Tuvimos que esperar casi seis años desde el lanzamiento de Colors, el LP que dio la vuelta al mundo gracias a las comunidades que abrazaron el midwest emo/punk de Sport para tener la oportunidad de disfrutar del enérgico show de este grupo por primera vez en nuestro país y en el remodelado Oficina Bar.

El grupo de Lyon, Francia demostró la noche del 12 de abril que es una banda consolidada al ofrecer una entrega constante a su público sin perder los elementos técnicos que caracterizan sus composiciones. Eso es lo que se percibe en Slow (2016), su más reciente y más madura producción, que ya los ha llevado por Japón, Europa y ahora por Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, siendo el Perú su primera parada del tour sudamericano.

Las expectativas que se tuvieron de Sport se reflejaron desde el turno de las bandas locales, pues la gran mayoría asistió con puntualidad a la cita con Incendios Forestales del Viejo Continente. Minutos después de las 10 pm, la banda limeña de math rock llamó la atención de los asistentes mientras ejecutaban con destreza “Mera Telos & Lepting Adventure”, la primera canción de esta emocionante velada. Aunque con problemas con el sonido durante los primeros minutos, IFDVC logró acoplarse correctamente y sobrellevó las dificultades que la acústica del lugar planteaba. Incluso se dieron el lujo de cerrar su repertorio con Paulo Contreras, vocalista de Procrastinación 1 Yo 0, como invitado y con una audiencia que cada vez más se iba integrando a la dinámica de la banda.

Los segundos en subir al escenario fueron los chicos de fia. Con una interesantísima propuesta que oscila entre el post-hardocore y el post-rock, nos deleitaron con lo mejor de su última producción, Todos los intentos no son suficientes (2017), y con una emotiva performance cargada de fuerza en la ejecución de los instrumentos, sobre todo en temas como “Negro” y “Micaela”.

A continuación, Millones de Colores junto a su característica energía en escena y sus rápidas melodías propias de su balance musical entre el punk y el emo, contagió de euforia, por momentos, a los oyentes y propuso el primer pogo de la noche. La emoción de estar cada vez más cerca del acto principal no solo la sintió el público, sino a los miembros de la banda principal, pues pudimos ver a Flo Pons, guitarrista de Sport, formar parte del desenfreno en canciones como “MDC vs El Fuego”, “What You Did To My Old Grisho?” y “Primaveriza/Millones cientos diez”.

Con la valla puesta en alto, Procrastinación 1 Yo 0 cumplió con ser el puente entre las bandas locales y Sport de manera precisa. La temática melancólica de sus canciones y el poder de los arreglos de guitarra prepararon a los espectadores, quienes también fueron partícipes de los pogos en canciones como “Santa Rosa” y “Jenga” que calentaron los motores para el eufórico show que tenía preparado la banda principal. Fue excelente y merecida la selección de bandas locales que iban de lo más técnico a lo más rudo del sonido de Sport.

Inmediatamente después y promediando las 12:40 am, el cuarteto francés se hizo dueño del escenario y alistaba sus instrumentos para ofrecerle lo mejor de su discografía a una íntima audiencia de aproximadamente 70 personas. Y, efectivamente, abriendo con “Barcelona, 1992”, primer track del disco Colors, Sport se lanzó al ataque frente a un timorato público que diluyó rápidamente el primer pogo, pero que no dejó de bailar en su espacio durante los casi 40 minutos de concierto. No obstante, el objetivo de Sport no era la de ofrecernos un show de nostalgia, pues hicieron respetar el marco de su nuevo disco y, al soltar los primeros acordes de “Deadfilm”, para sorpresa de la banda y de este humilde cronista, una montaña de palmas acompañó en los momentos más oportunos.

El set-list abarcó toda su discografía, incluyendo los demos, para satisfacer a los más acérrimos fanáticos; sin embargo, el momento cumbre de la noche sucedió cuando sonó el primer riff del clásico “Helsinki, 1952” y se pudo observar cómo la euforia de los presentes se desbordó y cómo los cuerpos levitaron por encima del público que, en complicidad con la banda, formó un ambiente donde las voces de Nak, Nico y Flo apenas se percibieron por el unísono de los espectadores.

Ya casi al finalizar, la dinámica con la banda se pudo sentir consolidada. Tan es así que, en el último verso de “Saint Louis, 1904”, Flo Pons, en gesto de agradecimiento y como consecuencia del desenfreno que dejó durante las 14 canciones que venía tocando, se lanzó a las manos de un grupo de gente que, más que público, para ese momento se sentía mucho más íntimo con la banda. Sin embargo, la emoción compartida sobrepasó los límites del set-list y la banda se despidió de manera gloriosa con “Nod” y “Jacques Mayol”.

Crónica por Gustavo Esteban Ampuero. Fotos por Fabio D. Miranda