En una fría noche de mayo, Carl Palmer llegaba a Lima para interpretar un set-list con lo mejor de la mítica banda de la cual fue piedra angular. El talentoso músico tenía a cuestas la responsabilidad de brindar un gran espectáculo al poco tiempo del sensible fallecimiento de sus amigos y colegas Keith Emerson y Greg Lake, frente al público que esperaba ansioso sobre las butacas aterciopeladas del Teatro Municipal.

A las 8:45 PM en punto el tercer timbre anunciaba a los incautos y tardones el inicio de lo que sería una gran velada para el virtuosismo, la nostalgia y las toneladas progresivas de rock que emergían del escenario.

Palmer salió al escenario acompañado de Paul Bielatowicz (guitarra) y Simon Fitzpatrick (bajo y stick bass) ante un público frenético que lo aplaudía de pie. De pronto, las luces se apagaron y sobre el silencio oscuro y misterioso se abrió paso un potente golpe de batería, seguido por un estridente y pesado riff adaptado magistralmente para una guitarra que, junto con el stick bass de Fitzpatrick, tuvieron la titánica faena de reemplazar el teclado de Keith Emerson.

La noche siguió avanzando a su ritmo y dio paso a temas sublimes como “Canario”, “Tank” o “Night”, bajo las incesantes palmas de la audiencia y los constantes agradecimientos de Palmer por el gran reconocimiento a su trabajo.

Uno de los momentos cumbres de la noche llegó cuando las luces empezaron a disminuir su intensidad y tornarse azules. En esa bruma onírica, se escucharon las primeras notas de una de las más grandes canciones de ELP: “Thrilogy”. Fue una genial interpretación, con un Palmer endemoniado y preciso como un metrónomo y acompañado por los dos grandes músicos que supieron dar la talla de forma asombrosa.

Sobre las últimas notas de “Thrilogy”, Fitzpatrick acarició las cuerdas del bass stick y tocó el arpegio inicial de “From the Beginning”, obra maestra del mismo disco. Es en esta canción que Fitzpatrick realizó un solo magnífico, interpretando una canción compuesta por él y demostrando todo su talento bajo el reflector solitario que lo alumbraba.

El punto de quiebre de la noche llegó cuando Palmer se acercó al micrófono y contó una divertida anécdota sobre una noche en la que estaba en su casa y recibió una llamada. Al otro lado de la línea se encontraba Greg Lake quien sólo repetía una y otra vez “¡schizoid man!”. El público saltó de sus asientos sumamente emocionado y un absorbente beat metálico y un ácido riff paralizaron el tiempo en todos los rincones del viejo teatro municipal. Una ovación general de pie agradeció con total sinceridad la majestuosa interpretación realizada.

Acto seguido, fue el turno de Bielatowicz de tocar su solo dejando en claro su gran capacidad técnica en una interpretación de clásicos para piano, como “Claro de Luna” de Debussy, en guitarra. Es importante reconocer la apertura de Palmer quien permitió que los músicos que lo acompañaban tengan su propio momento, algo muy poco usual en conciertos de este tipo.

Hoedown” y luego “Lucky Man“, la cual fue cantada por Alex Rojas, hijo del mítico Gerardo Manuel, siguieron a continuación y tras un “two, three, four” de Palmer sobre la batería, “Tarkus” empezó a sonar. La canción más épica de ELP fue tocada de forma impecable y cargada de mucha emotividad. Todo el teatro se puso de pie y aplaudió hasta quedar con las palmas enrojecidas.

Fanfare for a common man” fue interpretada a continuación con un increíble solo de batería de más de 10 minutos, ante la mirada fascinada de todos los presentes. Palmer demostró toda su capacidad técnica e inventiva; pero más que eso, demostró que el tiempo nunca es ni será capaz de sepultar el talento.

Para finalizar el concierto, interpretaron una emotiva versión de “Nutrocker” a modo de homenaje a los fallecidos Greg Lake y Emerson Palmer. En estos minutos finales, el público acompañó con palmas incesantes a los tres músicos en escena hasta que terminó el concierto. Los aplausos y gritos de alegría invadieron el escenario y Palmer tuvo que agradecer al público varias veces antes de al fin poder retirarse.

De pronto, la noche ya no parecía tan fría después de todo.

Crónica por Juan Carlos Barandiarán. Fotos por Fabio D. Miranda

Mira más fotos del concierto de Carl Palmer en Lima el pasado 30 de mayo del 2018 desde nuestro Instagram:

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