Antes de iniciar la crónica de lo que fue el concierto de Soda Stereo en Lima 2020, creo que es importante aclarar que este evento siempre fue planteado como un homenaje a la banda de quien fuera en vida Gustavo Cerati, no como un intento de pasarlo por encima o pretender que alguien más sea el nuevo líder de Soda Stereo.

Todos sabemos la grandeza de este power trío para Latinoamérica, de eso no hay dudas, y muchos pueden recordar lo que significó cada una de sus llegadas al Perú. Eran más de 5 años después de la partida de Cerati y seguía siendo necesario celebrar la obra de uno de los mejores músicos argentinos de la historia. En el Perú esto no era la excepción, ya que somos unos de los países que más visitó el legendario grupo de rock, así que definitivamente había expectativas por esta noche.

Al llegar al interior del Estadio Nacional cerca de las 8:30 pm, podía verse que había varios espacios vacíos tanto en el campo como en tribuna, lo cual tenía que ver muy probablemente con que la gente estuviera en camino luego de salir del centro de trabajo o estudio. Sumado al hecho de que no hubiera banda telonera, esto haría que el inicio del show se retrasara poco menos de media hora; no obstante, me permitió ver que la organización había dispuesto de suficientes unidades de servicios higiénicos, así como de bebidas, comida y merchandising al precio que ya nos tienen acostumbrados en eventos grandes (precio también por el que existen vendedores ambulantes dando la hora en las afueras).

Minutos antes de las 9:30 pm, todo lucía más lleno y eran ya varias miles de personas lanzando ovaciones hacia la inmensa construcción que teníamos al frente. Se cortaría la música de fondo y se comenzaría a proyectar un video que mostraba a alguien poniendo un VHS con el nombre “SODA” en él, acto seguido saldrían Zeta Bosio, Charly Alberti y tres músicos más completando la banda sobre el estrado. Lo de ayer era un escenario realmente imponente, aunque la parte donde se situaban los músicos se viera bastante reducida en contraste a toda la edificación y sus cuatro pantallas gigantes.

Sobredosis de TV” sería la responsable de iniciar la noche y también la encargada de anunciarnos cómo sería esta noche: bella, pero inevitablemente con una sensación rara. Yo estaba listo para revivir tantos momentos de mi vida en los que Soda Stereo fue cómplice e inevitablemente Cerati como el principal implicado. Él estaba ahí con nosotros, cantando y tocando guitarra en las pantallas gigantes, haciéndonos buscarlo con la vista en el escenario para no encontrarlo y recordar que él ya no está en esta dimensión. ¿A quién buscaría nuestra vista dirigida por nuestro corazón? ¿A Zeta? ¿A Charly? ¿A alguno de los invitados especiales? No podía procesarlo muy bien.

Las siguientes canciones, “Hombre Al Agua” y “Disco Eterno”, pondrían en el centro a dos distinguidos señores como Richard Coleman y León Larregui para seguir desarrollando el sentimiento. Álvaro Henríquez sería el primer invitado especial en aparecer únicamente proyectado en las pantallas con una interpretación vocal grabada previamente. No era un holograma ni una transmisión en vivo, teorías que se manejaban sobre la tecnología no revelada que iba a utilizarse en el concierto, era solo una grabación (con harta edición probablemente) respaldada por un gran equipo de sonido y backline que sonaba realmente como pocas veces escuché. Iba entendiendo el mejor el concierto, pero tenía la duda de si habría espacio para la magia.

Seguirían desfilando las personalidades involucradas, tanto en vivo como en video, de este selecto repaso por la discografía de la banda. Si tuviera que elegir a mis intérpretes preferidos, serían Adrián Dárgelos (Babasónicos), Benito Cerati y Gustavo Santaolalla, todos hicieron suya las canciones que les fueron asignadas y que me emocionara más de lo previsto. Santaolalla se mandó con el punto alto más sentido de la noche, mientras que Dárgelos con el más coqueto. Por su parte, Benito fue más allá de hacer una buena versión de “Zoom” y aprovechó su participación para hacer un manifiesto a favor de los derechos LGBT, insertando en su video tomas de parejas del mismo sexo besándose (espero que su padre haya aplaudido este momento desde donde quiera que esté).

Hacia el final del show, aparecerían Mon Laferte en vivo y Fernando Ruíz Díaz (Catupecu Machu) y Juanes en video. Si bien las presentaciones pre-grabadas fueron casi todas acertadas y sirvieron para animar a todo el estadio, se evidenció una falencia en la del cantante de Catupecu, cuando por la emoción del momento toda la banda en vivo terminó tocando fuera del tiempo en que estaba grabada la voz, sonando la última parte notoriamente descuadrada. En el caso de las presentaciones en vivo, llamó la atención el poco enfoque las cámaras daban a los artistas invitados, como cuando Mon entró a cantar y no apareció en las pantallas hasta casi la mitad de la canción (“cuestiones ligadas a la imagen del artista” fue lo que me dijeron por ahí).

Sabía de antemano que el setlist no llegaba a las 20 canciones y que, para cuando Charly y Zeta hicieran el ademán de la parte de encore, ya todo estaría sentenciado. Preferí no aprenderme el set, pero recordaba que el último grito de la noche sería con Chris Martin y “De Música Ligera”, aunque tenía la esperanza de que algo más sucediera. Pero no, fue tal cual decía en el papel, con los dos tercios sobrevivientes de Soda Stereo interactuando mínimamente en el final (y durante toda la presentación, en realidad). Pudimos ver rostros felices tanto en el bajista como el baterista de la mítica agrupación, pero esto no se tradujo ni en profundos discursos de ellos ni de los invitados, tampoco en los pocos y cortos videos que se proyectaron entre canciones.

Que los invitados especiales cantaran más de una canción, que todos cantaran juntos al final y cerraran con un «gracias totales», que preparan videos con registro históricos para cada país. Son varias formas que se me ocurren de haber llevado más allá este show, que tenía todas las de brillar. La pasé bien, la organización del evento y la ejecución musical de los artistas fueron buenas; pero sí, faltó la magia.

Parece ser tan grande el legado de Cerati que nadie se atrevió a tomar el micrófono e invitarnos a la celebración para que las 30 mil personas que estábamos ahí dejemos de lado ese sentimiento de incomodidad y extrañeza. ¿Alguien más se quedó con la sensación de estar en una noche de karaoke? Solo faltó un poquito más de calor para sentirme en un concierto homenaje histórico.

Crónica por Paulo Contreras. Fotos por Raúl Umeres.

Setlist de Soda Stereo en Lima 2020

  1. Sobredosis de TV
  2. Hombre al agua (Richard Coleman)
  3. Disco eterno (León Larregui)
  4. El rito (Álvaro Henríquez – video)
  5. Lo que sangra (La cúpula) (Rubén Albarrán)
  6. Signos (Julieta Venegas – video)
  7. Juego de seducción (Walas – video)
  8. Zoom (Benito Cerati – video)
  9. Trátame suavemente (Adrián Dárgelos)
  10. En la ciudad de la furia
  11. En remolinos (Draco Rosa – video)
  12. Pasos (Andrea Echeverri – video)
  13. Cuando pase el temblor (Gustavo Santaolalla)
  14. Fue
  15. Un millón de años luz (Mon Laferte)
  16. Persiana americana (Fernando Ruiz Díaz – video)
  17. Prófugos (Juanes – video)
  18. Primavera 0
  19. De música ligera (Chris Martin – video)

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