Ricardo Arjona cumple esa vieja frase de “lo amas o lo odias”. Pocas veces puedes ser indiferente. Debe ser también el artista latino con mayor cantidad de memes en las redes criticando su estilo. Su público suele dividirse entre lo que comparten la afición por su música y los que no lo soportan, quizás porque el guatemalteco jamás ha cambiado su fórmula de componer. Siempre el mismo estilo entreverado y a veces obvio para contar una historia o frases que se cruzan y que terminan yendo al mismo lugar. Pero vamos, viene haciendo lo mismo hace décadas y sigue estando vigente en el negocio musical, las radios aun lo sintonizan y el hombre gira alrededor del mundo con esa misma fórmula que le funciona y muy bien. Más de 30 millones de discos vendidos y localidades agotadas en todo el globo lo respaldan.

Amante confeso de la comida peruana, Arjona llegaba a Lima después de 3 años como parte de su gira Circo Soledad de su último disco homónimo, del que se puede decir lo repetido. Arjona y la misma fórmula, frases como “gritó cuando estaba más callada”, “dices vete y yo me quedo”, “más tardan en llegar que en retirarse” afirman que la calidad compositiva sigue siendo la misma, obvia y predecible. Arriesgó, como siempre, con la música, incluyendo ritmos afroamericanos y el sonido mexicano de la música norteña o banda, parte de las libertades que tiene al ser editado por su propia disquera Metamorfosis que inauguró el 2011 con el disco Independiente donde “Mi novia se me está poniendo vieja” es la canción que destaca de esa nueva etapa.

El concierto del pasado sábado 21 de abril estaba a su máxima capacidad logrando un soldout con más de 12 mil personas. El Jockey Club se lucía espectacular porque parte de un buen concierto siempre es la gente. Es bueno señalar que un porcentaje de las ganancias en merchandising oficial iban destinadas para su Fundación Adentro que ayuda a niños guatemaltecos instruyéndolos en educación y música, ¡buena! Un escenario no tan grande en tamaño pero si en ambición. La gira Circo Soledad incluía un espectáculo circense encabezado por el payaso (guatemalteco también) Panchorizo que por momentos se robaba la atención de la gente, íntegramente acondicionado con elementos propios de un circo, una pantalla led gigante y un sonido impecable que desde cualquier lugar te dejaba escuchar bien.

A las 9:47 pm, desde una casa de títeres ascendía Édgar Ricardo Arjona Morales con 54 años y más de quince discos editados. Los gritos en su mayoría femeninos le daban la bienvenida y “Ella”, el primer single de su último disco, comenzaba la noche del cantautor. Un saludo a Perú y los gritos de nuevo se escuchan en el Jockey Club. La noche continuaba con una canción de su última placa Señorita para luego conversar con su público, algo que maneja muy bien. Continuó con “El problema”, el hit radial con el que comenzaba a calentar a su gente, además fue el primer medley empalmándola con “Tarde (sin daños a terceros)” del disco del año 1998 que lleva el mismo nombre y que resalta notablemente dentro de toda su discografía. No se la dejaron cantar y tuvo que darle el micrófono al público, que estaba respondiéndole muy bien.

Parecía parte del show explicar el origen de cada canción. Así lo hizo con “Acompáñame a estar solo” y “Hasta que la muerte los separe”. El segundo medley tenía a “Desnuda”, “Lo poco que tengo “, “Realmente no estoy tan solo” y “Sin ti… sin mí”. De nuevo tenía al público limeño en su bolsillo. Temas como “Historia de taxi”, “Cuando”, “Dime que no” eran cantadas al pie de la letra. Uno de los momentos de la noche (a pesar que viene repitiéndolo por muchísimos años) fue cuando con la cámara buscó a una chica para cantarle “Señora de las cuatro décadas”. Iba leyendo carteles como “Yo tengo 40 años” o “Tengo 29+11=40” pero sólo una afortunada fue la que subió al escenario, se sentó en sus piernas y por unos minutos vivió el concierto de manera diferente.

Si bien por ratos parecía un karaoke, con “Te conozco”, “Fuiste tú”, “Quien diría” y “Primera vez” la gente ya estaba encima de las sillas gritando. El escenario se quedaba a oscuras, algunas personas se movían de sus asientos pero la banda arrancó con “Minutos”, haciendo que todos retomaran sus posiciones para luego terminar la noche, dos horas después con “Mujeres”, cerrando un concierto con músicos de alta calidad, una temática distinta en el escenario y un cantante que conserva su voz y el dominio del público a la perfección. El cantautor guatemalteco nunca se ha reinventado y parece que no está en sus planes. Disfruta siendo Arjona, así como lo disfruta ese público fiel que tiene en Lima y que tampoco quiere que cambie. A pesar de la polémica en su estilo, la música es para quien la escucha y eso se respeta; pero, por favor, eso sí, que nunca paren los memes.

Crónica por Diego García. Fotos por Press Management & Booking

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