A pesar de haber escuchado metal en sus distintas formas a lo largo de los años, creo que nunca he asistido a un concierto de metal propiamente dicho. Angra fue la ocasión perfecta para disfrutar de aquella herencia del rock que el metal guarda con recelo y que el resto del mundo olvidó: virtuosismo inhumano y el amor por lo verdaderamente épico.

Por ser domingo, el concierto se lleva a cabo de manera puntual y con un cartel sucinto. Los únicos teloneros son los peruanos Flor de Loto, quienes abrieron su presentación de manera contundente, el sonido estaba de su lado. Desafortunadamente, fallas en el suministro de corriente interrumpieron su presentación dos veces – durante la misma canción, para colmo – pero el público fue comprensivo y los vitoreó. A pesar de verse forzados a resumir su set, la banda pudo tocar lo suficiente como para ejercitar sus chops. Temas de su nuevo álbum Eclipse, así como un cover – más que un cover, una reinterpretación – de “Locomotive Breath” de Jethro Tull, que adecuadamente substituye la flauta traversa de Ian Anderson con la quena y la zampoña característica del grupo.

La performance de Flor de Loto fue excelente y me costaba creer que Angra pudiera sonar aún mejor. De hecho, cuando la banda salió al escenario tras una breve espera, el sonido no resultó inmediatamente creíble – a las guitarras les faltaba un poco de peso, y la voz de Fabio Lione tenía problemas para sobreponerse a la mezcla – aunque, como veremos, esta situación se reguló luego. El riff introductorio de “Nothing To Say” fue el comienzo más imponente que podría escogerse, y el coro Maidenesco fue respondido con entusiasmo por el público.

El set continuó con la hilera de “Travelers of Time“, “Angels and Demons“, y “Newborn Me“, todos temas repletos de riffs maquinales, coros épicos y solos hiperveloces, pero igualmente plagados por la incomodidad de Fabio, quien. Constantemente se alejaba o acercaba del micrófono y regulaba el volumen de sus in-ears. Quizá el profesionalismo de Angra de continuar con el show pase lo que pase les previno de detenerse un momento a solucionar esto.

La banda pasó a un tema de su álbum fundacional, Angels Cry. “Time” fue una joya entre los demás temas, con su intro de balada y las guitarras mellizas entre Bittencourt y Barbosa. Existe suficiente contraste y afinidad entre ambos guitarristas. Marcelo Barbosa es un monstruo de precisión y velocidad cuyos solos tienen la fluidez de un sintetizador, mientras que Bittencourt, siendo fundador de la banda, muestra un melodicismo más rockero clásico a la hora de solear, aunque no por eso deja de ser tan rápido como cualquiera.

Angra

Siguen “Light of Transcendence“, tema meteórico e hiperactivo que abre su álbum más reciente, OMNI; “Running Alone“, con barridos de piano que provienen de una pista – esto no deja de sentirse extraño – y barridos de guitarra neoclásicos. Finalmente “Insania“, otro tema de OMNI, antes de pasar al primer receso de la noche. La banda abandona temporalmente el escenario para dar paso a un solo de batería – otra tradición perdida del hard rock que aquí permanece – a cargo de Bruno Valverde, el nuevo baterista que tiene la misma edad que la banda. Bruno interactúa con el público y los hace aplaudir al ritmo cada vez más veloz con el que castiga la batería.

En otro momento similar, Fabio se quedó en el escenario para hacer cantar al público con la clásica dinámica de llamado y respuesta de Freddie Mercury. A partir de este momento, al parecer, se pudo solucionar el problema de la voz, y en adelante el sonido fue impecable. Bastó con quitarme los tapones un segundo para verificar el asalto sonoro al que se está sometiendo a la audiencia en el resonante auditorio del Festiva.

La banda toca unos cuatro o cinco temas más de inmisericorde power metal antes de retirarse nuevamente. Solo queda en escenario Rafael Bittencourt, el único miembro original de Angra que forma parte de esta gira. Rafael dice que un amigo suyo ha viajado desde Ecuador para ver a la banda, y que ese amigo tiene algo importante que decir. El amigo en cuestión sube al escenario, invita a su novia a subir al escenario, y luego de breves formalidades, visiblemente nervioso, saca un anillo de compromiso.

Todo el mundo grita. Nuestro amigo ecuatoriano le pregunta su respuesta, a lo que ella responde: “Pero no has preguntado nada!” Él se arrodilla, y le dice: “Angra es mi banda favorita. Siempre lo ha sido, y quiero que seas mi esposa.” No importa la coherencia de estas afirmaciones, ella responde: “Claro que sí”. El público completo estalló en aplausos y gritos) entre los cuales no faltó un “Disuelvan el congreso!Bittencourt complementó este hermoso momento cantando “Reaching Horizons” completamente solo, con guitarra de nylon, y comentando cómo es que los desafíos de la vida se logran superar en grupo.

Pasó a presentar a los integrantes de esta iteración de Angra – el ya mentado niño Valverde, el ya mentado Marcelo Barbosa, el imposiblemente virtuoso Felipe Andreoli, y la voz más reconocible del género, Fabio Lione. El encore consiste en “Rebirth” – para ser honestos, todo el mundo está esperando “Carry On” – y luego, por fin, “Carry On“, seguido de “Nova Era” – ambos temas cumbres del repertorio de la banda, con los cuales se armó un conclusivo y enérgico pogo. La banda permaneció todavía un rato en escenario estrechando calurosamente las manos de los fans.

Crónica por Nicolás Del Castillo. Fotos por Sebastían Pesadilla.

Mira más fotos del concierto de Angra en Lima el pasado 10 de junio en el C.C. Festiva desde nuestro Instagram:

48 Compartir