A veces es difícil poner en palabras las experiencias vividas. En especial aquellas vivencias que son mágicas, que trasciende nuestra razón y que quedarán como una cicatriz en nuestras almas por siempre. Eso pasa cuando se te cumplen los sueños. Soñé por muchos años con ver a Smashing Pumpkins en vivo, aunque siempre pensé que lo haría en alguna ciudad del extranjero y que serían los integrantes originales.

Pero lo vivido ayer, jueves 25 de noviembre en el Estadio San Marcos, me hizo dar cuenta que la realidad puede ser incluso más bella que lo que en nuestros sueños alguna vez imaginamos. Smashing Pumpkins sigue vivo, sigue con toda la energía que me encandiló años atrás y quedó claro que Billy Corgan es un genio del rock, una de esas estrellas que nacieron para iluminar, esos ídolos al estilo de los viejos tiempos.

Por eso no hablaré del Lima Hot Festival, que, a pesar de sus buenas intenciones, le queda mucho aun para convertirse en un festival en todo su sentido. Ayer, jueves 25 de noviembre, fue el concierto de Smashing Pumpkins en Perú, todo lo demás no importa.

Y qué mejor forma de comenzar que por el principio, cuando anunciaron su regreso a Latinoamérica después de 13 años y entra la banda caminando como quien llega a la sala de ensayos, de lo más natural toman sus posiciones y comienzan con ¡Today! No jodas pues, ni había encontrado mi lugar y nos sorprenden con esta canción. Qué cosa podíamos pensar, qué nos iba a esperar de esta noche si la primera canción nos golpeaba con su esperanzadora distorsión.

Ahí teníamos a Billy Corgan y el resto de los Smashing Pumpkins tocando en nuestra ciudad. No importó cuantas veces haya soñado con este momento, cuánto me lo haya imaginado, nada se comparó a lo vivido. Una banda que sonaba fresca, como si se hubiesen formado hace un par de años. Sonaba a rock actual, algo nuevo, sonaba a los Smashing Pumpkins en el 2010. Imposible predecirlo pero así es como suena mi grupo favorito hoy en día y la verdad es que nunca sonó mejor. Jamás los vi en vivo antes pero no me importaba, no vienen al caso comparaciones, lo que tuve al frente no lo cambio por nada.

Además, no hubo sorpresas, todos sabíamos que la banda había evolucionado. Pero la esencia sigue ahí, el delirio, las guitarras viajeras, la voz. Por eso, Astral Planes sonó mejor que nunca, a rock. Guitarras, bajo y batería bastaron para demostrarle al mundo que con la vieja fórmula se puede seguir creando música viva, que suena a hoy. Ese es el sonido del rock actual, Smashing Pumpkins estaba más vivo que nunca y lo podía ver ante mis ojos.

Por eso, cuando menos lo esperabas llegaban esas canciones viejas sonando como nuevas. Ava Adore y Bullet With Butterfly Wings entraban violentamente por mis oídos y llegaban a mi corazón para convertirse en nostalgia. Esa nostalgia que siempre caracterizó a esta banda y que ahora cobraba sentido.

Así siguieron alternando entre temas nuevos y viejos, pero no me mal entiendan. No crean que solo las canciones viejas eran bien recibidas, todo lo contrario, nunca había valorado tanto el sonido actual de los Smashing Pumpkins. Todo era bienvenido, no sabía qué esperar, solo caí presa de la hipnosis.

En eso llega una de mis favoritas, Stand Inside Your Love. La canción con la que soñé toda mi vida, escuchar la guitarra de Billy. Pero nada se compararía con lo vivido con Eye, una de las canciones que nunca imaginé escuchar en vivo. No viene al caso tratar de describir la canción, los que estuvieron ahí saben de lo que hablo.

El concierto estaba en su cúspide y para meterle más punche aun llegó el turno de United State. Tremenda máquina de heavy metal gritando revolución. Es así como Smashing Pumpkins logra sonar delirante, espacial, potente, romántico, dulce, oscuro… Hoy en día son pocas las bandas que logran unificar tantos sentimientos y sensaciones como esta. Como si Billy Corgan le dijese a todas las bandas actuales, del momento, “a un lado, chibolos. Acá venimos los grandes a tocar rock”.

Fieles a su espíritu de música fuerte y música suave nos sorprendieron con una bellísima versión de To Sheila. Solo Smashing Pumpkins puede tener una canción tan romántica sin sonar meloso. Pues ahí estaba, el espíritu de la banda que nos emocionó a todos, seguía Billy Corgan guiando a grandes músicos que lo acompañan por ese precioso universo llamado Smashing Pumpkins.

Pero pronto llegaría el turno de otra de las canciones del recuerdo. Cherub Rock, Zero y Tonight Tonight enloquecían al público que cayó presa del delirio del show. Con estas canciones se fueron pero al regreso vería algo que nunca imaginé. Luego de una pausa regresa Billy Corgan, solo sobre el escenario a cantar Disarm al ritmo de una pista. Ver a Billy sin su guitarra, cantando con el micro en la mano hizo la canción aún más poderosa de lo que alguna vez sonó.

Teníamos ante nosotros a una estrella del rock actuando con una naturalidad pocas veces antes vista. Una espontaneidad que lo llevo a usar un chullo como parte de su vestuario durante todo el concierto y también a pasarse la camiseta nacional por el culo. Desafiante, despreocupado, emocionado, exaltado, todos los sentimientos y muchos más en un solo show.

Pensé que vería las cenizas de lo que alguna vez fue la banda, que tendría una versión agonizantes de lo que alguna vez fueron. Pues no. Nunca sonaron tan vivos como el día de ayer. Smashing Pumpkins no es la banda fundamental de los 90´s, Smashing Pumpkins es una banda de hoy en día, del 2010. Hoy me siento más fan que nunca.

*Fotos por Alejandra Morote Peralta para Conciertos Perú (con excepción de la última del público). Mira más fotos aquí.

Los set lists de Stereophonics y Smashing Pumpkins fueron los siguientes:

Finalmente, los dejamos con videos del concierto:

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