Crónica: South Bound Tour 2017

Era domingo en la tarde y el que menos llevaba una polera o casaca para salir a las calles. Lima se mostraba gris y con pequeñas gotas cayendo del cielo para recibir después de 8 años a Silverstein, ahora con 17 años de carrera. La productora 511 Underground venía haciendo un esfuerzo extra por sacar adelante la fecha pues el local que originalmente fue elegido para que se desarrollara el concierto, había sido clausurado hace solo unos días por la Municipalidad.

Ahora la cita era en el no tan lejano The Blood y el público mostraba su apoyo en el evento oficial ya que a fin de cuentas es un local grande con una tarima elevada y adecuada para la ocasión. No obstante, una vez adentro era imposible mantener la polera o casaca que te cubría del frío en las calles: el calor era casi infernal, la sangre -the blood- te hervía. En las puertas de ingreso, los guardias ya señalaban la prohibición del re-ingreso y el reto de sobrevivir a las cerca de 6 horas de concierto estaba puesto sobre la mesa.

Probablemente una de las causas del tremendo calor era también la gran de cantidad gente que se estaba dando cita. El local lucía lleno, una hermosa postal para la fecha en Lima del South Bound Tour 2017. Este era un tour compuesto: a los canadienses fichados actualmente por Rise Records los acompañaban los estadounidenses de The World Alive (Fearless Records) y For The Fallen Dreams (Rise Records también).

Y en el caso de nuestra ciudad, participaban también tres actos locales. Los primeros en arrancar serían Tus Últimas Palabras, quienes con ya un tiempo de actividad supieron iniciar la noche. Luego seguiría la máquina del hardcore peruano, Conflicto Urbano, que es ya un clásico en este tipo de shows por su entrega única sobre el escenario. En ese momento en el cual ya se comenzaba a ver más gente en el local.

La tercera banda en aparecer sería Inti Fall, los actuales abanderados del género denominado como EHM (Electronic Hardcore Music). Banda que con influencias metal viene ganándose la popularidad y atención de los medios por realizar sus propias versiones de canciones originalmente pop de artistas como Ed Sheeran o Linkin Park. No fue extraño entonces que parte del público les pidiera interpretar el cover de Ed Sheeran y lo terminaran disfrutando.

Antes de dar el paso a las bandas internacionales, uno de los integrantes de la organización se animó a tomar el micro y decir unas palabras de aliento al público. Eso es lo hermoso del hardcore o de géneros tan ligados al movimiento independiente, que uno no puede ignorar lo que siente el corazón, ni la razón y la pasión por la cual están haciendo el concierto: tener a bandas por las que gritas y vives en tu casa.

Es así como el local luciría ya completamente lleno y, después de varios minutos de instalación, entraba For The Fallen Dreams para remecer Lima y llevarse la atención de todos con una potente ejecución de instrumentos. Eran solo cuatro y tenían solo un guitarrista, pero el vacío sonoro no fue un problema para ellos.
Podía notarse que no muchos reconocían las canciones pero eso no impidió que se ganaran todos los aplausos. The World Alive elevaron la potencia y la gente ya comenzaba a desatar la furia y el éxtasis: ya había mosh pit. El bajista de esta banda había sido el único en estar durante toda la instalación y logró tener una conexión con el público, quienes en más de una ocasión no dudaron en decirle a coro “Jesus” (Yizas) en honor a su apariencia al imaginario común de Jesucristo.

Ambas bandas habían justificado totalmente su presencia, con propuestas muy acordes al sonido de Silverstein, y a la misma vez habían mencionado su emoción por que se presentara finalmente Silverstein, quienes tuvieron realmente larga demora por detalles técnicos. Esto generó la incomodidad del público por el calor extremo que se sentía e incluso desatando la molestia del guitarrista Paul Marc Rousseau que funcionaba de técnico sobre el escenario y se movía de un lado a otro (dato curioso que todo fan debería saber: él fue por largos años parte del staff de la banda como técnico, merch guy, entre otros hasta finalmente reemplazar al despedido Neil Boshart).

Todo malestar quedaría atrás una vez apagadas las luces y con Shane Told al frente. Silverstein no se guardaría nada y empezarían de lleno con uno de sus más grandes hits “Your Sword Vs. My Dagger”. A partir de ahí ya todo estalló, los crowd surfings no se hicieron esperar. Seguirían canciones clásicas como “Still Dreaming” y “Smile In Your Sleep”, además de “Ghost” y un tema nuevo más con el promocionaban la pronta venida de su próximo álbum.
La banda se mostraba contenta y era a través de Shane que expresaban su afecto: los saludos, las respuestas a lo que el público le decía (incluso al pedido del cover de Orchid que un conocedor entre el público le lanzó), la inevitable honra al pisco peruano ante la coyuntura.

Pero no solo eso, que uno podría esperarse dentro de todo. También fue un gusto poder reconocer en el escenario a esta banda de 17 años de carrera, que tras canciones desgarradoras y un potente show en vivo, nos da el mensaje de que ellos no fueron una creación de una moda, una banda de momento, una simple etapa de la vida. Una banda que sabe dónde tiene los pies sobre la tierra (el mensaje al público de “Este es su show”, la merch que ellos mismos trajeron y vendieron a precios accesibles), que sabe perfectamente de dónde viene (el fomento de stage diving y circle pit junto a la manera en que repartieron el agua al público y hacían entender lo importante de compartirla, antes que derrocharla) y cuáles son sus raíces (el hardcore como actitud y pensamiento, con el valor agregado en los polos de Morrissey, American Nightmare y Fucked Up que mostraban algunos de los integrantes).

Lamentablemente el calor afectó un poco más de la cuenta en el desenvolvimiento de la banda, quienes conforme pasaban las canciones mostraban agotamiento y sed (aplausos a la organización por el abastecimiento de bebidas a sus bandas). No les dio ni para esconderse y esperar al llamado del encore, solo querían sentir que el público los quería aún arriba para cerrar con dos canciones y que la última de estas sea el himno “My Heroine”.

Y así fue, 511 Underground lo hizo de nuevo con todo y adversidades. Este fue el día que murió Harambe, pero se convirtió también en un día en que el post-hardcore volvió a vivir en Lima como en sus épocas más doradas. Gracias Silverstein, realmente no pudieron hacerlo mejor.

Crónica por Paulo Contreras. Fotos por Victor Tsuchida

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  • Jonathan Alegre

    Muy buena crónica, fue mi primer concierto y valió la pena a pesar del calor extremo ya que muchos ya estábamos desfalleciendo ya que estábamos desde las 5pm sin ventilación, eso es la nota mala del concierto pero fue por la cancelacion del CC Festiva y apesar de eso no cancelaron la presentacion…. Ver a Silverstein y conocer otras bandas fue algo super!!!