Describir con palabras lo que se vivo en la noche de ayer con Dream Theater en Lima es una tarea difícil. Sentimientos realmente intensos fluyeron por todo el cuerpo con cada segundo, cada nota, cada palabra, cada imagen que aparecía en nuestras cabezas. No dudo en decir que este concierto contó con los músicos en conjunto más espectaculares que hemos podido escuchar. En la noche de ayer, lunes 22 de marzo, Dream Theater nos introdujo en un sueño del que seguramente muchos nunca quisieron despertar.

8.13pm La banda elegida por el mismo Mike Portnoy para abrir toda su gira latinoamericana aparecía en escena. Acompañados con un fondo de música de Star Wars, uno a uno se fue instalando con sus instrumentos para dar un sorprendente inicio al concierto creando una atmósfera oscura, llena de energía que logró animar al público y generar los primeros coros de “BigElf, BigElf, BigElg”.

Mientras todo esto ocurría no podía dejar de pensar en lo que vendría después. Un enorme telón tapaba las maquinas con las que Dream Theater saldría en escena en pocas horas. Luego de unos 40 minutos, BigElf abandonó el escenario y el sueño empezaba a tomar forma.

Los plomos aparecieron como hormigas generando gritos de la multitud cada vez que se asomaban con los increíbles efectos que usarían John Myung y John Petrucci. Los gritos cada vez se volvían más intensos y la espera interminable. “Dream, Dream, Dream, Dream” resonaba en todo el estacionamiento mientras de fondo pasaban temas de la banda en unas extrañas y sutiles versiones.

Pasado un poco más de las 9.30, nuestros cerebros entraron a otro planeta y el sueño empezó. Las luces se apagaron, se escuchó el retumbar de unos truenos, los gritos se apoderaron del estacionamiento y el sueño empezó a fluir. Un tétrico teclado era el encargado de iniciarlo. En seguida, la potente guitarra de Petrucci, el contundente bajo de Myung, y el monstruo con el que llego Portnoy, tomaban presencia dejando caer el telón que los ocultaba. Dream Theater. Sí, Dream Theater estaba por primera vez en Lima dispuesto a dejar claro hasta donde te puede llevar la genialidad de la música.

“A nightmare to remember, I’d never be the same” era la frase con la que LaBrie iniciaba el concierto. No tuvo que pasar mucho tiempo para que el virtuosismo empiece a brotar de las manos de estos genios. A rite of passage nos seguía introduciendo en el mágico mundo de Dream Theater. Rudess empezaba con sus curiosidades, esta vez, utilizando un iPod touch como una especie de Continuum conectado a su espectacular Korg Oasys.

Petrucci no se quedaba atrás y empezaba a solear sugiriendo lo que vendría: Hollow Years. Seguramente para muchos uno de los momentos más feelin de la noche, especialmente en el magnífico solo de guitarra. Es imposible describir la sensación que puede transmitir una banda tan compenetrada como esta. La emoción era incontrolable. Las explosiones de la guitarra, los arpegios, efectos, el brillo, no sé cómo describirlo, el momento que estábamos viviendo era de ensueño.

“We finaly did it” eran las primeras palabras de LaBrie al público haciendo referencia a los tantos años que esperamos para tenerlos bajo cielo peruano. Era momento de subir las revoluciones. Así llegó la potente Constant Motion para agitar las cabezas, levantar los puños y liberar toda la energía. Rudess terminaba el tema con un solo de teclado que sería empalmado, sorprendentemente, con los acordes de uno de los primeros temas que me rompió la cabeza: Erotomania.

Momento épico. Cada nota fluía por todo el cuerpo generando una conexión impresionante. Los sintetizadores, la guitarra, el bajo y la batería perfectamente compenetrados cumplían el sueño de miles. De un momento a otro, pararon la canción, la gente explotó en gritos mientras Portnoy pedía silencio por su cámara. El silencio sepulcral se apoderó de todo el estacionamiento y de pronto, Erotomanía reventó nuevamente generando un clímax total. ¡Qué momento! Me podría quedar horas describiendo cada canción, pero hay que ser breves. Seguía Voices, como para continuar A Mind Beside Itself. El momento eran demasiado, el cerebro totalmente introducido en el concierto, nada más importaba.

Era hora de sacar los encendedores. Rudess con el teclado anunciaba que seguía The Spirit Carries On. “If I die tomorrow, I’d be all right, because I believe, that after we’re gone, The spirit carries on” era coreado a más no poder por cada uno de los asistentes. Todos unidos en una sola voz mientras Petrucci tomaba protagonismo nuevamente en un solo que haría sentir escalofríos en a través de todo el cuerpo. Los minutos vividos hasta ese momento ya eran totalmente inolvidables, y todavía faltaba más.

“Dream, Dream, Dream, Dream” continuaba retumbando en toda la explanada en cada cambio de tema. De pronto, la portada del Train of Thought aparecía en todas las pantallas indicando que venía algo potente. Los armónicos de Myung completaban el anuncio. As I am reventaba en todo el local. La masa de gente se movía de un lado a otro enloquecida. Todo el peso de Dream Theater caía sobre el público que cantaba a más no poder. Terminando el tema a muchos se nos vino el preciso pedido de This Dying Soul; sin embargo, siguieron con la mezcla de Pull Me Under con partes de la obra maestra Metropolis Pt.1.

Momento preciso para un duelo entre Rudess y Petrucci. Los gritos eran imparables. El concierto iba llegando a su fin. Dream Theater se retiraban del escenario y en cuestión de segundos toda la explanada explotó en un pedido al unísono: “Peruvian Skies, Peruvian Skies, Peruvian Skies”.

El tema que no ha sido tocado en todo su paso por Latinoamérica, sonaría por primera vez en Perú. El pedido se cumplió. Uno a uno aparecieron nuevamente en escena. La introducción fluía por el cuerpo mientras la emoción era incontenible y salía por donde sea: gritos, lagrimas, cuerpos enloquecidos, todo valía. En el fondo, la pantalla pasaba imágenes de los fans peruanos. La canción era cantada con el alma. Era un momento esperado por muchos, el concierto ya estaba terminando y Peruvian Skies hacía que todos quedaran transtornados. Aún faltaba un tema más.

The Count of Tuscany, tema de 19 minutos con el que Dream concluye su última producción y seguramente uno de los mejores trabajos que han hecho en los últimos años, era el encargado de cerrar magistralmente la noche. Momentos como los vividos ayer quedaran grabados en la memoria por siempre. El concierto iba terminando, la banda se acercaba al público con una sincera felicidad. Mike Portnoy con su camiseta de Perú, la bandera diseñada por el club de fans en el escenario, Rudess grabando el momento, el público unido en una ovación incontenible. El momento llegó. La venia de los cinco maestros de otro planeta anunciaba que era hora de despertar y pisar tierra nuevamente. El sueño de más de dos horas había culminado.

Escrito por Santiago Silva (@santiagosv90)

Los dejamos con el Set List del concierto, nuestros videos, y los videos de Jordan Rudess:

  1. A nightmare to remember
  2. A rite of passage
  3. Hollow Years
  4. Constant Motion
  5. Keyboard Solo
  6. Erotomania
  7. Voices
  8. The Spirit Carries On
  9. As I am
  10. Pull me under/metropolis
  11. Peruvian Skies
  12. The Count of Touscany






*Todas las fotos fueron tomadas por Renzo Napa menos la segunda que fue tomada por Franco Flores y la última que fue tomada del MySpace de Dream.

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