The Pretenders

Fui uno de los tantos que confirmaron su asistencia al show de Phil Collins cuando The Pretenders se sumó al show del también baterista de Genesis. Mientras llegaba al Jockey, mi cerebro lanzaba solo imágenes de la banda de Chrissie Hynde y compañía, y la emoción sólo estaba reservada para lo que haría esta mujer en el escenario que, como no podía ser de otra manera, venía con otro de los fundadores de la banda, su incondicional Martin Chambers en la batería.

Cinco minutos antes que dieran las 8 pm, salieron a escena. Mi corazón latía a mil. Tenerla a solo pocos metros con toda esa actitud con la que se forjó en la Inglaterra de finales de los 70 era, por decir lo menos, impresionante. Iniciaron con “Alone” de su último álbum lanzado hace dos años. La sentí algo tensa al solicitar que se le cambiara la ubicación del setlist en el escenario y lamenté que esto continuara cuando inició una de las canciones más bellas de su catálogo: “Kid”. Imposible no emocionarse, con todo y el enojo de la Hynde con su staff, mientras de su boca salían, intactos, esos lamentos que cierran la canción.

Las rítmicas “Message of Love” y “Talk of the Town” de su segundo álbum se dejaron escuchar en distintas partes del show. Quise creer que era un homenaje a los imprescindibles Pete Farndon y James Honeyman-Scott, bajista y guitarrista de los dos primeros albumes y piezas fundamentales del sonido de la banda. De los discos que llegaron después hubieron muchas sorpresas que no esperé escuchar como “Thumbelina”, suerte de rockabilly tocada a todo motor con la complicidad del guitarrista James Walbourne, que junto al bajista Nick Wilkinson parecían unos Stray Cats no solo por el look sino por el desenfado a la hora de tocar. También divertido resultó ver al tecladista Carwyn Ellis dedicar unas palabras en galés y luego en español al público peruano.

Hymn to Her” (bautizada para esta gira como “Hymn to Him”) estuvo dedicada a Phil Collins y todos los recovecos con los que uno queda admirado cuando la escucha en estudio, fueron transitados por la voz de Chrissie Hynde perfectamente. Otro hito del show y una confirmación -si alguien necesitaba alguna más del por qué es una de las mejores voces femeninas de todos los tiempos- quedó confirmado cuando cantó la balada “I’ll Stand by You” en el que el Jockey enmudeció. Luego, aplausos a rabiar.

Esta canción está dedicada a uno de mis compositores favoritos, Morrissey”, palabras que sirvieron de preámbulo antes de escuchar la bella “I Go to Sleep”, original de su ex pareja y líder de The Kinks, Ray Davies. Asi, le devolvía al bardo de Manchester el homenaje que le hace a la Hynde cada noche en la gira de su último álbum Low in High School con la canción “Back on The Chain Gang”.

Y justamente con esa canción tan entrañable del Learning to Crawl tuve que pasar saliva varias veces y finalmente darme por vencido y dejar caer unas lágrimas vencedoras ante el poder de esta canción. Y cómo no. Cuántas veces escuchada aquí y allá. Cómo no emocionarse con ese inicio demoledor “I found a picture of you/What hijacked my world that night” y que luego cierra con “Those were the happiest days of my life” en un cuadro de pura melancolía directo al corazón.

La sorpresa de la noche: “Brass in Pocket”, hit del primer álbum y un clásico por derecho propio y que felizmente, incluyó para tocarla en esta gira. En esta, la cantante se despachó con unos pasos de baile jugueteando con la letra de la canción. Aquí si relajada, pero no cuando le pedía al público que disfruten el concierto y no lo dediquen a tomar fotos. Pero era imposible ganarle a ese monstruo, gigante y absurdo, que se erige cuando el público “reportea” eventos de este tipo.

