Sonic-1Luego de haber pasado por el Personal Fest de Argentina y el Primavera 0 de Uruguay, la juventud sónica estaba en nuestro país por primera vez. La gente pudo ver su llegada al hotel Westin y escuchar algunas declaraciones de Lee y Kim que llenaban de expectativa este concierto tan especial. En pocos segundos de video ya podíamos ver cara a cara las personalidades de los integrantes de la banda. Mientras Thurston jalaba la atención bromeando a los periodistas con su estilo adolescente, al otro lado teníamos a Kim Gordon sobria y madura mientras permitía que le hagan preguntas y Lee por el medio pasaba desapercibido con su sonrisa conciliadora.

Pues más allá de que sea esta la primera presentación de Sonic Youth en el Perú, había que ser consientes que también podía ser la última. Matador Records recientemente anunció que la gira por nuestra región seguía en pie pero que el futuro de Sonic Youth luego del divorcio entre Kim y Thurston era incierto. Esta noche no era un show cualquiera, luego de 30 años como banda, éramos testigos de las grietas y roces de lo que podría ser los últimos momentos para Sonic Youth.

La cita inicialmente se había planeado en la explanada sur del Monumental pero debido a los recientes problemas del estadio se tuvo que cambiar a un recinto más pequeño como el Scencia, el mismo local que alguna vez recibió a Jesus & Mary Chain y donde la semana pasada tocó The Kills. La acústica del local y su omnipresente color blanco nos hacía dudar si era el mejor lugar para recibir a Sonic Youth. Pero bueno, fue lo que se tuvo a la mano en esta ciudad que cada día reclama mejores locales.

Eran las 8 de la noche y el local andaba a la mitad de su capacidad de público, aquellos fanáticos ansiosos que hicieron cola desde muy temprano con la esperanza de encontrar la mejor ubicación. Media hora luego, puntuales como se programó, The Satellite salía al escenario. Tres guitarras acompañadas de sus pedales favoritos y una potente batería seguían la esencia viajera de llevarnos por melódicos caminos al delirante vértigo. La banda demostraba que se merecía ser la antesala a Sonic Youth.

“Satellite, carajo!” gritaron desde el público que despidió entre aplausos a la banda instrumental. “Gracias por darnos la oportunidad” dijo el guitarrista Jonathan Castro y se fueron. Si bien, en la convocatoria para elegir el telonero se mencionaron bandas como Pilotocopiloto, Liquidarlo Celuloide, Kinder, El Mundo de Pecval, Puna, Filtro y demás agrupaciones de la escena underground con una clara influencia de los neoyorquinos, finalmente solo una seria la elegida por los mismos de Sonic Youth para la antesala y fueron The Satellite quienes recibieron el merecido saludo de gran parte de la escena. (A ver si esto sirve como pretexto para luego armar un festival más grande con todas estas bandas nacionales pues quedó claro que público para este género sí hay en nuestra ciudad).

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Ya eran las 9.30, el local ya estaba repleto y la banda aún no salía siendo la hora pactada para el inicio. Me pregunto cómo habrá sido el backstage minutos antes del show. Media hora luego, entra finalmente la banda. “Hello” dice Lee Ranaldo levantando un puño con actitud triunfante. Thurston se acerca al micrófono y dice “We´re Sonic Youth, we´re from New York City and this song is called Tom Violence”. Así comenzó el viaje. Entre el público veíamos a gran cantidad de músicos locales atentos a recibir en carne propia las bases de la vanguardia musical de las últimas décadas.

El escenario para la banda era consecuente con su estilo, un telón negro cubría el fondo y unas luces sobrias acompañaban a la banda. “So-nic-youth, so-nic-youth” gritaba el publico que era respondido con un “Lima-pe-rú” de parte del señor Moore que a sus más de 50 años seguía teniendo la vitalidad y la actitud de un adolescente.

La segunda canción de la noche era el primer tema del Sister, pero de pronto Kim mira a las primeras filas y se dirige a Thurston para pedirle que pare de cantar. “Hey guys, you´re all pushing forward and this people is gonna get squished” decia Kim pidiendo a la gente que no empuje hacia adelante sino que salten de arriba abajo. El público respondió con respetuosos aplausos. Total, la actitud de chica dura e independiente de Kim hacia a cualquier hombre temblar a sus pies.

It’s the power of pogo” decía Thurston que nos pedia que saltáramos “up to the sky”. Así, luego de dejar las cosas claras, siguieron con Schizophrenia. Luego siguieron dos temas del último disco que daban paso a que Lee pudiese jugar con su instrumento regalándonos ruidos nunca antes imaginados. Pero al otro lado Thurston tenía problemas con su amplificador. Le reclamaba al técnico, luego miró a Steve, tiró su guitarra, caminó hacía Lee, le susurró al oído y se fue del escenario.

