tiempo para más. Fue el turno de Tortoise en el escenario rojo, contrastando con el espiritualismo ofrecido por Psychc TV, lo de la banda de Chicago fue más bien un viaje hacia el sonido, una investigación rítmica, una paleta de texturas y armoniosos y vanguardistas arreglos revestían esta sonoridad post rock en su máxima expresión. Fue notoria también la respuesta positiva del público y sorprendente lo bien que podía funcionar una banda como Tortoise en un contexto de cierre de festival, la sólida base de jazz rock electrónico (con dos baterías) de la banda sin duda permitía llenar el escenario. Me moví un rato para ver a los buenos amigos de Par Asito, que junto con Sutra habían llegado desde Guadalajara para tocar en el Nrmal. Par Asito fue, junto con Running y Liquidarlo Celuloide, una de las propuestas más salvajes escénicamente de todo el festival. Psicodélico, pesado y sónico, Par Asito pasaba de tema a tema como de escándalo a escándalo, un ataque sensorial que estallaba para luego iniciar una carrera a cien kilómetros por hora. Velocidad, psicodelia, ruido y más ruido, estuvo buenísimo.

Y así todo llegaba a su fin, todos bailando con el último show de la noche, la sorpresa de Black Devil Disco, con el característico demonio de plástico sobre su mesa. Siempre existió el mito que su famoso álbum de 1978 había sido un invento de Aphex Twin, pero la verdad es que no, ahí estaba en vivo y en directo el gran Bernard Fevre, la mente detrás de Black Devil Disco, y aunque extrañaba un show con sintetizadores y parafernalia analógica, la verdad es que Fevre se valió solo de una laptop y un controlador, pero fue la gloria también, su electro space disco puso a bailar a toda la carpa, cerrando con broche de oro una jornada que disfruté intensamente.

Creo que Nrmal es uno de los festivales de mayor proyección que hay en Latinoamérica, debido a su diversidad, a su inclusión, a su atención al underground, a su inteligencia y exquisitez, es uno de los festivales que mayor presencia de artistas latinoamericanos tiene, y que no teme apostar por proyectos musicales no convencionales, es en tal sentido un festival con un enfoque de vanguardia, pues es además un laboratorio, un festival que está explorando cosas. Hay mucho trabajo, mucha investigación, muchos oídos abiertos, no sólo por ofrecerle al público verdaderas sorpresas, sino por asumir su rol como actores en la industria y crear espacios para el debate.

Para terminar debo decir que los diez días que estuve en México pude ir a muchos otros conciertos que se agendaron antes y después del Nrmal y pude conversar con muchas personas valiosas de la escena mexicana y cuyo trabajo es importante seguirle la pista como Rogelio Sosa (Aural), Luis Clériga (Festival Infinito), Manrico Montero, Wilfrido Terrazas (Generación Espontánea), Tito Rivas (Fonoteca Nacional), Sergio Sánchez (Ruido Horrible), Juan Pablo Villegas, Txema Novelo (Valevergas), Hugo Quezada (Exploded View), Rogelio Serrano (Equinoxious), bandas como Tajak y Has a Shadow.

Entre los shows a los que pude ir estuvieron el concierto de los brasileros Boogarins en el foro Bajocircuito (fue simplemente excepcional), el dj set de Genesis P-Orridge en Foro Pasagüero que tuvo como actos teloneros, entre otros a la colombiana Lazyzunga (sorprendente), un concierto en el Museo de la ciudad de Querétaro, donde se presentó Martín Escalante con Teté Leguía, junto a Ratka, Liquidarlo Celuloide, Israel Flores/Hugo Luque, y quien escribe. Teté y Martín habían tocaban como parte de la Gira Huachafa que los llevó por diversas ciudades mexicanas. Volvieron a tocar en un concierto noise llamado Resaca Nrmal, en Foro Malaquías, donde se presentaron Acavernus (proyecto solista de Paula de Rakta), proyectos en solitario de los integrantes de Par Asito, el rey del noise mexicano Heraldos Negros, el peruano Fiorella 16, Lady Gagagagagaga, Javier Alejandre, y quien escribe, ni la lluvia torrencial, y ni porque era martes impidió que la sala estuviera llena, ha sido uno de los shows que más disfruté.

Hubo dos conciertos más de Liquidarlo Celuloide, uno en el mítico Foro Alicia, con Rakta, Sutra y Par Asito, que fue una fecha realmente de lujo. Y otro más en Foro Niza, junto a Tajak, Sunset Image, Trementina, Las Hermanas y El Shirota. No pude coincidir con Dante Gonzales y Carlos Operacional para el show que dieron en Foro Talisman de Motilinia junto a Equinoxious, pero me alegraba que durante unos días muchos músicos peruanos estuvieran compartiendo con la escena mexicana. ¡Y esa cultura del intercambio es la que se tiene que seguir promoviendo!

Crónica por Luis Alvarado. Fotos del Facebook de Nrmal