La noche del pasado viernes 20 de setiembre tocaba una banda que su nombre hace alusión a una analogía de pureza, ternura y perpetuidad. Eterna Inocencia tocaba en Lima después de 14 años en donde compartió escenario con bandas como Decisión Final quienes son un ejemplo claro que a pasar de que hayan pasado 30 años de su formación siguen activos y con el mismo mensaje positivo y esperanzador, telonero digno de esta banda Argentina.

El show tuvo como ubicación el bar The Blood  en donde los fanáticos de esta banda llegaron llevando sus discos, otros que esperaban afuera encontrarse con los miembros y pedirles una foto o un comentario personal de lo que significaba para ellos este show, hacia respirar un ambiente grato y de mucha expectativa.

La noche empezó con la banda Nothing to Say  seguido de En el Aire, bandas de hardcore melódico que abría la noche con un sonido rápido pero también melancólico. Como ante sala al plato fuerte de la noche Decisión Final salió al escenario con una formación que nos recordaría la época de inicios de los 90 donde el vocalista Julio Lavado ejecutaba el rol de bajista y vocalista, canciones que recorrieron sus discos bajo la notable influencia krishna como lo comprueba su última producción.

Un intervalo de instalación de casi 20 minutos. Eterna Inocencia sale al escenario y un público cargado de nostalgia se abalanzó tras la muralla de seguridad que separaba el escenario de los asistentes, en donde coreaban las canciones con una furia y cariño que hacían notar la ausencia de esta década y media. Un punto que cabe la pena destacar es que hubo una gran cantidad de público femenino lo cual significa que se van creando lugares seguros para ellas y desde el escenario el mensaje de amor, unión, respeto y solidaridad era notable.

Una noche para aquellos que no han perdido la vergüenza de llorar frente a los demás cantando una canción, para aquellos que los haga recordar la pérdida de un familiar, la lucha interna que significa ser sensible en un mundo cada vez más indiferente, en donde parece que cada acorde, letra y canción significa la mejor terapia para saber que por una noche todos los que no pertenecemos a este lugar encontramos un refugio.

Eterna  nos dejó un show que dejó satisfecho a todos los asistentes, una banda que a pesar del tiempo siguen dando una puesta en escena cargada de ganas, de felicidad y de un mensaje de ternura, amigos de ellos que subieron a tocar , discursos acerca de la dictadura que vivió Argentina, mensajes personales con lo que sentimos empatía en donde no importa que bandera lleves , ellos tienen claro el mensaje que en la música el arte es disfrutar, que nuestras fronteras son solo imaginarias, que vale la pena sentir y convertir esas tristezas en canciones.

Crónica por Pamela Ocampo. Fotos por Samuel Girón.

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