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De pronto el ambiente cambió y empezábamos a dudar. Kim tuvo que tomar las riendas del asunto y volcó su atención a sus fans. Tomó el micro y dijo que mientras tanto sería una ronda de preguntas. Entonces le entregó el micro a los de adelante que en vez de preguntar solo pudieron declararle su amor. “Please, dont stop making music” pedía una chica del público. De pronto, alguien tomó el micro y preguntó lo inevitable: “Kim, is Thurston gonna come to you?”, pero Kim no respondió. En cambio, respondió la pregunta de qué canción venía y dijo “Cross the Breeze, but you all have to cheer for Thurston to come back”. Pero no volvió, así que Kim anunció que la siguiente sería Starfield Road.

Al rato vuelve a aparecer Thurston. Entonces Lee Ranaldo dice “Sometime shit just happens, you have to deal with it” pero no nos quedó claro a quién se dirigía. Thurston coge su guitarra y comienza un furioso solo. El concierto estaba de vuelta. Así siguieron con Stereo Sanctity y What We Know entre bulla que hacia nuestras mentes viajar. Parecía que la única forma de mantenernos lucidos era guiarnos por las bases de Steve, quien desde su sobria batería nos marcaba el camino para no perdernos por el oscuro vórtice de las cuerdas.

Era una extraña sensación entre una esperanzadora rebeldía punk mezclada con melodías oscuras y deprimentes. Como dijo Chino Burga en Las Tres Preguntas, refiriéndose al Confusion is Sex, “todo puede estar hecho una porquería y ese disco va a hacer que toda esa porquería sea más porquería, pero paja”.

Era así cómo mientras saltábamos lentamente, sentíamos que estábamos reunidos todos los que parábamos distraídos en el salón mirando a la nada y pensando cosas que jamás otros entenderán, esa actitud adolescente que con apatía tomaba un camino distinto al sistema y prefería encontrar esperanza en esta bulla rebelde. Así Sonic Youth nos mostraba las raíces que marcaron a una generación en los 90´s. Escuchar música con una actitud tan joven y rebelde pero con experiencia de dinosaurio era realmente iluminador.

Al rato, alguien de público le entrega un muñeco de trapo o algo parecido a Thurston, él se lo pone en el bolsillo de la camisa y dice “Thank you for been so nice to us”. Por el otro lado, un corazón rosado que tenia escrito “Pink Steam” le era entregado a Lee quien finalmente lo dejaría sobre el bombo durante toda la noche. Entonces Thurston nos empienza a hablar de su visita a Quilca y nos cuenta que encontró discos de Traffic Sound, The Beatles y Yeah Yeah Yeah´s. La gente extasiada al escuchar de la boca de su ídolo el mencionar una leyenda del rock nacional.

El concierto estaba en su pico máximo. Entonces llegó Sugar Kane que era dedicada para todos nosotros. Pero fue Death Valley ’69 el tema que hizo enloquecer al público en un gigante pogo, todo el local saltaba de un lado al otro, se veían sudorosos cuerpos sobre los aires que se tropezaban entre las botellas rotas sobre el piso. Acabó la canción y se fueron.

Sin esperar mucho, la gente aplaudía y reclamaba más. Así volvieron del encore con Drunken Butterfly para que el recinto vuelva a la vida. Pero la euforia de la masa aplastaba a los de adelante y Lee tuvo que decir “Step back, people is getting hurt”. Sin duda, fue un error de parte de la producción no haber puesto las barreras apropiadas para aguantar la presión de los fanáticos. Pero a estas alturas ya nada importaba, especialmente cuando llegó 100%.

Luego se vuelven a retirar para a los pocos minutos volver y destruirlo todo con Teen Age Riot. Nada más apropiado para desatar la locura del público. Sin duda, uno de los finales más emocionantes, no solo por la performance sino por el contexto en el que se estaba dando. Thurston acercaba su guitarra al público que casi lo jalan si no es por los de seguridad que saltan a sostenerlo. Luego se sube sobre los parlantes laterales y frota su guitarra mientras la seguridad lo mira con preocupación. En ese momento, Kim mira hacia el lado, se da cuenta que Thurston tenía toda la atención del local, se da media vuelta y se retira sin despedirse. En el fondo Steve tenía un platillo entre las manos que arrojaba contra la batería. Finalmente, Lee y Thurston cogen sus guitarras y las juntan en el aire para despedir las últimas distorsiones de la noche. Sin duda, una imagen que nadie olvidará.

Set List:

  1. Tom Violence
  2. Schizophrenia
  3. Sacred Trickster
  4. Calming the Snake
  5. Mote
  6. The Sprawl
  7. Starfield Road
  8. Stereo Sanctity
  9. What We Know
  10. Sugar Kane
  11. Intro
  12. Brave Men Run (in My Family)
  13. Death Valley ’69
    Encore:
  14. Drunken Butterfly
  15. 100%
    Encore 2:
  16. Teen Age Riot

 


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