Hace dos años llegó por primera vez a nuestro país uno de los gigantes del metal. Hace dos años llenaron el Estadio Nacional e hicieron el mejor concierto del 2009 según la encuesta de Conciertos Perú. Hace dos años prometieron volver para reencontrarse con sus seguidores y lo cumplieron.

Fue así como The Final Frontier World Tour nos trajo de vuelva a La Doncella de Hierro, esta vez para presentarse en el Estadio de San Marcos. Nuevamente el Ed Force One pisaría suelo peruano y traería a La Bestia para su segundo concierto, solo apto para los seguidores más fieles, nada de sapos ni monos.

Será tal vez por eso que faltando pocos minutos para que comience el show todavía teníamos un estadio a medio llenar. Solo la primera zona estaba colmada de gente, mientras la segunda zona de la cancha a duras penas llegaba a la mitad de su capacidad. Lo mismo con las tribunas, que presentaban varios huecos entre la multitud. Pero no importaba mucho, estábamos los que debíamos estar, el resto no hacía falta.

Faltando pocos minutos para las nueve de la noche se apaga la música y comienza la introducción que nos preparaba para un viaje intergaláctico por los rincones más oscuros del espacio. En el fondo sonaba Doctor Doctor de la mítica banda inglesa UFO mientras veíamos movimiento detrás del enorme telón que cubría el escenario. En las pantallas imágenes galácticas nos anticipaban a las primeras notas de la noche.

I’m stranded in space, I’m lost without trace. I haven’t this chance of getting away” eran las primeras palabras que nos enrumbaron por esta odisea espacial. Satellite 15… The Final Frontier era la primera canción de la noche en un escenario iluminado por cientos de estrellas. Sin darse mucho que esperar, nos manda el primer “Scream for me, Lima!” para enloquecer a su séquito.

Así siguieron con El Dorado, el primer single del disco. Pero no fue hasta 2 Minutes to Midnight que el público estalló en un furioso pogo. Pues no hay nada más emocionante que ver sobre el escenario unos músicos que a sus cincuenta años siguen tocando con una energía propia de un adolescente y divirtiéndose mientras interpretan la misma canción de hace ya casi 30 años.

Una pequeña pausa por algunos problemas con la batería de “Nicko” McBrain nos daba un momento con Bruce que aprovechó para preguntarnos sobre Paddington Bear, el oso de peluche originario de “Deepest Darkest Peru”, y saludar al público “hardcore” que estaba presente, siempre fieles a Iron Maiden. Pues si esta vez no llenamos el estadio no importó pues solo estábamos los más necios, los más fieles, los más hardcore, en las mismas palabras de Dickinson.

 

Una guitarra acústica daba las primeras notas de The Talisman mientras bajaba las revoluciones del concierto y nos entregaban otra canción del disco que los trajo nuevamente por el continente. Pero luego llegaría otra canción, una sobre un tema que a muchos asusta pero que todos tendremos que enfrentar algún día. “Let me tell you a story to chill the bones” anunciaba la danza de la muerte.

A mitad de concierto llegó el himno de batalla que terminó por llevar el público al éxtasis máximo. The Trooper hizo reaccionar al estadio en un violento pogo mientras Bruce alzaba la bandera de Gran Bretaña en su conocido uniforme. Pero luego de tantos símbolos de guerra y banderas, Iron Maiden decidió dedicarles un tema a sus seguidores de Japón, país donde cancelaron sus dos fechas programadas para marzo por los desastres vividos. El tema fue Blood Brothers.

 

El concierto continuaba con When the Wild Wind Blows y The Evil That Men Do. Pero fue Fear of the Dark el tema que puso al público con la piel de gallina y nos sucumbió a uno de los momentos más tenebrosos y memorables de la noche. El concierto ya estaba llegando a su final y fue así como la canción número trece de la noche, igual que en su primera presentación, fue nada más y nada menos que Iron Maiden. El clásico que da nombre a la banda despertó al enorme Eddie que salió al escenario a hacer de las suya.

Con este tema se fueron, en pleno furor del estadio. Así que no hubo otra canción más adecuada para su regreso que The Number of the Beast. “Let him who have understanding, reckon the number of the beast, for it is a human number, its number is six hundred and sixty six” anunciaba la macabra voz, era el himno de la bestia. Hallowed Be Thy Name y Running Free fueron las canciones con las que cerraron la noche y se fueron.

16 canciones, tantas como en su primera presentación, fueron intensas y fugaces. Sin duda el público se quedó con ganas de más pero Iron Maiden prometió que esta no sería la última vez que tocaran en nuestro país y habrá que creerles, como lo hicimos la primera vez. Fue un concierto intenso, un concierto que sigue demostrando que no se necesitan miles de personas para hacer una gran noche mientras las pocas que asistan sepan vivirlo al máximo, porque si algo es cierto es que ayer el Estadio de San Marcos reunió a aquellos insaciables fans que irán a verlos una y otra vez sin importar nada.

Setlist:

  1. Satellite 15… The Final Frontier
  2. El Dorado
  3. 2 Minutes to Midnight
  4. The Talisman
  5. Coming Home
  6. Dance of Death
  7. The Trooper
  8. The Wicker Man
  9. Blood Brothers
  10. When the Wild Wind Blows
  11. The Evil That Men Do
  12. Fear of the Dark
  13. Iron Maiden

—————————————–

  1. The Number of the Beast
  2. Hallowed Be Thy Name
  3. Running Free

2K Compartir