Cerraron con las poderosas “Mystery Achievement” y “Middle of the Road” que sonaron estupendas. Un poco más de una hora de show. Inolvidable todo lo que vi y escuché. Chrissie Hynde lanzó un esperanzador “Volveremos” al despedirse, feliz luego de su estadía en Lima en el que resaltó a su gente por encima de todo lo que vio en los dos días libres en los que estuvieron visitando varios lugares turísticos de nuestra ciudad.

Phil Collins

12,000 personas ya colmaban el Jockey Club para presenciar el acto principal. Unas imágenes de algunos de sus momentos con Genesis y como solista se podían ver en la pantalla que se acondicionó para esta parte del show. Como buen inglés salió a escena a las 9:30 pm, hora estipulada por Artes Perú, organizadores del evento. No dejó de llamar la atención verlo caminar en bastón a la silla acondicionada para que desde ahí pudiera cantar. Algunos suspiros se escucharon en esos segundos hasta que se acomodó listo para cantar.

Chim Pum” y el respetable coreó el característico “Callao” ante la sorpresa y las risas de la audiencia al escuchar salir de su boca esas dos palabras. Ya con eso -y ver a su hijo Nicholas, responsable ahora de la batería, con la camiseta de la selección- y sin haber escuchado ninguna canción todavía, ya se había metido al bolsillo a muchos. Alguna humorada más y arrancó con la romántica “All Against Odds”, hermosa y sentida balada que servía para darte cuenta de que el YouTube no le hace justicia a ningún evento de este tipo ya que la voz de Phil Collins estaba muy por encima de lo esperado. Una gran lección que el músico británico dio a lo largo de la noche con lo que calló la boca a muchos, entre los que me incluyo.

Otro de los puntos fuertes del éxito del show de Collins es su banda de apoyo. Habituales en su formación como el guitarrista Daryl Stuermer y el bajista Leland “Nostradamus” Sklar, cómplices de muchas aventuras con el ex-Genesis y que junto con gente más joven hacen una amalgama sónica bastante interesante. Un acierto también la puesta en escena que es impresionante y no era de extrañar que pasara por mi cabeza que este concierto pudiera salir integro en un próximo lanzamiento en Blu-ray y estoy seguro que en cada país al que llegan, mucha gente piensa lo mismo al ver el despliegue del show.

Sonaron perfectas la radiada “Another Time in Paradise”, coreada de polo a polo en todo el recinto. “Throwing It All Away” y “Follow You Follow Me”, ambas de su ex banda Genesis, esta última con imágenes de giras y su reencuentro del 2014 incluido Peter Gabriel. Hermosa interpretación también la de “Separate Lives” junto a una de sus coristas que arrancaron algunas lágrimas a parte del público.

Imposible que no te remuevan los recuerdos las trompetas iniciales de “Something Happened on the Way to Heaven”. Una delicia escuchar esos vientos adornando la mayoría de los temas entre los que se distinguían los maestros Harry Kim y Don Fornero. El mejor momento de la noche se lo llevó de lejos “In the Air Tonight”, tan llena de magia en su interpretación y que confirmaba lo alto en lo que se encontraba la performance de la banda a esta altura de la gira “Not Dead Yet Live”.

Cerró con tres hits de oro: “Invisible Touch”, “Sussudio” y mi favorita “Easy Lover” cantada originalmente con Philip Bailey, maravilla de canción que en esta ocasión, fue acompañada con dos coristas. La dinámica de los tres durante esta joya fue celebrada con la complicidad del público. Y se retiró entre las vivas de todos, esperando el regreso.

Llegó “Take me Home” coreada por todos y sabíamos que el final ya estaba a un paso. Vi su rostro medio desencajado cuando se acercaba el momento de dar las palabras finales para despedirse. “Adiós, Lima” nos dijo y fue como un puñal en el corazón. Una mezcla de sentimientos se apoderó de cada asistente. Era hora de irse. Esperamos verte otra vez, Phil.

Crónica por Álvaro Torres. Fotos por Lukas Isaac

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