Había que ver las caras de la gente en la previa del show de los hermanos Cavalera. Y cómo no justificar cada emoción si era la primera vez que el cantante y líder de la primera formación de los míticos Sepultura pisaba suelo peruano y para tocarse casi en su integridad dos de los álbumes más emblemáticos en la carrera de los brasileños: Beneath The Remains y Arise de 1989 y 1991 respectivamente.

En el escenario se veían las banderas de Perú y Brasil y la tapa del Arise de fondo con la tipografía del nombre de la banda de sus primeros discos pero esta vez trastocado con el apellido de los hermanos protagonistas. Provocador pero justo. Así, dieron las 10:30 pm y salieron para felicidad de todos, aún habiendo gente haciendo colas a las afueras del Festiva.

Iggor fue el primero en salir colocándose detrás de la batería y el más ovacionado por supuesto fue el mayor de los Cavalera quien desde el arranque llamaba al descontrol. Inició “Beneath the Remains” y recuerdos de los 90 escuchando este disco una y otra vez venían a mi cabeza: Galerías Brasil, Headbungers de MTV con Alfredo Lewin, la aventura que fue el ir al primer concierto de Sepultura en la Ricardo Palma y todo eso pasaban mientras la aplanadora de guitarras, batería y el vozarrón intacto de Max te regresaba a lo que ahí estaba aconteciendo.

Luego el clásico “Inner Self” y la letra brotaba de mi boca como algo natural. Como el niño que aprendió a leer y que no olvidará nunca de hacerlo: “Walking these dirty streets with hate in my mind/feeling the scorn of the world/ I won’t follow your rules“ sonaba tan vigente cuando esa prédica era todo lo que tenía en esos primeros 90 llenos de furia. La banda sonaba increíble, los apoyos de bajo y guitarra estuvieron en un gran nivel aunque un grande como Andreas Kisser siempre se hace extrañar. Max lanzaba las púas de las guitarras para los afortunados de las primeras filas al terminar de tocar ese himno.

Continuaron “Stronger Than Hate” y Max desafiaba al público con un pogo extremo. El bajista se lució con un solo previo a “Mass Hypnosis”. Otra de las tantas que cantamos a viva voz y de las que más recuerdo mientras escribo estas líneas aún con emoción. “Slaves of Pain” y “Primitive Future” nunca sonaron tan brutales. Max se dirigió al público: “Under the grey sky of Lima, we shall arise” y otra gema de esos años inició el despegue. Sin dejar respiro, continuó “Dead Embryonic Cells” y al finalizar Max pidió al público que le gritaran lo que les saliera y la respuesta fue “Sepultura” que fue corregido por el cantante por “Verdadero Sepultura” que fue seguido por el respetable. Las caras de felicidad hasta de un serio Iggor no se hicieron esperar.

Luego un sueño cumplido: “Desperate Cry”. Como olvidar a Iggor Cavalera en ese concierto registrado en video en Barcelona el 91 (“Under Siege”) y en esa canción en particular: poseído, casi levitando sentado en la teba, hasta ahora no puedo creer la dinámica de sus manos en esa irrealidad que era la música de Sepultura para mis oídos de esos años. Sonó maravillosa y era el momento para que Max presente a su hermano justo en el rush final de tremendo tema. Los aplausos no se hicieron esperar.

Muchas gracias, cabrones” gritó Max y a pesar de sonar muy mexicano, no importó. Luego pidió a los de las luces que apagaran todo y que el público sacara sus celulares como preámbulo a “Infected Voice”. Luego un set de dos canciones dedicadas a una de sus principales influencias, los liderados por el gran Lemmy Kilmister: Mötorhead. Primero “Orgasmatron” y luego el clásico “Ace of Spades” cuyo cierre tuvo a Max subido en uno de los parlantes gritando y exigiéndole al público toda la entrega posible. Se fue advirtiendo: “si quieren más, tienen que gritar”.

Para su regreso y con las vivas del público a todo pulmón, iniciaron con “Troops of Doom” que sonó poderosa, luego un set del Chaos A.D con “Refuse/Resist”, luego los coros de “Territory” a capella y cerrando “Roots Bloody Roots” de su álbum más aclamado por la crítica y punto de inflexión en el sonido del metal de los 90 para adelante. El final fue con “Beneath the Remains”, tal y como se inició esta fiesta entrañable e inolvidable para nosotros, los incondicionales a los Cavalera.

Fin del concierto y camino a casa en el taxi me llega el mensaje de uno de esos amigos de la época de Galerias Brasil que decía: “Vi a los dioses” que en su brevedad sonaba como el resumen perfecto a todo lo vivido.

Crónica por Álvaro Torres. Fotos por Lukas Isaac

Mira más fotos del concierto de Max & Iggor Cavalera en Lima 2018 desde nuestro Instagram:

375 Compartir