“Canto para ti” fue lo primero que se le escuchó al bardo de Manchester cuando se dirigió al público, mientras el estruendo de gritos intentaron distraer el inicio de “William, it was reallly nothing?”, canción que abría el imprescindible Hatful of Hollow de The Smiths y que durante su corta extensión revivieron todos mis recuerdos: los años escuchando a la mejor banda de los ochentas acompañando los momentos alegres pero sobre todo por haber estado presentes en las caídas personales donde no quedaba otra que sumergirte en las letras de Morrissey y los mágicos arpegios de Johnny Marr para creer que todo iba a estar bien. Suena simple pero aun hoy es complicado ponerlo en palabras. “Y no olvides las canciones que te hicieron llorar, las canciones que salvaron tu vida” decía otra joya de los Smiths que podía explicar lo anterior.

Alma Matters”, otra de las favoritas del público de esta parte de la región, continuó la fiesta que se llenaba de recuerdos de aquel 1997 en el que era inspirador escuchar una letra como “La elección que he hecho puede parecerte extraña. De todas formas, quien te preguntó? Es mi vida, la arruino a mi modo” y puede ser una de las razones por las que el público de toda edad la canta tan apasionadamente. Y si hay alguien al que le puedes creer esa letra al milímetro es al cantante de los Smiths, con el que puedes polemizar con algunas opiniones que sale en la prensa pero al que nunca le puedes discutir autenticidad en los caminos que ha decidido tomar.

Con “I Wish You Lonely”, uno de los temas de su último álbum, bajaron los decibeles en la respuesta del público debido a que quizás muchos iban para escuchar los hits pero si en algo se distinguió esta visita fue que la lista de canciones escogidas fue mucho más exigente que la de los conciertos del 2012 y 2015. “Is it really so strange?”, otra de los Smiths y de nuevo mirar al cielo para creer que algo divino sobre el cielo triste de Lima nos había oído para poder escuchar esta maravilla por fin en vivo. Cantada a todo pulmón y llegando al nudo en la garganta con esas pequeñas verdades que el Moz suelta en sus canciones como el “Why is the last mile the hardest mile?” que se repetirían en varios momentos del show.

Here is London, Here is London, giddy of London. Is it home of the free, or what?” el preámbulo a una de sus canciones más bellas, “Hairdresser on Fire” de su debut como solista, Viva Hate, del que sonaron otras tantas durante la casi hora y media que duró el show. Luego “Sunny”, una oda a la pérdida que ahora sonaba más triste que nunca y traía inevitablemente a la mente aquel clip de los tres amigos en Victoria Park filmado por James O’Brien, encargado de buena parte de la videografía de los primeros años de la carrera de Morrissey. “I’m here, I won’t move” canta al final el maestro para terminar haciéndote añicos el corazón.

How Soon is Now?” sonó robusta y fue otro de los picos de la noche gracias a la entrega del público ni bien empezó. La banda estuvo en muy buena forma, destacando el gran Boz Boorer en las guitarras, compañero incondicional de Moz desde sus primeros años y Gustavo Manzur, multiinstrumentalista con el que se puede contar para ciertos detalles que era impensable antes concretar en vivo (las guitarras flamencas en “Staircase at the university” en la gira pasada y las congas en “Break up the family” en esta por ejemplo).

El rostro de Chrissie Hynde en las pantallas y la guitarra que da inicio a “Back on the chain gang”, una de las canciones más entrañables que nos dejó la década de los 80 y ahora en la voz de Morrissey sonó preciosa. Retribución del amor y respeto de estos dos grandes. Ya Lima había sido testigo de la declaración de amor de Hynde al inglés cuando le dedicó “I go to sleep” cuando the Pretenders teloneó a Phil Collins en marzo de este año. El público acompañó maravillosamente con los coros de la canción e inclusive el cantante se atrevió a regalar el 7’’ autografiado lanzándolo a las primeras filas del abarrotado Anfiteatro del Parque de la Exposición.

