Ni bien llegué a Zentro, me llamó la atención ver el escenario algo alto (uno de los peros que muchos fans hicieron saber a la productora a través de las redes sociales cuando anunciaron en primera instancia que el show sería en la discoteca Coco’s de la Av. Arequipa que tiene una configuración del estrado muy parecida) en el que seguro se presentan orquestas de salsa y no es tan importante la interacción con el público.

Pensaba que en ese escenario, en minutos, estaría Jaz Coleman y eso restaría su performance, legendaria por ser tan entregada. Ya en escena podía ver a los Liquidarlo Celuloide que tuvieron a un invitado de lujo: José Javier Castro, de El Aire, que con sus guitarrazos con alma y corazón preparó el terreno para lo que ahí sucedería en minutos. Lo de la altura del estrado fue obviado una vez que apareció el hombre de la noche: Jaz Coleman.

killing joke lima

Y salieron pasadas las 11 de la noche. Las influencias cinéfilas del grupo, esas de las que han bebido durante toda su carrera se hacen patentes cuando, previo al hit “Love Like Blood” con el que iniciaron el viaje, se llegó a oír “Masked Ball” de Jocelyn Pook, que para los que amamos el cine de Kubrick nos transporta a ese ritual de máscaras al que el personaje de Tom Cruise asiste como fisgón en una de las escenas más fascinantes de la última película del maestro: Eyes Wide Shut. Asi como Cruise, nosotros, espectadores, nos adentrábamos a un lugar que estábamos por conocer, descubrir, en el que nos dejaríamos llevar y quizás-era un hecho- perder el control.

La banda, indiscutiblemente, llegó en muy buena forma. Los riffs poderosos de Geordie aporreados durante toda la noche sobre la demoledora sección rítmica de los míticos Youth y Paul Ferguson se compenetraron perfectamente como si nunca hubieran pasado los años. No olvidemos al tecladista, el más joven de la banda y con look newyorkdolliano, que supo llevar bien su labor. Sobre esa malla letal, se ubica Jaz Coleman, ataviado con un overall como un Jason más desquiciado que el de las películas o un miembro de la banda de su admirado Joker, con la araña de Nazca en la espalda que, ni bien es descubierta cuando nos da la espalda recién subido a la tarima, recibe la ovación encendida del público.

killing joke lima

Este viaje tuvo un despegue con algunas brumas que, para quien escribe, se debieron al sonido que no era muy satisfactorio. Me moví por varias partes del escenario para no dejar dudas que no se trataba de mi ubicación. El sonido era latoso y en algunas partes saturado y me parecía injusto que pasara esto con los Killing Joke, con tantos detalles en la filigrana de su música. Desde el himno de arranque, sentí que no era la fiesta que me imaginé y eso se mantuvo durante las 3 primeras canciones.

Llegó “Eighties” y era tal el poderío que emanaba de esas cuatro esquinas con luces que tuve que olvidarme del sonido y unirme a la fiesta que no paró hasta hora y media después. Irreal lo desplegado por el cantante y líder con esos bailes-marchas que no pararon en toda la noche y que creí que a la distancia tenía sus ojos en blanco, luego turquesas y hasta en rojo mientras convusionaba como un poseso (y juro que no estuve bajo ninguna sustancia narcótica en la sangre, solo pura adrenalina). Ni qué decir de su voz, parecía que estuviera grabando el disco en estudio con nosotros.

killing joke lima

Admirable también este ritual de hermandad que compone el líder desde el arranque. Hermanos con los que comparte el escenario-celebrando 40 y más años de amistad con la mayoría de ellos- y cófrades todos los que estamos ahí para verlos. En plan confesional, antes de “Butcher”, Jaz nos cuenta que debido a que a su mujer le diagnosticaron infertilidad allá por los ochentas, decidieron venir al Perú para rendir culto a la Pachamama y pedir por que se revierta ese primer análisis. El resultado fue que luego de ese viaje, tuvieron dos hijos.

Algo que te cuenta un amigo entre cervezas, esa es la cercanía de Coleman y sus acólitos. Y eso es solo lo que pasó durante el concierto, porque no me daría el espacio para narrar todos los acercamientos que se convertirán en historias para contar hasta el infinito con fans y no fans aquí en nuestra ciudad. Me quedo con esa muestra de generosidad al acercarse durante la cola para compartir con su público.

killing joke lima

No voy a narrar una a una las canciones que se escucharon a lo largo de la noche, sólo dos momentos-de los tantos- del show para comentar: “Requiem” fue dedicada al gran John Peel (por ahí alguien le hizo recordar que su muerte sucedió en el Cusco) y la mención a John Lydon –agradecido al líder de P.I.L. al que le deben tanto- antes de “Change” de su primer álbum y obra capital. Noche para nunca olvidar.

Crónica por Alvaro Torres. Fotos por Fabio D. Miranda

Setlist de Killing Joke en Lima 2018:
1. Love Like Blood
2. European Super State
3. Autonomous Zone
4. Eighties
5. New Cold War
6. Requiem
7. Change
8. Bloodsport
9. Butcher
10. Loose Cannon
11. Labyrinth
12. Corporate Elect
13. Asteroid
14. The Wait
15. Pssyche

Encore:
16. S.O.36
17. The Death and Resurrection Show
18. Wardance
19. Pandemonium

Mira más fotos del concierto de Killing Joke en Lima desde nuestro Instagram:

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Conciertos Perú ?? (@conciertosperu) el

127 Compartir