El primer gran retorno se concretó. Primera banda de calibre que cumple su promesa de volver y no la deja en palabras como la mayoría nos tiene acostumbrados. El colorado Mustaine se subió nuevamente a un escenario limeño para destrozarlo como él solo sabe hacerlo junto a su ejército conformado por Chris Broderick, David Ellefson, y Shawn Drover. Si su primera visita en el 2008 significó la apertura de eventos masivos de metal; esta, dos años después, reafirmó que esto viene en ascenso. La noche de ayer, domingo 2 de mayo, Megadeth volvió a reunir a un buen puñado de peruanos sedientos de metal.

La noche arrancó a las 7.45 con un Arsenal que contenía filudas guitarras, un bajo destructor y una metralleta (¡qué metralleta!) en la batería. Los primeros headbanging, pogos, y gritos se hicieron sentir con esta banda nacional que se fue luego de 30 minutos envuelta en aplausos.

Era hora del plato fuerte, Megadeth explotaría nuevamente en Lima en pocos minutos y los plomos salían a armar el centro de batalla. Mientras esto ocurría, un payaso ponía tecnocumbia de fondo de música para que a los pocos segundos toda la explanada se una al grito de “hijo de puta, hijo de puta…”, logrando que cambien de canción en milésimas de segundo. Era hora de preparase para el estallido y ya empezaban los coros entre el público de “olee ole ole ole olee Mustainee Mustainee” o los “Megadeth, Megadeth, Megadeth” que retumbaban en todas las paredes del estacionamiento sur.

Más puntales que reloj suizo, a las 9.00pm, se apagaron las luces y se empezó a escuchar la introducción del concierto mientras uno a uno iba a apareciendo generando los gritos y aplausos. Primero fue Shawn Drover que apareció detrás de su batería con la camiseta peruana, luego Chris Broderick armado con su guitarra, David Ellefson con su bajo y, finalmente, generando rugidos y fuertes aplausos entre la masa, apareció Dave Mustaine, el artífice de la maquina destructora que volvería a dejar en cenizas la explanada del Monumental.

Así, todo listo en el escenario, dieron inicio con el tema que abre su último disco que dio nombre a la gira: Endgame. Así, con Dialectic Chaos, This day we fight! y In my darkest hour el publico reventó en euforia, mientras las vendedoras de agua y choripan salían corriendo de los epicentros de pogos como si fueran a perder sus vidas. La destrucción había empezado y los cuerpos ya estaban calientes para el magno momento que se nos venía.

Mustaine aparecía con su guitarra personalizada con la caratula del disco que reventaría en nuestros tímpanos en pocos segundos, todo estaba dicho. Sí, el Rust In Peace empezó a ser tocado en vivo sin interrupciones y tal cual lo habían soñado los miles de reunidos. El momento llegó, el riff del intro de Holy WarsThe Punishment Due corría por la venas cargando de emoción en uno de los momentos más emocionantes de la noche (que recién empezaba).

El público estaba enloquecido, uno de los mejores discos de la historia del trhash metal y el mejor de Megadeth estaba sonando completo en vivo frente a nosotros (¡qué privilegio!). Sin espacio para respiros, tal cual el disco, siguió Hangar 18. La emoción seguía en ascenso y esta explotaría en el momento del duelo de solos entre Mustaine y Broderick acompañado de los potentes y registrados “Me-ga-deth, Me-ga-deth, Me-ga-deth, Me-ga-deth” en el público.

El disco continuaba sin interrupciones. Así llegaron Take no prisoners, Five Magics, y Poison Was the cure que siguieron armando descomunales pogos con enloquecidos metaleros de todas las edades. Lucretia dejaba tomar un poco de aire para pasar a uno de los riff que volvería a convertir a la explanada en un manicomio. Tornado of Souls regresaba la intensidad generando que la gente expulse delirantes gritos, pogos, crowd surfing, headbanging y todo lo que podríamos imaginar.

Daba gusto comparar el concierto del 2008 con lo que se vivió la noche de ayer. El público era otro completamente, al parecer los 2 años y tantos conciertos por los que la mayoría ya pasamos han servido para aprender a vivirlos al máximo. Si bien en el 2008 también se sintió toda la energía, esto no se compara con lo que se vivió ayer.

La alegría era incontenible, a pesar que el disco ya se iba acabando. Down Patrol y Rust in Peace… Polaris y el momento había terminado. Un alegre Mustaine se retiraba del escenario exhausto con su camisa blanca completamente empapada luego de haberlo dejado todo y darnos el gran honor de escuchar su obra maestra completa en vivo.

Un respiro para todos y el concierto continuaba. Headcrusher era la encargada de abrir la segunda parte, seguida de The right to go insane, y A Tout Le Monde. Luego de esto seguía seguramente uno de los momentos más esperados (claro, luego de escuchar el Rust in Peace) por la mayoría: Symphony of Destruction. El coro registrado de “Megadeth, Megadeth, Perú es Megadeth” retumbo como nunca en toda la explanada.

Seguía un momento muy especial. Un regalo del mismo Mustaine para los peruanos “por ser un gran público” reventaría en la explanada. Sweating Bullets sorprendía a todos ya que el tema no había sido incluido en el set list de ninguno de los países pasados que había visitado. El concierto iba llegando a su fin, la banda se retiraba para dar la estocada final.

Así, sin hacerse esperar mucho regresaron con Trust en donde Dave repasó algunas estrofas en español, para terminar dando un genial final con Peace Sells y un reprise de Holy Wars. Así, luego de casi dos horas de concierto, Megadeth se retiró envuelto en enérgicos aplausos y gritos.

Escrito por Santiago Silva (@santiago)

  1. Dialectic Chaos
  2. This Day We Fight!
  3. In My Darkest Hour
  4. Holy Wars… The Punishment Due
  5. Hangar 18
  6. Take No Prisoners
  7. Five Magics
  8. Poison Was the Cure
  9. Lucretia
  10. Tornado of Souls
  11. Dawn Patrol
  12. Rust in Peace… Polaris
  13. Headcrusher
  14. The Right to Go Insane
  15. A Tout Le Monde
  16. Symphony Of Destruction
  17. Sweating Bullets

ENCORE

  1. Trust
  2. Peace Sells / Holy Wars

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