Cada día queda más claro que no se necesitan miles de personas reunidas en un mismo local para tener un concierto intenso. Especialmente con una banda como Motörhead, que poco le importa colmar recintos, y que más bien encarna el verdadero espíritu del género pesado, muy alejado del glamour a lo “estrellas de rock”. “We are Motörhead, and we play rock and roll“, es la frase que resume la sólida y directa actitud de esta banda.

Nuevamente nos volvimos a juntar en la explanada sur del Estadio Monumental y nuevamente nos encontramos con un local a medio llenar. Poca gente pero entre los asistentes encontramos a una serie de músicos de nuestra escena local que iban desde La Ira de Dios, Aeropajitas, Daniel F, Reino Ermitaño y Dios Hastio hasta Los Protones, Turbopótamos, Mar de Copas Emergency Blanket, solo por nombrar los que encontré a simple vista. Estaba más que claro que este sería uno de los actos más poderosos que alguna vez haya pisado nuestro país.

En el escenario teníamos la enorme bestia guerrera con cuernos y alas diabólicas. Entre inmensos amplificadores Marshall estaba el arsenal de tambores y doble bombo. Un verdadero escenario de rock para una verdadera banda de rock. Phil Campbell aparece en la escena, Mikkey Dee se trepa en su enorme batería y el legendario Lemmy camina hacia el micro con su sombrero negro y su clásico Rickenbacker.

Su repertorio lo venían repitiendo en casi toda la gira así que la mayoría ya sabíamos lo que se venía. “Iron Fist”, el tema que da nombre al quinto disco de la banda, sería el encargado de detonar el concierto. Velocidad, brutalidad, una vuelta a la música primitiva y desenfrenada. Habíamos arrancado este viaje en “speed” y estábamos con el pie a fondo en el acelerador.

“Stay Clean” y su sugestiva letra nos incitaba a dejarnos llevar por las pecaminosas melodías. El desprolijo punteo de bajo inspiraba en muchos las ganas de agarrar un instrumento y tocarlo despreocupadamente bajo los efectos del alcohol y demás sustancias. Lemmy lo hace ver tan fácil y divertido que nos da la tentación de seguirle los pasos por el lado oscuro.

Así llegó el turno de los temas nuevos. “Get back in line”, su más reciente single, era recibido con pogos y cervezas volando por los aires. En eso, Lemmy dice “this song goes to Rodrigo and Isabel“. Según me cuentan, es una pareja que cumple 8 años esta noche y que llegaron a conocer a la banda en el Sheraton y les dieron una nota pidiéndoles que les dediquen algo. Pues ahí tienen, tremendo regalo que demuestra la sencillez de esta banda (si alguien tiene el video, déjenlo de comentario que le harían un gran favor a la pareja).

Siguieron así las descargas de rock and roll brutal con “Metropolis”, “Over the Top”, “One Night Stand”, “Rock Out”. El concierto no paraba y los ritmos llegaban hasta nuestros instintos más básicos que hacían agitar la cabeza. Esa es la diferencia que se siente cuando tienes a unos músicos que se divierten sobre el escenario, ver a Lemmy cantando con los ojos cerrados con su áspera voz que sale de las entrañas y al poderoso Mikkey con su doble bombo que retumbaba sobre nuestro cuerpo no es algo que veamos todos los días.

Entonces fue con “The Thousand Name of God” que llego el solo de Phil Campbell, quien lleva ya 27 años con la banda. Pero ese solo fue totalmente opacado cuando, luego de cuatro canciones, después de “In The Name of Tragedy”, llegó el turno de Mikkey. No hay cómo describirlo pero fue sin duda uno de los mejores, si no el mejor solo de batería que hayamos visto en nuestro país. No por nada se nos lo presentó como “el mejor baterista del mundo“. Y a Lemmy no le pedimos un solo porque seguramente hubiera mordido o agarrado a golpes su bajo.

Fue luego de este larguísimo solo de batería que llegaría una de las mejores canciones de la noche. “Just ´cos you have the power, that dont mean you got the right!” era el grito rebelde contra el sistema junto al delirante solo de guitarra. Tremendo tema que nos enseña que hay otros caminos en la vida más allá de ponerse terno y corbata en busca de dinero y poder. Esas son las grandes enseñanzas de la escuela del rock n roll.

“Going to Brazil”, “Killed by Death” y “As of Spades” fueron los tres últimos temas con los que se fueron. Esperamos un rato y volvieron por “Overkill”. Ya todos sabíamos cómo era la jugada, ya ni sé por qué se van si sabemos que van a volver. No dudo en decir que este fue uno de los mejores conciertos que hayamos tenido en nuestra ciudad.

Finalmente, creo que un concierto como este lo hubiéramos disfrutando mucho más en un local cerrado, con todos sudando de calor y el olor a humos en el aire. Sinceramente esa playa de estacionamiento no se presta para un show de rock como este, especialmente cuando somos 2 o 3 mil personas que tranquilamente entramos en algún teatro o antiguo cine de la ciudad (además que nos ahorramos el tráfico de la Av. Javier Prado).

  1. Iron Fist
  2. Stay Clean
  3. Get Back In Line
  4. Metropolis
  5. Over the Top
  6. One Night Stand
  7. Rock Out
  8. The Thousand Names of God
    (w/ Phil Campbell Guitar Solo)
  9. I Got Mine
  10. I Know How to Die
  11. The Chase Is Better Than the Catch
  12. In the Name of Tragedy
    (w/ Mikkey Dee Drum Solo)
  13. Just ‘Cos You Got the Power
  14. Going to Brazil
  15. Killed by Death
  16. Ace of Spades
    Encore
  17. Overkill

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