Si bien ha retirado de su setlist “Meat is Murder”, la batalla contra el asesinato animal indiscriminado se la toma ahora con el tema de las corridas de toros y “The Bullfighter Dies” es la canción emblema para este propósito. Luego, dos lados B de sus últimos discos y favoritas personales. Primero, esa declaración de principios llamada “If you don’t like me, don’t look at me”, maravilla de principio a fin, en la que comentó al final que esa frase debería aparecer en su tumba. Y luego de la época del You Are the Quarry, “Munich Air Disaster 1958”, demostrando que esas canciones “de descarte” pueden ser más importantes que las que aparecen en la lista definitiva de los álbumes.

La balada “Dial-a-cliché”, impensable escucharla en un concierto, continuaba el viaje de nostalgia del poeta. Luego “Jack The Ripper” con el vapor y las luces en rojo para el ambiente claustrófobico en la que la mayoría aprovechaba para las fotos de rigor. La bellísima “Hold on to your Friends” que no siempre la toca, fue el regalo para el público peruano. Fue la única que sonó del mejor disco del bardo mancuniano: Vauxhall & I de 1994.

I’m so glad to grow older, to move away from those awful times” canta en “Break up the family” y quedo convencido que no es casualidad que la haya elegido para cantarla esta noche. Vida y obra se entrelazan otra vez en sus letras, peculiaridad que se hizo marca desde sus días con The Smiths. “Spent the Day in bed”, canción en la que alega preferir permanecer en cama antes que las noticias nos invadan de miedo llama también a la libertad del ciudadano común de cualquier país, del primer o del tercer mundo. Ahí está el “No bus, no boss, no rain, no train” circunstancias por las que pasamos todos y que aquí en Lima cerró con el improvisado coro “Be free, at last”. Poderoso.

Luego, para quien escribe el momento más conmovedor de todo lo que vi y escuché ayer. “Life is a pigsty”. Alguna vez escuché a uno de esos críticos que abundan que Morrissey no experimentaba musicalmente, todo sonaba igual y que prefería quedarse cómodamente en esos medios tiempos que le habían resultado durante la mayor parte de su carrera. Bueno pues, ahora le diría “escucha esta canción y retráctate”.

…and you can shoot me and you can throw me off a train. I still maintain. I still maintain” te pone a pensar por lo que habrá pasado para escribir una de sus letras más desgarradoras. Las lágrimas caen. Aún ahora escribiendo estas líneas vuelven a caer. Esta es la mejor canción del Moz, pienso. Una fan sube con su ayuda y se deja abrazar. Todo sucedió espontáneamente para que en este momento en el que el genio canta que la vida es una porquería, aparezca alguien que le demuestre amor. “I can’t reach you, I cant reach anymore” cierra y la fan lo mira tiernamente mientras desaparece en la bruma sujetada por el de seguridad. Perfección.

Después “Something is squeezing my skull” y “Jacky’s only happy when she’s up on the stage”, dos temas movidas para olvidar la tristeza que dejó Moz como una bomba de tiempo.

Se despide y regresa con “Everyday is like Sunday” que fue coreada por todos y el final fue con “First of the Gang to Die” en una versión con arreglos de música mexicana que hizo retumbar el Anfiteatro. Fin del show, 21 canciones y para quien escribe, el mejor concierto que he visto este año en nuestra ciudad.

Crónica por Álvaro Torres. Fotos por Mireya Molero Denegri.

Setlist de Morrissey en Lima 2018:

1. William, It Was Really Nothing
2. Alma Matters
3. I Wish You Lonely
4. Is It Really So Strange?
5. Hairdresser on Fire
6. Sunny
7. How Soon Is Now?
8. Back on the Chain Gang
9. The Bullfighter Dies
10. If You Don’t Like Me, Don’t Look at Me
11. Munich Air Disaster 1958
12. Dial-a-Cliché
13. Jack the Ripper
14. Hold On to Your Friends
15. Break Up the Family
16. Spent the Day in Bed
17. Life Is a Pigsty
18. Something Is Squeezing My Skull
19. Jacky’s Only Happy When She’s Up on the Stage
Encore:
20. Everyday Is Like Sunday
21. First of the Gang to Die

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