No importaba que fuera jueves, C. Tangana y Bad Gyal estaban juntos en Lima y eso era sinónimo de fiesta. Cosa seria para los amantes de los ritmos surgidos en las calles de Madrid y Barcelona. Autotune, una buena base rítmica y mucha actitud, mucha. Esa era la fórmula de esta noche. 

Estábamos en la segunda fecha del Happy Ending Fest y esta era para bailar hasta abajo. Bad Gyal venía con playback, autotune y pistas que se soltaban una tras otra. El kit perfecto para que le sangren los oídos a cualquier conservador de la música. A eso le sumaba una tonelada de actitud y pistas con una producción perfecta para poner a bailar a todo el CCB. 

Jacaranda” era la encargada de iniciar la noche. Dos bailarinas, su productor detrás soltando las pistas y Bad Gyal en escena con una actitud de “me importa un carajo si no te gusta lo que estoy haciendo”. El público ya estaba bailando o grabando. Dosis de dance hall y perreo. La catalana de 22 de años aprovechó para soltar todos sus hits (¿faltó “Mercadona”?) y presentar un tema inédito: “Santa María”, tema dedicado a sus queridos porros. Por ahí su productor también hizo un guiño a “Serpiente Dorada” de Dengue Dengue Dengue.

Tras una hora, Bad Gyal dejó el escenario para que el crew de Matraca regrese (en principio iría Dj Peligro pero nunca apareció). Dr. 100 y Typ0 de Matraca sabían con qué canción arrancar su set: “Con altura” el último hit de Rosalía junto a J Balvin y El Guincho. El público lo celebró dejando claro que ya es hora de que la autora de toda una revolución del flamenco en España llegue a Lima, ¿no? El set continuó mientras el público se movía por todo el CCB, C. Tangana saldría a las 12.30pm.

Ídolo en las pantallas y suena “Caballo Ganador”. b aparece en escena saltando, el escenario explota con humo y el público enloquece. Las veces que había visto antes a C. Tangana (primero con Agorazein en el Primavera Sound 2016 y luego solo en el Sonar 2017) me había parecido un cantante más que arma la fiesta, algo así como lo que Bad Gyal presentó en la previa. Pero ahora C. Tangana es todo un personaje. Ya no es Puchito y menos aún Antón, ahora es un personaje que se cree el puto amo, y lo está logrando.

Regala cava al público, se luce con un chandal Louis Vuitton, lleva cadenas de oro y una actitud soberbia. En escena no requiere de bailarines, solo de una percusión y alguien que le bote las pistas. “Pa’ Llamar tu atención” sobre sale con los timbales haciéndonos recordar el amor que le tiene “Puchito” a Cuba. Con “Antes de morirme” parecía que C. Tangana dejaba por unos cuantos minutos el personaje para sumergirse en el Antón que compartía temas con Rosalía (cuando nadie la conocía ni en España). Pero eso no duró mucho y acabada la canción nos soltaba otro hit: “Mala mujer” y C. Tangana nuevamente estaba saltando y bailando por todo el escenario, el público hacía lo suyo abajo.

El concierto continuó con temas perfectos para el baile, en el encoré el público aclamaba su regreso y C. Tangana nos tenía un último tema. “Dios bendiga al reggaetón, dios bendiga a Daddy”, cantaba mientras cerraba el concierto con “Llorando en la Limo”. 

Soy el madrileño, hijo de puta!”, gritaba para abandonar el escenario. El puto amo nos había vendido todo su personaje y nosotros habíamos caído. Un crack.

Crónica por Santiago Silva. Fotos por Francisco Medina.