Se esperaba que en su décimo aniversario el festival Vivo X El Rock nos ofreciera su edición más ambiciosa. Sin embargo, lo sucedido el pasado sábado 19 de mayo será recordado como la peor edición del Vivo X El Rock debido al reducido espacio de la Av. De La Peruanidad, la mala organización, la falta de seguridad y los problemas con el sonido. A continuación explicaremos qué salió mal con el festival de rock más grande del Perú.

Pésimo lugar para hacer un festival

Venimos asistiendo a todos los Vivo X El Rock desde que se mudó del C.C. Plaza Norte al Parque de la Exposición y hemos sido testigos de su crecimiento edición tras edición gracias a sus line ups y entradas populares. Tanto en el Parque de la Exposición como en el Estadio Nacional hemos destacado su buena organización que siempre nos dejó satisfechos. Sin embargo, cuando el festival se ha realizado en un lugar que no fue diseñado para eventos de esta magnitud, las cosas han salido mal.

En San Marcos el problema principal se dio con el ingreso y su recordada cola de más de 4 horas para entrar que causó varias estampidas de gente queriendo ingresar a la fuerza. En esta décima edición, el problema se dio dentro del local con las dificultades que surgen cuando cerca de 30 mil personas necesitan desplazarse constantemente de un lugar a otro del festival. Esto originó varios momentos de peligro, especialmente en el horario estelar de la noche cuando festival llegaba a su máxima capacidad. Las estampidas para entrar y salir de la Concha Acústica y la apretadera que se generó con The Offspring fueron los momentos más peligrosos de la jornada.

La Av. De La Peruanidad fue tan angosta que no había espacio para las pantallas laterales que se acostumbran poner en los escenarios. El área además debía ser compartida con los kioskos de comidas y bebidas, carpas de algunas marcas, los baños (y sus colas), juegos infantiles, gimnasios y jardines cercados con barandas. Incluso una terraza en medio de la avenida que pudo aprovecharse por el público fue usada como depósito para almacenar las cervezas.

Por su parte, la Concha Acústica era la otra cara del festival. Con excepción de su pequeño ingreso (que además era entorpecido por los agentes de la seguridad peleándose con cada uno de los que querían ingresar con cerveza), en la Concha Acústica había espacio suficiente como para disfrutar del concierto y también descansar. Sin embargo, su cercanía con el escenario A hacían que el sonido se mezclara entre bandas, lo cual nos lleva al segundo punto a criticar que fue el sonido.

El sonido y la dificultad de los tres escenarios

La calidad del sonido en los Vivo X El Rock nunca ha sido su fuerte. La inmensa cantidad de bandas que tocan en un mismo escenario dificulta que cada artista pueda mostrar su sonido característico sino que todos suenan a través de ese “filtro festivalero” al que estamos acostumbrados en la escena local. Uno va al Vivo por El Rock en busca de cantidad, no de calidad. Sin embargo, en esta ocasión el sonido “festivalero” se vio afectado aún más por el reducido espacio entre los tres escenarios.

Escuchar dos o tres canciones a la vez hace de la experiencia musical algo bastante difícil de apreciar. Esto es lo que sucedió en varios espacios del festival, pues debías estar muy cerca a cualquiera de los escenarios para sentirte plenamente en el concierto. Unos pasos más atrás y tenías a Cultura Profética sonando por una oreja y a Kudai por la otra. Así sucedió con varias presentaciones que se mezclaron unas con otras: Lucybell y La Mente, Attaque 77 y Chabelos, y otras más. Además había que agregarle a esto un DJ de una marca de cerveza poniendo electrónica cerca al escenario B.

Para el público fue muy difícil encontrar un lugar adecuado desde donde escuchar. Pero tal vez el problema más grave del sonido se dio durante la presentación de The Offspring, cuando el volumen bajó significativamente. Además, fue durante el show estelar que se dio el momento más peligroso del festival, cuando la seguridad llegó a su punto más preocupante.

Insegurdidad y desorganización

Un concierto se puede permitir fallar en el sonido, los horarios, los servicios o lo que sea, pero si hay algo que no puede fallar es en la seguridad de los asistentes. Este fue el principal defecto del Vivo X El Rock 10, que no pudieron controlar las estampidas de gente tratando de desplazarse en un espacio tan reducido para alcanzar un lugar donde poder ver la siguiente presentación del line up.

Las ansias por escuchar a las bandas desde un buen lugar y el descontrol que generaban estos desplazamientos no pudieron ser controlados por los encargados de la seguridad, que no solo mostraron su incapacidad para solucionar el problema sino que las decisiones que tomaban entorpecían aún más la situación. Además que la aglomeración del público fue aprovechada por ladrones de teléfonos y otras pertenencias.

La salida al final del festival también fue bastante complicada para muchas personas, no solo para retirarse del Vivo por El Rock 10 sino incluso para salir del Campo de Marte como se muestra en este post donde la seguridad guía al público a salir por un hueco en la reja:

¿Cómo prepararse para el próximo sábado?

No todo está acabado para el Vivo X El Rock 10. Si somos duros con esta edición es porque creemos que el festival tiene mucho para ofrecer y no debería mancharse por estas dificultades que seguramente no hubieran sucedido si se hubiera realizado en el Estadio Nacional como se planeó en un inicio. Pero al igual que pasó con el último concierto de Green Day, el festival tuvo que buscarse otro local tras el pase al Mundial de la Selección Peruana de Fútbol y en una ciudad como Lima aún no hemos encontrado suficientes alternativas para un festival de estas dimensiones.

El caos generado hizo que presentaciones como las de The Offspring con cover de Los Saicos incluido pasen a segundo plano. La cantidad de artistas entre los que destacaron también el reggae de Cultura Profética, el punk de Attaque 77 y el pop de Kudai hicieron del Vivo por El Rock un buffet de opciones que no se pudo disfrutar y que esperemos sea distinto el próximo sábado.

Y si hubo algo que se pudo celebrar fue el escenario de la Concha Acústica donde las bandas nacionales ofrecieron shows impecables en un ambiente donde se respiraba aire a festival (una especie de oasis en medio de tanto caos). Este escenario alterno demostró cómo gran cantidad del público prefirió prestar atención a los nuevos actos nacionales y como estos cumplían con creces las expectativas de muchos desatando pogos, aplausos y coros que en momentos superaban a los de los escenarios estelares.

El próximo sábado 26 de mayo tendremos la segunda fecha del Vivo X El Rock 10 y se espera que vaya aún más gente para ver a Deftones, Juanes, Residente, Zoé y varios más. Para que el festival salga bien habrá que hacer varios ajustes para asegurar lo más importante: la seguridad de los asistentes. Si la Av. De La Peruanidad no se puede ampliar, entonces será necesario retirar todos los obstáculos que le resten espacio al público. También será importante capacitar al personal encargado de la seguridad para guiar y controlar de forma segura al público.

La primera fecha de la décima edición del Vivo X El Rock será recordada como la peor de la historia, pero todavía estamos a la mitad del partido. Esperamos que esta primera fecha haya servido para aprender y prestar atención a los errores cometidos.

Escrito por Gerardo Silva. Fotos por Diego García e Illari Arbe.

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