El día llegó. El último de los Ramones (sin contar a Cj) y su banda se preparaban para ofrecerle a muchos lo que nunca pudimos experimentar. Y es que el show de Marky Ramone y los blitzkrieg es lo mas cercano que uno puede tener a los originales hoy en día, sin tener que cerrar los ojos.

Las puertas del C.C. Festiva se abrieron un poco tarde pero la gente entraba sin prisa, muchos enfundados en el clásico polo negro con el logo redondo. Estando listos para comenzar, subía al escenario Inyectores, banda escogida para iniciar la velada. Una acertada elección.

Si bien la gente no se movía mucho, mostraba su aprecio por la banda, coreando clásicos como “Bombardero”, “Poder volar” y “Soñador” a voz en cuello, haciendo que muchos recordaran su época de colegial. Cerraron su turno con “Parásito” y “Última parada”, con una pequeña barra “hey ho, let´s go!” que puso al publico al tope, porque sabían lo que venía.

Inyectores desocupaba el escenario y la gente se disponía a llenar los baños, nadie quería perderse ni un minuto después. Terminando “(You Gotta) Fight for Your Right (to Party!)” de los Beastie Boys, todo estaba listo para el siguiente show. Marky se hizo esperar un poco pero la barra que gritaba “yuca” y los cánticos de “olee olee olee, ¡yuca!” no. La banda salió entre carcajadas, supongo que algo confusa por la barra.

Pasadas las 10 se escuchó el inconfundible grito de “1, 2, 3, 4…” que retumbo en el Festiva y en la mente y corazón de viejas y nuevas generaciones que se fundieron en caos movido a la velocidad que Marky. Emocionante ver a un baterista de su edad y con su experiencia que mantenga ininterrumpidamente el ritmo durante todo el concierto. Es que prácticamente no hubo descanso entre canción y canción, solo hasta el encore.

Cada uno de los temas fue fuertemente coreado por la gente. Acá no hubo temas nuevos o desconocidos, comenzando por “Rockaway beach” que es la que abrió el set, siguiendo con “Teenage lobotomy”, “Psycho therapy” y la querida “Do you wanna dance?”. Fue un despliegue de energía tras otro. Vinieron “Sheena is a punk rocker” y “I wanna be your boyfriend”.

53rd and 3rd” y “Shock therapy” salieron de la discografía cobrando vida esa noche. “I believe in miracles” y “I wanna be sedated” sonaron y la gente gritó las letras enteras. Un cartel con el grito de “Gabba Gabba Hey” estampado surgió de la nada.

La escena latinoamericana tiene a los Ramones como fuerte influencia y eso se nota hasta en la banda misma, siendo el guitarrista argentino (algunos recordaran la gran revuelta del 96). Aparte de la presencia del vasco Pela, que parece haber sido moldeado a imagen y semejanza de los chicos del CBGB, comenzando por la voz heredada mágicamente del mismo Joey.

Cuando la música terminó, parecía que todo había acabado, pero solo era el encore, el cual cerraron rápidamente con el grito de “Sale el sol en Lima!!!” en perfecto español y “California Sun” que fue tan bien recibida como la primera canción, cerrando una noche en la que más de uno habrá soltado unas lágrimas.

Crónica por Bruno Díaz. Fotos por Samuel Girón.

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