Lima fue testigo de algo que quizá nunca pensó ver, una deuda de años y que después de tanta nostalgia guardada, por fin fue saldada. Mientras la ciudad se entregaba a la celebración por el día de la amistad, casi ajenos a ese contexto un cúmulo de personas, cada vez más creciente, se iban reuniendo desde las 6:30 pm aproximadamente afuera de las instalaciones de Barranco Arena. Se empezaban a ver casacas con púas, parches, botas y polos de bandas, todos entregados a una complicidad única, a sabiendas quizá que cada uno de los ahí presentes habían sido marcados por toda la furia y rebeldía de aquellos cánticos contestatarios.

De alguna manera latino américa estuvo más unida que nunca aquella noche y los allí presentes lo sentimos así, desde la cola se dejaban escuchar variados acentos, gente que había llegado aquella mañana desde Colombia y aún tenían consigo sus maletas, otros que se avecinaron desde Chile y Argentina para ver a la banda en cada presentación. Incluso estuvo presente Costa Rica, Bolivia, Ecuador y como no podría ser de otra manera, nuestros hermanos de Venezuela también.

Siendo ya las 8:00 pm arrancó Resistencia 72 con sus riffs acelerados y la consigna de hacer entrar en calor a un público ansioso, pero aún apagado. La gente seguía entrando, el aforo se encontraba quizá a un 20% y poco a poco alguno que otro se animaba a saltar y poguear. A pesar de ello, la banda en escena la tenía clara y no perdieron su energía en ningún instante.

La posta pasó más a tarde a Héroe Inocente, que con toda esa cancha que dan los años, pudieron contagiar al público de esa vibra de lo que se veía venir, un sonido mucho más rocanrolero, los cuerpos empezaban a moverse, las cervezas iban y venían y el recinto empezaba a cobrar vida. De pronto hizo su aparición en escena el macha y los Aeropajitas desde un inicio soltaron su repertorio más agresivo, cada vez más gente se animaba a poguear, los canticos de protesta sonaban por todo el local y parecía que ya todos estaban en sintonía.

Al término de la banda, el público se empezó a mover, buscaban sus mejores posiciones, se escuchaban gargantas afiladas contra Vilela, Pinochet y Fujimori, otras que llamaban a Evaristo y después de varios minutos todo se apagó y empezamos a ver como un telón negro detrás del escenario caía ante nuestros ojos y de fondo el nombre de La Polla Records, la emoción se notaba entre los asistentes, algunos levantando sus cámaras y otros sus manos, pero compartiendo la misma emoción de ver por primera vez, al menos en territorio nacional, una banda icónica del punk rock en nuestra lengua, leyenda viva escuché decir (y sí que lo son).

Todos mirando al frente, nadie se quería perder un detalle y siendo las 11:00 pm comenzó el ritual, un Salve Regina irrumpió el espacio auditivo, muchos nos quisimos acercar más hacia el escenario, mientras el cántico gregoriano se desenvolvía vimos aparecer en escena a Evaristo Páramos con el 9 de Fluminense, la masa ahí presente empezó a vitorear y a aplaudir a los españoles y casi sin darnos cuenta que todo lo que allí acontecía no era un sueño, oímos su ya conocido -Hola muy buenas- y arremetieron con “Salve”, tremenda inyección de adrenalina para los ahí presentes.

Parecían que los años no habían pasado por la banda, su desenvolvimiento en escena era natural, como en todos esos conciertos que venimos siguiendo desde el VHS hasta el actual youtube. Todos éramos una sola garganta y esos gritos reprimidos empezaban a salir, el público se entregó desde el primer instante. Casi sin hacer una pausa llegaron con “Memoria de muerte” y su recordatorio de las guerras e indiferencia del poder, definitivamente La Polla se había adueñado del escenario y despedían fuego desde cada uno de sus acordes y palabras. Inmediatamente comenzaron con “Así es la vida”, canción proveniente de su álbum Ellos Dicen mierda, nosotros amén; que, a pesar de haber sido publicado en 1990, contiene letras aún vigentes al día de hoy, estas por un lado remarcan la lucidez de Evaristo al momento de escribir y por otro que como sociedad nos estamos moviendo muy poco aún para que las cosas realmente cambien.

Y así, desprevenidos, recién recuperándonos de lo que había sido cantar a todo pulmón estas tres canciones oímos un -Cuacua cuacua cuacua- y estalló frente a nosotros “Lucky man for you”, el sonido era impecable, tal cual como muchos los recordamos de la La Polla en Turecto, pero esta vez ya no nos teníamos que imaginar el concierto, esta vez éramos partícipes de él. Para ese entonces ya se veían varios dorsos desnudos entre los asistentes, quizá el hacer un concierto en un recinto cerrado y en verano juega en ese aspecto en contra, sin embargo aquello en ningún momento fue un impedimento para que el público disfrute de tremendo show, el pogo dejó de ser un grupo de individuos empujándose los unos a los otros, para tomar vida propia y ser un organismo vivo, autoconsciente, del cual cualquiera de nosotros podía ser partícipe.

