Crónica: Solaris Festival 2018

El Solaris ha aparecido en pleno boom de los festivales peruanos para posicionarse como un referente distinto, arriesgado y que apunta a satisfacer la demanda de un público que busca una experiencia diferente.

En tan solo dos ediciones el festival ha crecido muchísimo y va camino a consolidarse como una alternativa a los festivales con fórmulas que, si no se renuevan, llegarán pronto a su fecha de caducidad. Estos fueron algunos puntos a destacar y mejorar del Festival Solaris 2018:

Un line up diferente con propuestas actuales

El Solaris Festival ha apostado por una experiencia diferente para todos aquellos que ya se cansaron de festivales con “las mismas bandas de siempre”. Si bien no es un mega festival con las últimas tendencias de la música, sí es diferente y ha sorprendido en el contexto peruano.

Actos como el de Miranda, quienes no pisaban Perú desde hace más de 10 años, y el de El mató a un policía motorizado, una de las bandas más queridas del indie argentino, destacaron en un cartel que incluía a artistas en plena vigencia como Bomba Estéreo.

También se apostó por programar actos nacionales diferentes en horario estelar e intercalados entre bandas internacionales. Bareto y La Mente tocaron pasadas las 8 de la noche y grupos nacionales como Kanaku y El Tigre, Olaya Sound System y Cuchillazo se intercalaron con otros internacionales como Gondwana y Zona Ganjah.

Todo esta experiencia musical se completó con horarios que se respetaron durante todo el evento sin que se adelanten o retrasen. Sin embargo, lo que sobresalió sobre el escenario, faltó en la zona del público.

La experiencia del festival se opacó por los malos servicios ofrecidos

La experiencia de un festival no se logra únicamente con un buen line up, y en eso falló el Solaris Festival 2018. Los espacios de descanso, los servicios higiénicos, la seguridad, la información brindada, y la venta de alimentos y bebidas opacó la impecable propuesta brindada sobre el escenario. Y es que uno no va a los festivales solo a pararse frente al escenario durante más de 12 horas, se quiere una experiencia integral.

El punto más importante a mejorar fue la falta de espacios de descanso y sombra. Un festival de verano en una explanada sin ninguna zona para protegerse del sol y donde vendían el agua a 6 soles terminó pasando factura a los miles de asistentes que se hicieron presentes desde tempranas horas (incluyendo personas desmayadas).

El concierto fue anunciado en los Jardines del Parque de la Exposición; sin embargo, sin avisar adecuadamente al público, se trasladó a la explanada del Parque de la Exposición.


Este cambio se realizó, según informaron personas cercanas a la producción, por mandato de la Municipalidad de Lima quienes han prohibido el uso de las zonas verdes del Parque de la Exposición. ¿La razón? Consideran que esta es la forma correcta de evitar el maltrato de los jardines municipales. Medidas como estas solo demuestran una visión de los parques como espacios decorativos y no como espacios públicos para ser utilizados. ¿Cómo se hacía años antes con el Vivo x el Rock, el Festival 7 Mares o el Lima Vive Rock? Opciones para evitar el maltrato de los jardines sobran.

Finalmente, la empresa de seguridad (Seguridad Pips Eventos) demostró no tener la capacidad ni experiencia para asumir festivales de esta magnitud. La cantidad de gente que se botó del concierto de forma prepotente y violenta sorprendió y generó una sensación de inseguridad en un espacio donde uno esperaba ir a relajarse y pasarla bien. Se ha denunciado agresiones injustificadas por parte del “personal de seguridad” en las redes sociales.

Sin duda la propuesta del Solaris Festival sigue creciendo y sabemos que es una propuesta arriesgada y difícil de realizar en un contexto como el nuestro (la gran parte del público sigue prefiriendo las mismas bandas de siempre y vivimos en una ciudad donde las pocas áreas verdes están para mirarse y no para ser usadas). Esperamos que siga creciendo, aprendiendo de los errores y renovando el panorama festivalero en nuestro país.

Escrito por Santiago Silva / Fotos por Diego García Cadenillas

339 Compartir