Me tocó ser el segundo de tres hermanos y desde que tengo memoria, mis primeros años de colegio, fueron Depeche Mode y The Cure quienes se erigen definitivamente como el soundtrack de aquellas épocas en las que mi hermano mayor era un fan irredento de los de Basildon desde la primera vez que los escuchó. Esa música sonó infinitamente a través de las paredes de su cuarto y nos transmitió a mí y a mi hermano menor (y de hecho, a toda mi familia) esos sonidos del sintetizador que se pegaba como chicle y que sirvieron de catalizador en mis días de pesadilla escolar. Por eso no fue de extrañar que cuando vinieron por primera vez el 2009 presentando Sounds of the Universe, mi hermano menor, de carácter más reservado, explotara en júbilo cuando vio salir a David Gahan y Martin Gore. Haberlo visto con mi hermano es el mejor recuerdo que tengo de ese concierto.

Han pasado 9 años y mucha agua ha corrido bajo el puente. Luego de lanzar Delta Machine en el 2013, Depeche Mode regresó a Lima para presentar Spirit, álbum editado el año pasado con tintes políticos en su prédica que no abandona su norte sónico ni renuncia a esa batalla referida a la perdida de relevancia que los medios hacen hincapié cada vez que publican un nuevo lanzamiento.

Enfrentarse al monstruo Depeche Mode en vivo es una cosa totalmente distinta a repasar su obra en estudio. “Ya están viejos”, “ojalá toquen por lo menos al 50% de la otra vez”, “que se retiren con dignidad” entre algunos otros comentarios no muy alentadores se escuchaban entre los asistentes, desánimo que fue derrotado cuando arrancaron con “Going Backwards”, canción que abre el Spirit y que mostraba a un Dave Gahan en plena forma. Impecable la voz y a nivel técnico, la calidad del sonido era irreprochable y ya marcaba una diferencia a favor con el del 2009.

Depeche Mode
La puesta en escena que contaba con una pantalla de fondo y la pasarela como en su anterior visita, tenía el agregado esta vez de una baranda para uso del cantante que pasea y trota durante todo el show con pasos de cabaret. Olvídense de los años y el cáncer, Gahan en el escenario es una irrealidad. Fascina verlo aún sin cantar, controlando toda la atención de la banda con ese lenguaje corporal que no tiene comparación con ninguno de sus colegas ochenteros.

Casi juntas sonaron tres canciones del Ultra, en una revisita del álbum con el que la banda regresó luego de una crisis tras la salida de un miembro clave de la banda, Alan Wilder, y la desintoxicación de la voz de la banda. La maravillosa “It’s No Good” inició con Gahan girando maravillosamente, movimiento que sirvió para que el público estallara en gritos. Continuó la oscura “Barrel of a Gun”, canción que quizás hable de su adicción a las drogas y que ahora, pasados los años, una línea como “A vicious appetite visits me each night and won’t be satisfied, won’t be denied” ya no lo torture. Una sorpresa escuchar “Useless”, la mejor de ese disco para quien escribe, teniendo como fondo un video que realizaron por el 20 aniversario del Ultra realizado por su cómplice audiovisual, Anton Corbijn.

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Cuanta alegría ver a la banda dispuesta a recuperar una canción tan perfecta, además de ser mi favorita de su catálogo, como “World in my Eyes” y que suene con todos los brillos de aquel 1990 donde innovaron con Violator, álbum enorme que sigue sonando como si hubiera sido producido ayer. También emocionante el momento en el que Martin Gore se despachó con un set de dos canciones en clave acústica. Primero “Insight” y luego la interpretación que marcó el momento más emotivo de la noche, la hermosa “Home”. Una vez terminada la canción, Martin Gore se hace acompañar con el público de los coros finales en crescendo y esta vez, desde la posición en la que me ubiqué, sentí que todo el estadio coreaba con el maestro. Sentí que nos reivindicábamos de aquel 2009 en el que, quizás aún por el shock de verlos por primera vez, me había quedado la impresión de haber sido algo fríos en la respuesta a la banda. Esta vez fue todo lo contrario durante toda la duración del show. Una vez terminada la canción, los coros continuaron y Dave Gahan tuvo que callar a la banda que quería iniciar la siguiente canción para aprovechar el momento y hacernos corear por más tiempo y ahora con el acompañamiento del correcto tecladista Peter Gordeno. Hermoso momento, merecido para el mágico Martin Gore, como lo llamó Gahan al presentarlo, y que coronaba una velada que aún iba a la mitad de su duración.

Acierta la banda cuando se permite jugar con lecturas ajenas de su repertorio como en “A Pain That I’m Used To” que fue interpretada según el remix de Jacques Lu Cont o en esa relectura de “Everything Counts”, hit del Construction Time Again y quizás de las primeras canciones que escuché de ellos. Así también al remozar enérgicamente himnos tan sobreexpuestos como “Enjoy the Silence” y “Personal Jesus” pero hitos pretéritos de su carrera sin lugar a dudas.

Depeche Mode
De su nuevo álbum, incorporaron sólo tres temas, entre ellos “Where is the Revolution?”, single de presentación de Spirit. Una lástima que dejaran fuera “So Much Love” que tiene todos los ingredientes para romperla en vivo. Con “Never Let Me Down Again” y los brazos agitados de un lado a otro con un poseído Dave Gahan dirigiéndonos desde la pasarela, se despidieron. Los comentarios pesimistas previos a la salida de Depeche Mode se esfumaron así como aparecieron las vivas exigiendo el regreso de la banda.

Regresó Martin Gore con una sorpresa bajo el brazo: “Strangelove” que logró transmitir toda la magia de ese clásico en el que no necesito más apoyo que los teclados de Gordeno. La gente terminó coreando el rush final de la canción y nos llevamos, otra vez, las risas de Gore que es todo carisma. La notable “Walking in My Shoes” sonó otra vez y en la pantalla, el cuervo que adornaba la canción en el 2009 tenía como protagonista ahora a una persona transgénero y la letra calzaba perfecta con las imágenes.

Otro de los highlights del show fue la interpretación de “A Question of Time” con Gahan aún capaz de ser ese trompo jugando con el parante del micro como lo vimos en tantos videos históricos de la banda y que fue cerrando este inolvidable reencuentro del público peruano con esta sucursal de pop tecnificado llamada Depeche Mode, que sigue siendo máquina pero también corazón y que seguirá llenando estadios aquí y allá sin necesidad de variar un ápice sus rituales de fe y devoción. Ojalá vuelvan.

Crónica por Álvaro Torres. Fotos por Lukas Isaac

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Setlist de Depeche Mode en Lima 2018:

1. Going Backwards
2. It’s No Good
3. Barrel of a Gun
4. A Pain That I’m Used To
5. Useless
6. Precious
7. World in My Eyes
8. Cover Me
9. Insight
10. Home
11. In Your Room
12. Where’s the Revolution
13. Everything Counts
14. Stripped
15. Enjoy the Silence
16. Never Let Me Down Again
Encore:
17. Strangelove
18. Walking in My Shoes
19. A Question of Time
20. Personal Jesus