Desde que se anunció la segunda edición del Festival Taytakunan la expectativa creció en quienes habían tenido la oportunidad de asistir a la primera versión y también en los que, como yo, no conocíamos muchos sobre el concepto detrás de este festival. En lo personal el atractivo principal estaba en la presencia de Moral Distraída, agrupación chilena que fusiona salsa, reggaetón y otros grupos latinos; sin embargo decidí asistir desde temprano para poder ganarme con toda la experiencia.

Destaco sobre todo la utilización del espacio, algo que no se suele ver en otros festivales que, parece, se conformaron con solo colocar dos escenarios uno al lado del otro y no brindar a los asistentes una experiencia distinta, algo que en esta oportunidad sí se pudo sentir. Además de las zonas dedicadas a los conciertos tenías un espacio en el que podías sentarte a descansar o comer algo de lo que ofrecían los food trucks mientras seguías el concierto desde una pantalla instalada en el tercer escenario, el cual estuvo dedicado a la presentación de los chefs Edgardo Rojas e Israel Laura. A modo de crítica queda indicar que para siguientes ediciones se debería mejorar la distribución de baños pues mientras más crecía el público, mayores eran las colas (sobre todo en el baño de mujeres). Además si bien hubo un gran uso del espacio la división entre zonas, limitaba mucho la visibilidad de quienes se encontraban en la zona preferencial, esto sucedió sobre todo en el Kunan Stage.

Taytakunan

Volviendo al concierto, las puertas del festival se abrieron a las 11 de la mañana y desde muy temprano podíamos disfrutar de bandas que en otras ocasiones habrían ocupado horarios estelares. Esta decisión, aunque cuestionada por muchos, me pareció acertada pues permitió a los fans de estas bandas (entre los que me incluyo) conocer propuestas musicales a las que en otras ocasiones no les habría prestado atención. Desde un inicio quedó marcada la variedad musical del festival que nos permitió escuchar bandas fusión, rap, indie, salsa, etc.

La Sarita, Tourista y La Nueva Invasión abrieron el festival en el Parque de la Exposición y pese al fuerte sol, ya había cientos de personas esperando a estas bandas. Hacía el medio día se realizó el primer corte para ver al chef Edgardo Rojas, momento que fue aprovechado por los asistentes de ese momento para ir en busca de algo de comer, ver a los artistas en la Zona Arte o simplemente descansar del sol bajo la sombra de los árboles en el parque. Esta fue la primera vez que pude ver a Ania en vivo y la puesta en escena me dejó encantado, el trabajo tanto a nivel musical y vocal como en las coreografías logró contagiar al público que ya empezaba a despertar y fue así que llegó el turno de Achkirik en el escenario Kunan y con su funk empezaron la fiesta.

En este punto quiero destacar la forma en la que muchas bandas afrontaron la coyuntura no solo de esta semana sino que viene dándose ya hace bastante tiempo, donde las agresiones y asesinatos de mujeres son cada vez más constantes y parece no existir una respuesta desde el estado y sus instituciones. Soy fiel creyente de que las bandas tienen la responsabilidad de llevar un mensaje y sentar posición frente a este tipo de situaciones, no solo Achkirik que dejó un mensaje claro sino también Sabor y Control, Elegante y la Imperial y Ves Tal Vez aprovecharon el escenario para poder manifestarse.

Indios

La fiesta continuó y luego del funk llegó el momento de bajar un poco las revoluciones y escuchar el indie rock de Indios, banda rosarina que llegó a nuestra ciudad por segunda vez y que nos trajo temas de su disco Asfalto además de presentar algunos temas nuevos. Pese a lo corto del tiempo la banda brindó una gran presentación, destacando sobre todo el histrionismo de Joaquin Vitola, vocalista de la banda quien logró conectar con los fans que estuvieron esperándolos desde antes de que empiece su presentación.

