Britney-Spears-PeruHa pasado más de una década desde la primera vez que soñamos con ver a Britney Spears en Lima. Pero de aquel sueño solo queda el recuerdo y está claro que el tiempo ha pasado, y que de aquella princesa del pop para adolescentes ya no queda casi nada. Más bien se trata de una desenfadada mujer que toma las riendas y apunta al éxito en la pista de baile, o al menos lo intenta.

Gracias a la inercia de los años de …Oops i did it again, Crazy, Lucky o Sometimes, nos llegó el Femme Fatale Tour. Y si bien los excesos y caídas producto de vivir bajo la mirada del mundo entero afectaron la carrera musical de Britney Spears, su imagen como estrella pop sigue siendo atractiva para muchos, especialmente si se trata del primer concierto de Britney Spears en el país. El jueves 24 de noviembre en la explanada del Estadio Monumental fue una fecha que pocos se podían perder. Se trataba de ver en carne y hueso a Britney Spears, y si la música estaba buena, pues eso es solo un plus. Lo que importaba era ver el circo Britney.

Britney Spears presentaba con este show la dualidad de dos momentos en su carrera. El rezago de la imagen de princesa del pop, años de cuando se sumo a la fiebre de las boybands y la imagen inmaculada que hoy repiten Jonas Brothers, Justin Bieber y Mylie Cyrus. Y por el otro lado, su lado post Black Out, que busca seguir los pasos de The Black Eyed Peas, LMFAO, Lady Gaga, David Guetta, Rihanna, etc.

Es así como teníamos a Britney en ese punto que va dejando de lado el éxito de su inocente adolescencia intentando reinventarse como una nueva estrella de la discoteca y la vida nocturna. Y la verdad es que ya estábamos advertidos de esto desde antes, y guerra avisada no mata gente.

Lamentablemente llegué tarde al concierto y me perdí la presentación de Howie D. Mientras caminaba hacia la explanada pude escuchar los primeros gritos que viajaban por los cerros y sonaban en toda la zona como nunca antes había escuchado. Había comenzado el primer concierto de Britney Spears en Lima.

Hold it against me fue la primera canción de la noche, con la que pudimos ver a Britney Spears en persona, respirando el mismo aire que nosotros sobre la tarima de un escenario peruano. Una enorme pantalla central, escenografía y más de una docena de coreógrafos acompañaban a la chica de Louisiana. Poca ropa y una intensa carga sexual eran transmitidas desde el escenario para placer del público.

“What´s up, Perú?” decía Britney para esperar los gritos del público que había colmado el recinto. Aquella sonrisa que nos encandiló años atrás era amplificada por las pantallas. Sin embargo, la inocencia de aquella sonrisa era seguida de Piece of Me, mientras cuatro coreógrafos vestidos de cuero y con actitud sadomasoquista hacían movimientos sexuales al ritmo de la canción.

A estas alturas hasta el último ingenuo había perdido la esperanza de encontrar a su Britney angelical. Solo quedaba sucumbir a la electrónica discotequera de Big Fat Bass. Inmensos parlantes se movían sobre el escenario y de uno de ellos aparece Britney a cantar el tema junto a Will.i.am en la pantalla.

Pronto llegaría el momento que muchos esperaban. El turno de subir a alguien al escenario y los miles de asistentes estallaron en emoción con la esperanza de ser los elegidos. Pero fue un joven de adelante el que subió al tablado para ser esposado de las manos y tener un lapdance de parte de la mismísima Britney Spears al ritmo de Lace & Leather (esta vez no hubo mordeduras).

Así siguió el show de Femme Fatale, el mismo set list que vino repitiendo en toda la gira, el mismo show. Una rutina que se repite fecha tras fecha, donde se ensayan las coreografías, los cambios de vestuarios, incluso la interacción con el público. Un concierto plástico, de usar y desechar que, sin embargo, pareciera atraer más aun a los seguidores que encuentran en la decadencia de Britney su lado más humano, el de una persona como cualquiera que sigue adelante a pesar de sus tropiezos.

El escenario seguía cambiando de ambientación. Desde un soundsystem al estilo del gueto a motos y un carro que irrumpe entre bailarines. Teníamos a la cantante sobre un barco en un escenario que intentaba parecer egipcio. Luego cambiaba a ninjas y Britney en quimono. Todo esto trataba de seguir un hilo narrado por un video que pasaban entre canciones y canciones de un joven dispuesto a sabotear en el camino de la femme fatale.

Entre todo esto hay que reconocer que el final del concierto sí fue un espectáculo que sorprendió a muchos. Desde I´m a slave 4 u y la inmensa plataforma, pasando por Womanizer mientras Britney decía “Thank you so much, Perú. You guys have been amazing”, para finalizar con Toxic y Till The World Ends.

Pero el concierto fue más que nada ver a Britney Spears en persona. No se trata de si usó playback o no, obvio que iba a ser así. Hubiera sido ingenuo pensar que no. La gracia estaba en ver al ser humano Britney haciendo sus bailes y posando ante miles de peruanos que se reunieron a apoyar a su estrella, sin importar lo que el mundo piense de ella.

Y si el setlist no fue lo que esperabas es porque Britney Spears ha cambiado. No se le puede exigir lo mismo que a cualquier otro músico ya que son solo pocas las personas en el mundo que viven las experiencias que vivió Britney. Tal vez cantar Lucky en estos días hubiese sido muy fuerte para ella y eso es algo que sus verdaderos fans entienden y aceptan al ser humano Britney Spears más que a la estrella pop Britney Spears.

Setlist:
1. Hold It Against Me
2. Up n’ Down
3. 3
4. Piece of Me
5. Big Fat Bass
6. How I Roll
7. Lace & Leather
8. If U Seek Amy
9. Gimme More
10. (Drop Dead) Beautiful
11. Don’t Let Me Be The Last To Know
12. Boys
13. …Baby One More Time
14. S&M
15. Trouble for Me
16. I’m a Slave 4 U
17. I Wanna Go
18. Womanizer
Encore:
19. Toxic
20. Till The World Ends

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