Y así, ya todos sincronizados sueltan “Nuestra alegre Juventud”, canción que muchos hicimos propia y que varios de los presentes, ya entrados en años podíamos entender en carne propia, luego “El Suicida” y como corolario del día del a amistad y el amor empieza a sonar “Chica yeye”, mucha gente que para hasta ese entonces solo había mirado el concierto corrieron hacia el pogo y se dejaron llevar por aquel ser viviente. Mientras tanto Evaristo al mando, jugaba con el micrófono, se burlaba del amor en tiempos del capitalismo, saltaba incansablemente y empezó a regalar botellas con agua al sediento público.

Luego llegan “Los 7 enanitos”, “Delincuencia” y “Come mierda”, en paralelo, afuera del local la historia era otra; un grupo de fanáticos quería entrar a ver a la banda a como dé lugar y por medio del lance de botellas, conos de seguridad y rejas trataban de desbaratar la seguridad del concierto, a lo cedieron un poco y algunos lograron pasar. Ya con la puerta principal abierta, se escucha un bit acelerado de batería y todos corren hacia el pogo para corear “My generation”¸ haciendo dar cuenta que aún somos una amenaza, casi una revolución. Continuaron con “Igual para todos”, luego “Que turututú, ay que tururu” y después “Vuestra maldición”, entre los asistentes desaparecieron las edades, todos éramos un grupo de adolescente rechazando al sistema y las costumbres. La nostalgia dejó de serlo y ahora todo era realidad.

Luego, el aviso de Evaristo de “Gol en el campo” y como si hubiese habido un mutuo acuerdo previo todos nos empezamos a abrir entre el público, dejando un espacio en medio para el contra ataque, en nuestros oídos la voz del puto amo, que levantando una de sus manos nos invitó a todos a acompañarlo, muchos con puños y otros con cámaras, hasta que empezó la descarga y con ello el baile en todo el lugar. Seguidos así por “Tu alucinas” y “El congreso de los ratones” que para la coyuntura actual cae a pelo y casi sin dejarnos respirar continuaron con “Txus”, confirmando que no les pesan los años,   

A diferencia de muchas bandas actuales, LPR no hace uso de pantallas gigantes ni fuegos artificiales, su puesta en escena consiste en un grupo de tipos con sus instrumentos y letras cargadas de una fuerte crítica social, ellos lo saben y emanan toda esa actitud en el escenario para hacer saber que no hace falta nada y así es como los fans lo vivimos. Quizá uno de los momentos más emotivos del concierto fue cuando tocaron “Ellos dicen mierda, nosotros amén”, se vieron lágrimas, gente que se abrazaba y otros surfeando por encima del público, todos nos entregamos a ese himno, sin saber que a continuación nos regalarían “No somos nada”, para lo que se volvió a abrir un hueco entre los asistentes y después explotar en una danza sin control. No podía faltar “Carne pa la picadora”, “Cara al culo” y ya casi para terminar “Odio a los partidos”, canción que coreó todo el recinto.

Un concierto para no olvidar, lo que ocurrió la noche del último 14 de febrero en la ciudad de Lima es una afirmación de que podrán pasar los años, pero el espíritu rebelde jamás morirá y que cada quien, en la posición donde se encuentre siempre estará en pie de lucha.

Crónica por Luis Carlos Ramos V. Fotos por Samuel Girón.

Setlist de La Polla Records en Lima 2020:

  1. Salve
  2. Memoria de muerte
  3. Así es la vida
  4. Lucky men for you
  5. Nuestra alegre juventud
  6. El suicida
  7. Chica yeye
  8. Los 7 enanitos
  9. Delincuencia
  10. Come mierda
  11. Ni descanso ni paz
  12. My generation
  13. Igual para todos
  14. Que turututu ay que tururu
  15. Vuestra maldición
  16. Balada inculta
  17. Gol en el campo
  18. El rey es feo
  19. Tu alucinas
  20. Eutanasia
  21. el congreso de los ratones
  22. Txus
  23. Europa
  24. Mundo Cabrón
  25. Ciervos, corzos y gacelas
  26. A tu lado
  27. Radio crimen
  28. Punkifer
  29. Los monos
  30. Porno en acción
  31. Ellos dicen mierda nosotros amen
  32. No somos nada
  33. Socios a la fuerza
  34. La solución final
  35. Ya no quiero ser yo
  36. Carne pa la picadora
  37. Ivan
  38. Cara al culo
  39. Toda la puta vida igual
  40. La justicia
  41. Johnny
  42. La Llorona
  43. Odio a los Partidos
  44. Así kaska la baca