Modeselektor: el intermitente fulgor de una noche de verano

  • El dúo germano se presentó nuevamente en Lima, luego de haber visitado nuestro país hace dos años con el proyecto Moderat

Una luz blanca y oblicua recorre la extensión de espacio entre el escenario y nuestros ojos. Se entrecruza con otras más que llegan de todos lados. Boom! El destello. Apenas un instante. Luego arriban los colores, el calor, los rostros, el rumor, y dos humanos sobre un escenario moviendo perillas y encuadrando sus auriculares. Un correcto techno que deriva luego en acid house es el opus elegido por Gernot Bronsert y Sebastian Szary, cabecillas del proyecto alemán Modeselektor, quienes el 2016 anduvieron por estas tierras con su ex acto paralelo: Moderat.

Signo inequívoco de la buena salud que goza la escena electrónica limeña es que además de la aparición de clubes/colectivos de dj’s como Casalocasa, Vao Vao, Bulbo, Aquelarre, Matraca, entre otras, también ha mejorado la oferta de shows de dj’s internacionales como los germanos de esta noche o Nicolas Jaar el año pasado, ambos shows producidos por Veltrac, alejándose de ofertas menos arriesgadas que siguen programando a dj’s respetables pero anacrónicos como Sasha o John Digweed. El aire se hace cada vez más denso. Los cuerpos comienzan a contornearse. Cierras los ojos. Estiras la sonrisa. Te sumerges en la travesía. Pero algo sucede. Abres los ojos. Vuelve el rumor. El aire caliente. Los brazos en alto. Algunos gritos estallan.

Sebastian Szary baja del escenario a azuzar al público. Con los puños en alto lanza un grito cavernario: clara invitación a sublevarse y seguir sus movimientos. Repetiría esta misma acción toda la noche. Quizás más de las que acostumbra un Dj. No recuerdo un show en el que Juan Atkins, Carl Cox o Maceo Plex se hayan bajado del escenario más veces que un cantante de rock. Quizá eso explique cierta intermitencia en la progresión sonora del dúo que, en este show, no fue tan efectivo y envolvente como en su anterior presentación: si bien son dos proyectos distintos, el show anterior generó una experiencia sensorial mucho más completa, reforzada con buenas visuales y una correcta iluminación, ambos elementos ausentes en este recital que se llevó a cabo en la discoteca Toro Bar de Barranco. Y si bien, la dupla de dj’s progresaba en los bits por minuto, variando de crunk a psy techno, el sistema de sonido jugaba en contra de los propósitos de un show de electrónica, extraviando ese ambiente propicio que generan unos buenos bajos y perdiendo por momentos la atención del público.

Hay que anotar que esta actitud cuasi iconoclasta de los alemanes es marca registrada del proyecto, algo que musicalmente le valió muchos -y justos- elogios dentro del underground berlinés por su particular mezcla de electrónica, rap, IDM, industrial, trance, entre otras. Hacia el final del show, una estela de humo se expande desde el escenario difuminando los rojos, azules, amarillos y blancos, también los rostros, las sonrisas, el sudor, las miradas, el rumor y los cuerpos que traducen las frecuencias, sus frecuencias: ésta, fue la mejor parte del show.

Crónica por Lucho Pacora. Fotos por Francisco Medina