La expectativa para el concierto de Pedro Aznar en Lima era alta. Había agotado las entradas del Pirandello en poco tiempo, sumando una fecha extra al día siguiente, 25 de abril. A diferencia del primer sold-out en Lima de Aznar, esta vez el teatro estaba, siendo generosos, a mitad de su capacidad. Pero esto no influenció en el artista y mucho menos en el público. Digamos que la segunda fecha fue un poco más íntima pero sin olvidar la intensidad.

Pedro Aznar es un genio musical, pero no es de esa forma ligera con la que se cataloga la genialidad. Demostrando su talento desde muy joven. A los 18 años fue parte de Serú Girán, una de las bandas más influyentes del rock argentino y actual referente sudamericano. Pedro fue parte también de Pat Metheny Group, donde desarrolló aún más esa influencia de jazz que ha venido acompañándolo por toda su carrera como solista, sin dejar de experimentar otros géneros como el rock progresivo, la samba, e inclusive ritmos afroperuanos.

9:30 pm. Los músicos salen a escena, una pantalla led bastante grande para el lugar y un buen sonido nos dicen que está por comenzar. Por la parte posterior del escenario sale Pedro y nos regala un solo de guitarra en base de jazz que nos sacudió del asiento. Éramos pocos pero nos hicimos sentir. “Buenas noches Lima” fueron sus primeras palabras y con visible emoción contaba que venía a presentar su último EP Resonancia, disco que juega entre el metal y la balada en sólo cuatro canciones.

Con 35 años de carrera, Pedro nos prometía un repaso por toda su extensa carrera y de manera cronológica. De su segundo disco Contemplación, comenzaba a sonar “A la hora que se duerman los trenes” para continuar con dos canciones de su disco Fotos de Tokyio, la que le da el nombre al álbum y “No dejes que otros lo hagan por vos”. Seguíamos siendo pocos pero los espacios vacíos se llenaron con aplausos. La noche nos traería otro single “Ella se perdió” y en la pantalla veíamos las imágenes del video oficial con la actriz Mariana Arias corriendo en un laberinto muy al estilo Kubrick.

El excelente sonido del teatro nos dejaba apreciar la tremenda calidad del músico que teníamos en frente, “Amor de juventud” fue una clase de jazz, “Si no oigo a mi corazón” una balada reflexiva y “A primera vista” el cover más cantado de la noche.

Uno de los momentos que llamaron a la nostalgia, fue cuando interpretó “Caja de música” recordando que la grabó con Mercedes Sosa, así como la responsabilidad de musicalizar poemas de Borges con motivo del centenario de su nacimiento. Se dio el tiempo para contarnos el proceso de composición del mismo con esa humildad que transmite y que podemos ver en las entrevistas. El tipo cae bien, por donde lo mires.

Dicen que dicen”, canción que critica la sociedad moderna y que fue acompañada por imágenes del 11 de setiembre, cerraba la primera parte. Los músicos abandonaban el escenario pero nos dejaban en la pantalla imagines de las películas que ha musicalizado Aznar como “El camino de los sueños” de Javier Torre, “El hombre mirando el sudeste” de Eliseo Subiela, “Complices” de Nestor Montalbano, “Indocumentados” de Leo Ricagni, entre otros.

Regresaban al escenario con un cajón y el sonido peruano en los parlantes. “El beso”, mágica composición que comparte con el grande de la guitarra peruana Lucho Gonzales. Tal como en el disco, Eva Ayllon era la invitada del argentino, quien no dudó en demostrar su total aprecio y respeto hacia el cantante: “siempre lo digo con mucho orgullo, yo tengo una segunda nominación al Grammy gracias a Pedro Aznar”. Él no se quedó corto y también se gastó en elogios para Eva, para luego juntos cantar un tema de Cesar Calvo y Chabuca Granda, “María Landó”.

Aún estábamos a la mitad de la noche y el coro de “Quebrado” fue cantado fuertemente, sobre todo por el segundo piso, pero con “Tu amor” el Pirandello se unió a una sola voz, en la pantalla veíamos imágenes de Pedro y Charly, recordando la etapa de las grabaciones del Tango 4. Las palmas no paraban y la banda arranca con otro cover que seguro nadie esperaba: “Media Verónica” del Salmón, en una versión muy parecida al del Alta Suciedad. La música seguía con “Par”, una canción con fuerte influencia Beatle en Pedro, la misma que nunca ha negado, por el contrario, su discografía a incluido muchos covers de los de Liverpool. Otro momento emotivo fue cuando interpretó al flaco Spinetta con “Quedándote o yéndote” del disco Kamikaze (1982) uno de los mejores momentos de la noche. La ausencia de Luis Alberto, está siendo bien representada por los músicos de su tierra.

Pedro presentó a “su vieja compañera de aventuras”, el clásico bajo fretless a lo Jaco Pastorius que le ha dado carácter a su sonido, pidió al público permiso para grabar con un looper la base del bajo para después cantar encima, pero cuando terminó puso cara de sorprendido y dijo “Ah, ¿no se grabó nada?”. Quedándonos sin escuchar “Perdón” pero con la aclaración: “esa que falló se las pago por el doble”. Siguiendo con la cronología de su carrera, continuó con “El refugio” del disco Contraluz, otra vez el buen sonido del local nos dejaba apreciar la banda de jóvenes que acompaña al cantante argentino.

Desde su último EP Resonancia llegaba “La trampa”, una poderosa mezcla de guitarras distorsionadas y un mensaje directo a Donal Trump, quien aparecía en la pantalla caricaturizado con el bigote de Hitle. La canción terminó con un Pedro enseñándole el dedo medio al presidente de Estados Unidos.

La noche parecía finalizar con “Tango Putaín” pero comenzaron los primeros “otra, otra”. Las luces sólo alumbraban el piano, Aznar se sienta y “Ya no hay forma de pedir perdón”, cover de Elton John, nos retumba el pecho por su gran interpretación. Los aplausos no paraban y “Rencor” hace que lo aplaudamos de pie. Se apagan las luces del escenario y alumbran al baterista y los primeros golpes a los tambores nos dicen que sigue “Mientes”, otra joyita del Tango 4. La noche terminaría (según setlist) con “La última pieza” originalmente grabada con Omara Portuondo, pero la gente no quería que Pedro se vaya. Nos tenía una deuda que fue saldada regresando con su guitarra de 12 cuerdas y pidiendo silencio total, iba a cantarnos sin micro “A cada hombre, a cada mujer” uno de los himnos de Serú Girán.

Hablar de Pedro Aznar es también hablar de Charly García, Path Metheny, Oscar Moro, David Lebón, Spinetta, Cerati, Roger Waters, Mercedes Sosa, Borges. Es hablar de uno de los músicos más completos que tiene nuestro idioma, que además es perfil bajo, huyendo del ruido mediático. Pedro Aznar ofreció dos conciertos en Lima y dio muestras de humildad, carisma, profesionalismo pero sobre todo de que es uno de los mejores músicos que tiene nuestra región y que a diferencia de sus contemporáneos, de algún modo, sus nuevas producciones siempre van a sorprender.

Crónica por Diego García. Fotos por Mireya M. Denegri.

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