En el 2008, Javiera Mena respondía a “Las 3 Preguntas” de Conciertos Perú y en el apartado de sus tres discos de cabecera ubicaba a Intimamente de Emmanuel junto al Dots and Loops de Stereolab y al Richard D. James de Aphex Twin. No era ninguna sorpresa que había bebido pura inspiración de esas baladas demoledoras del mexicano para esa preciosidad de disco que es su primer álbum, Esquemas Juveniles. Y así como a Javiera, a muchos de nosotros que tuvimos a la FM como música de fondo de nuestra infancia, se le activa algún recuerdo al escuchar una canción del cantante de tantas joyas del pop en español. En mi caso, cuando escucho “Quiero dormir cansado” se me viene a la mente mi papá poniendo el 45 y yo, fascinado con la cadencia de la música y voz, escucharla una y otra vez. Un viaje así, solo escuchando una canción, es la razón más poderosa para decir presente en este regreso del artista al Perú luego de casi veinte años de ausencia en nuestros escenarios.

 

Noche fría la de este viernes que fue poniéndose cálida cuando Emmanuel salió a escena a las 22 horas pm e inició, festivo, con “Corazón de melao” que ponía a bailar a algunos cuantos y a aplaudir a otros. Ahí estaban los pasos característicos, elevando los brazos al ritmo de la música y luego posando y quedándose estático como si estuviera viendo algún clip del pasado y lo mejor, la voz en muy buena forma del cantante que para la alegría de muchos venía a presentar el “Hits Tour” donde no hay espacio para canciones nuevas.

Con “Pobre diablo” noté al público más animado, luego “Detenedla ya” y la maravilla que fue escuchar en vivo la ya mencionada “Quiero dormir cansado” con presencia protagonista de las trompetas de su banda. En clave confesional, contó una historia de su infancia como preámbulo a “El Rey Azul” que fue muy aplaudida. Le dio un giro inesperado a “Tengo mucho que aprender de ti” y su encuentro con la religión (no podía negarse la emoción cuando cantaba “Enseñame, enseñame a consolar como consuelas tú” a pesar que quien escribe no pisa una iglesia hace años). Emocionó y mucho con “Este terco corazón”, composición de Manuel Alejandro que siempre me sonará a vals peruano. Y ya con una de las más esperadas, “Bella Señora”, el público de toda edad abandonó la comodidad de las sillas de plástico para escucharla enteramente de pie y se mantuvo asi hasta el resto de la noche.

Es mi mujer”, innovadora para el pop latino de la época, fue interpretada a dúo por un invitado sorpresa, su hijo Alexander, repitiendo lo que aconteció en el MTV Unplugged lanzado el año pasado. Luego, el padre se tomó un descanso y dejó al mayor de los Acha para cantar en su debut en Lima su hit “Te amo” que fue recibido muy efusivamente por el respetable.

Otra de las más esperadas, “Sentirme vivo”, fue cantada a viva voz por la mayoría del público que casi no hizo notar que un corista cantara fuera de la nota al inicio de la canción. La gente completaba los coros en “Todo se derrumbó” y así, entregada, despidió al artista. Regresó con tres bombas celebradas de inicio a fin: Imbatible “La chica de humo” (que no pare de tararear en el taxi de regreso a casa), “Toda la vida” y “La última luna” con la silueta de Emmanuel bailando, revoleando el saco con la luna de fondo en la pantalla mientras desaparecía del escenario. Hermoso final de show que merece un grande como él.

Terminaría la crónica aquí pero vale mencionar dos hechos para el recuerdo. Lo anecdótico: jamás vi que vendieran cd’s durante un concierto. Y menos aún de la forma tan invasiva como sucedió el día de ayer. Lo inolvidable: A la salida, la gente coreando “Pobre diablo” en el túnel, cuya acústica hizo que se sintiera que lo hacían miles, con el acompañamiento de la flauta del entrañable señor que siempre encontramos a la salida de los conciertos. Piel de gallina.

Crónica por Alvaro Torres. Fotos por Angela Almonte.

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