Para los que pudieron interactuar con él durante alguna de las varias actividades que realizó en nuestra ciudad, el concierto de Lee Ranaldo llegó como la coronación a un ciclo de conocimiento del hombre y sus múltiples facetas. Además del recital en el MAC, Lee dictó una clínica de guitarra, una conferencia de prensa en UTEC, replicó una instalación sonora titulada Shibuya Displacement en el centro de Lima e incluso se dio abasto de pintar el mural que actúa como única escenografía en el concierto: una carretera que desaparece en el horizonte, bordeada con textos en español e inglés y un marco rojo.

La carretera es una imagen recurrente en sus pinturas y letras e incluso es el motivo de la portada de su disco más reciente, Electric Trim. Esta imagen va muy a tono con la música de Lee: estas son canciones que contienen una narración, que están en un viaje hacia algún lado sin reparar en ganchos o artilugios de canciones pop convencionales.

Lee sube al escenario armado de su Fender Lee Ranaldo Jazzmaster (también conocida como Jazzblaster), una réplica moderna de las guitarras que Sonic Youth mutiló y recompuso en otros tiempos para satisfacer sus necesidades de experimentación. El concierto inicia con una somera demostración de técnicas extendidas, un drone de afinación abierta que es la primera de una serie de demostraciones similares a lo largo del concierto.

Lee Ranaldo

Entre el aura sonoro emerge “Moroccan Mountains”, tema que abre también Electric Trim. Una guitarra meditativa con influencia raga se interpola con la voz narrativa de Lee (“Estaba filmando contra la luz, cuando se cayó el paisaje y caímos en la grieta entre la ventana y el mundo…”) La ausencia de banda es algo palpable, y si bien al comienzo no se sentía cuajar del todo el vaivén entre fragmentos de canción y ataques de noise, esta situación luego se niveló naturalmente para instaurar un ambiente de ritual que se mantuvo durante el resto de set. Lee supo llenar a la perfección los nuevos espacios de sus canciones, y esto le permitió conducir las música con su propia cadencia y sentido.

Otros temas de la noche incluyeron “New Thing”, una canción sobre el Internet y las representaciones que los individuos se crean mediante ella. Aquí dejó entrever su humor cuando nos preguntó “¿Ustedes tienen Internet aquí? Me encanta el internet”. “Ambulancer” es un tema sobre la mortalidad y el paso del tiempo, donde Ranaldo coquetea con la poesía vocal conforme recita “Everyone, everyone, everyone, everyone” en diferentes timbres e incluso gritando. “The Rising Tide”, uno de los momentos más elevados de la noche, es una canción sobre “el despertar de un adolescente”. Líricamente, este tema recordó al fervor vital de Patti Smith, mientras que los riffs de guitarra y el juego con efectos sugieren una influencia psicodélica.

Antes de tocar el último tema de su set, “Thrown Over the Wall”, Lee se dirigió al público para hablar un poco del contexto político. “Escribí esta canción antes de las elecciones del 2016. No creíamos que Donald Trump fuera a salir electo, pero si algo así ocurría, esta podía ser la canción de la resistencia”. Habló de cómo el mundo parece estar en la misma página respecto a temas como el control de armas o los derechos de género, y sin embargo aún existen “todas estas paredes” que lo impiden. Dijo: “Esta no es mi canción para la resistencia. Es mi canción para el futuro”. La canción culminó con una última demostración noise. Los stickers neón de su guitarra destellaban mientras la arrastraba contra el suelo, golpeaba y sacudía en el aire para hacer que el instrumento entregue sus vibraciones.

Lee Ranaldo

Luego de un breve descanso, Lee volvió para el encore: “Off the Wall”, uno de los temas más conocidos de su discografía como Lee Ranaldo and The Dust. A pesar de ser ejecutado en una guitarra acústica, nuevamente Lee arremetió contra el instrumento hacia el final del tema, en tributo a Glenn Branca, una figura importante de la música neoyorquina quien fue mentor de Lee durante sus años formativos. Glenn Branca falleció el lunes, el día de la clínica en el MAC y un día antes del concierto, y ciertamente el ímpetu de esos años es perceptible hasta ahora en la obra de Lee Ranaldo.

Cómo él mismo dijo en su clínica del lunes, mientras menos hay en el escenario, más desnudo se encuentra uno ante el público, y es más lo que tiene que poner de sí mismo. En el caso de su concierto en Lima, el formato unipersonal fue una excelente manera de disfrutar las canciones en su pura esencia y observar las influencias que informan su trabajo en carne y hueso.

Crónica por Nicolás Del Castillo. Fotos por Fabio D. Miranda

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