Después de su cuarta venida al Perú, Motorama aún tenía mucho que dar a un público que no se cansa de todo ese post-punk que nos hace bailar. Por eso, esta quinta vez, regresó para re-conquistarnos y hacernos vivir la misma emoción de todas las veces anteriores.

En esta oportunidad, dejaron de lado el mítico Cocos (ex-Mangos) para lograr un show más íntimo en el C.C. Festiva, que llenaron lo suficiente para no hacernos sentir agobiados, lo suficiente para pasarla bien y claro, bailar.

Desde la puerta se veía a los fans organizándose para entrar: estaban los que esperaban al amigo perdido, los que se quedaban tomando hasta que iniciara el concierto y los que aprovechaban en comprar merch de la banda, desde los clásicos pines, hasta pulseras y polos de Motorama. Fumar tu cigarro afuera del local no era un contratiempo porque adentro nadie se hacía problema, pero para comprar una cerveza si necesitabas perderte 15 o 20 minutos de show.

La noche dió inicio con la banda limeña Aeropod, que definitivamente gustó de inicio a fin. Si era la primera vez que los escuchabas era el descubrimiento musical del día, sino probablemente estabas coreando la mayoría de sus temas, sobre todo con «Destino» el tema con el que cerraron su presentación, donde vi varios cuerpos moverse frenéticamente y sin vergüenza alguna.

Durante su show, se vieron muchas caras de sorpresa y satisfacción al mismo tiempo. De hecho, los que se saltaron a los teloneros, tomando afuera, no creo que la hayan pasado mejor, porque Aeropod sí que logró el objetivo, todos entramos en calor para recibir a Motorama. El lugar se terminó de llenar en el intermedio, aunque igual hubo algún grupo que “prefirió” escuchar a Motorama desde afuera del local.

Luego de hacerse esperar más de lo planeado y perder un poco la paciencia con la playlist que puso el sonidista, el trío de rusos, por fin subió al escenario entre palmas y gritos, iniciando el show con «You & The Others» seguida de «Heavy Wave«.

El público estaba tan emocionado como si fuera la primera presentación en Lima, haciendo que rápidamente todos nos contagiáramos de sus ritmos y la inconfundible voz de su vocalista. Así fueron alternando clásicos como “Wind in Her Hair” con varios de los temas de su último disco Many nitghts (2018) cómo: “Voice From The Choir” o “Kissing the ground” que varios coreamos a todo pulmón. La banda liderada por Vladislav Parshin (guitarra y voz), fue subiendo la euforia conforme transcurría la presentación, sobretodo con “This night” cuando con cada golpe que le daba al platillo de la batería nos daba más ganas de movernos.

Por consiguiente, para «Empty Bed» ya veíamos un divertido pogo frente al escenario y varios cuerpos en vaivén por los alrededores. La emoción fue multiplicándose luego de «To the south» seguido de «Alps» donde hasta los de seguridad se dejaron contagiar por el ambiente y también se les veía moviendo alguna pierna o el torso ligeramente para no perder la cordura. Desde los balcones también se veía que la fiesta estaba a todo dar, aunque desde abajo el entusiasmo era embriagador.

Finalmente, todos llegamos al clímax de la noche con los dos últimos temas de la banda «Ship» y «Tell me» con los que muchos llegamos cansados de tanto baile. Fue un setlist largo pero que no cansó ni aburrió a ningún fan de la banda, por el contrario creímos que faltaron temas por tocar como “One moment”, “Normandy” o «Compass«.

Definitivamente, fue un show impecable que esperamos se siga repitiendo en Lima muchas veces más. Te esperamos en una sexta vez Motorama.

Crónica y fotos por Alexandra Ochoa.

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