Ya en el otro escenario se apostaba Elegante & La Imperial que despertaron a la gente con su tropical bass, el cual fue bailado por todos los asistentes que cada vez se agolpaban más y disfrutaban de la fiesta que traían con ellos. Fefa Fox además de su excelente trabajo vocal nos regaló una improvisación de beat-box que dejó sorprendidos a más de uno de los asistentes. Avanzaba la tarde y llegó el turno de uno de los más grandes exponentes del hip-hop y el rap en nuestro país, Rapper School, tanto ellos como sus seguidores dejaron en claro que este estilo está cada vez más arraigado en nuestra escena y necesita mayor espacio en este tipo de festivales. En su set-list hicieron un recorrido por su trayectoria, destacando temas como “Mi gran amor” o “Uno menos” que nos regresaron a muchos a los primeros años de la banda.

Sabor y Control armó la fiesta en el escenario Kunan con su salsa dura, llevando además un mensaje claro en contra de la violencia contra las mujeres con el tema “Golpe” el cual fue presentado hace solo algunas semanas. En el escenario Tayta la gente de Autobus hacía lo propio y encandilaron al público que crecía cada vez más con el paso de las horas.

Ya caía la noche y Los Mirlos llegaban para poner a todos a bailar en el Taytakunan, clásicos de la cumbia peruana como “La Danza de los Mirlos”, “La Anaconda” o “Eres Mentirosa” hicieron bailar a más de uno y un clima tropical se respiraba en el ambiente. Terminado su show muchos se dirigieron al escenario Tayta para disfrutar del happy folk de Ves Tal Vez, quienes además de alegrar esa cálida noche llevaron un mensaje claro en contra de la violencia contra la mujer. Mientras esto sucedía hubo una parte del público que se quedó a esperar a uno de los platos fuertes de la noche: Moral Distraída.

La banda chilena realizó su primera presentación en nuestro país y la respuesta del público no pudo ser mejor. Encandilados con temas como “Punto Final”, “Hacerlo de Día” o su nuevo single “Canción Bonita”, la gente cantó y bailó. Se sintió desde un inicio la conexión entre banda y público. Tal vez 40 minutos quedaron cortos para todo lo que la banda pudo ofrecer, una puesta en escena que comprometía no solo a los hermanos Zicavo sino a toda la banda que interactuaba con los fans que los estuvieron esperando desde temprano. Mientras tanto los fanáticos del hip-hop esperaban la presentación de Akapellah, que desde Venezuela llegó con sus rimas de protesta.

Temple Sour dejó en claro porque es una de las bandas con mayor proyección de nuestra escena, su reggae fresco encantó a todos su seguidores quienes no pararon de corear sus temas, llegando al punto más alto con su más reciente hit “Chibola Manyada” y cerrando una gran presentación con el tema “Te gustó”.

A partir de este momento la fiesta en el Taytakunan llegó a su punto más alto, el reggae de Nonpalidece y todo su combo llevó a todos por un viaje que nos transportaba por temas como “Nuestras Ideas” con la que empezaron su show. La energía era contagiante y el público respondía coreando y bailando junto a ellos.

Había llegado la hora de ver a uno de los artistas más esperados de la noche, Vicente García con su reggae-fusión fue recibido por un público frenético, dejando en claro que si bien este festival nos brindaba una gran diversidad de propuestas era el reggae el “rey” de la noche. Desde un inicio el potente sonido de la banda que lo acompañaba ponía a bailar a los asistentes que disfrutaban de la transición por ritmos tropicales que nos ofrecía.

Rawayana junto a los locales Thomas Young, Uchpa y Bareto mantuvieron al público encendido a la espera del gran final que llegaría de la mano de Orishas, quienes demostraron ser uno de los más grandes representantes de la música latina a nivel mundial. La gente vivió cada tema dejando en claro que no solo los siguen por sus hits sino por canciones más actuales como “Sastre de tu amor” el cual fue coreado por todos en el festival. La fusión entre salsa, hip hop y otros ritmos latinos sirvió para darle un cierre perfecto a un festival que buscaba llevar una experiencia distinta a los asistentes.

Aún con algunos puntos por corregir a nivel organizacional el Taytakunan se perfila como un festival que busca llevar algo distinto al público limeño, brindando algo más que un concierto y tratando de generar una experiencia mucho más global.

Crónica y fotos por Luis Fierro Chipana.

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