Era la segunda oportunidad que tenía para ver al padre del rock argentino, ese personaje que definió el sonido de uno de los rocks más destacados del continente. Charly García estaba nuevamente en Perú, listo para subirse a un escenario y desatar toda esa energía que lleva por dentro. Esta vez era en el marco de su gira 60×60, momento de celebrar sus 60 años de vida y envolvernos en un repertorio que se meció por gran parte de su nutrida e histórica vida.

Se había anunciado que Charly aparecería recién a las 10pm, pero muy temprano, desde las 8pm el Jockey Club del Perú ya lucía con una muy buena porción de gente ingresando. “¿Venderán chela adentro?” le preguntaba un chico a su pareja, “de hecho” le respondía esta cargada de inocencia. El local era más chico de lo normal cuando se arma un concierto en el Jockey, íntimo, solo para aquellos que no pararán de seguir a su ídolo por siempre. El escenario ya mostraba todo lo que sería el regreso de Charly, una escenografía cargada de instrumentos, más que de cucufaterías, una pantalla en el fondo, dos maniquís y luces que ya iban sorprendiendo al público mientras ingresaba.

Cerca de las nueve, cuando el público pensaba que el concierto ya podía arrancar y que el acto de apertura ya nunca aparecería. Se apagaron las luces y apareció un chico desconocido armado de un bajo eléctrico para empezar a cantar con una pista que parecía sacada de un karaoke. Las pifias y risas se apoderaron del local. Estábamos viendo el peor acto de apertura nunca antes visto en un concierto internacional de nuestro país. Punto en contra no solo al artista, sino sobre todo a la productora que expuso en tales condiciones a ese músico permitiéndole salir en escena con una pista ridícula. Incluso representando pésimamente a tantos músicos locales, inclusive desconocidos, que sí la hubiesen hecho linda sobre el escenario (quizás solo con una guitarra acústica). No creo ser el único que piensa que la vara pesó en ese acto de apertura, aunque espero equivocarme (la productora ha dicho que “el telonero fue por Apdayc. Y no se pudo poner otro invitado porque no había espacio de escenario” pero APDAYC ha desmentido eso en su Twitter diciendo “hay dscto a empresarios que incluyen artistas peruanos, pero no podemos imponer nada”). ¿No pudieron poner a cualquier otro artista que realmente se lo mereciera (por más desconocido que sea)?

Pero bueno, luego de solo dos canciones, tener problemas para incluso poner play a su pista y mantenerse en el anonimato, este invitado abandonó el escenario volviéndose el tema de conversación entre el público que no podía creer lo que había pasado. Era momento de olvidarlo y prepararse para la aparición del ídolo argentino.

No pasó ni 15 minutos y a las 9.34pm se apagaron todas las luces, el concierto había empezado. En las pantallas se proyectaba todo un recuento de la enorme discografía de Charly, como para que todos los presentes recordemos al tremendo personaje que estábamos por ver. Los músicos de The Prostitution iban apareciendo uniformados con el mismo saco y banda de SNM que usaría Charly. Finalmente apareció él irradiando toda esa energía y vitalidad que persiste en su ser, saludó al público con los brazos y con un fuerte “buenas noches, Lima” arrancó el concierto. Era Cerca de la revolución que estallaba con toda la potencia de una banda impecable y un Charly que cantaba con todo lo que podía.

Se paseaba de lado a lado, extendía sus brazos contagiando toda esa vitalidad de sus 60 años, y se sentaba sobre su piano para destrozarlo como él solo sabe hacerlo. “Thank you, jejeje, gracias… una canción para Luis Alberto Spinetta” decía para cantar Rezo por vos, luego de haber pasado por Fanky. La piel se ponía de gallina mientras en el fondo ponían la foto del gran compañero de ruta de Charly. El concierto tomaba un aura muy especial, Los Dinosaurios ayudaban a fortalecer esa energía que conectaba con el público. The Prostitution explotaba en su máximo esplendor cada una de las canciones ejecutándolas a la perfección. Tres cuerdas, dos guitarras, un bajo, batería, un percusionista, una corista y Charly era en el combo perfecto. Aquí Charly no estaba solo, era toda una banda que se compenetraba de la mejor manera posible.Los amigos del barrio pueden desaparecer, los cantores de radio pueden desaparecer” cantaban todos envueltos por la música.

Ole, ole ole ole Charly, Charly” coreaba el público sacándole sonrisas Charly. El concierto continuaba, Pasajera en trance hacia sobre salir la voz de Rosario Ortega, corista de The Prostitution e hija de Palito Ortega. El padre del rock argentino seguía devorando los teclados con su despreocupada y demencial técnica. “Bueno muchas gracias, el próximo tema termina con un poquito de All you need is love, me gustaría que la canten conmigo, se la dedico a un amigo que ya no está, Juan Alberto Badía”. Ponía su mano en forma de revolver y nos apuntaba anunciando “Asesiname”.

El final de la primera etapa se iba acercando. Influencias, Rap del Exilio, e Instituciones daban el cierre. Temas que seguían demostrando el origen, esa escencia del rock argentino. Seguían demostrando por qué Charly García significa tanto en su país y todo el continente, por qué sin él el rock en argentina y Latinoamérica no sería el mismo. “Vamos a tocar la última canción de la primera parte, después viene una película de Dalí  y no sé quién más (Buñuel), así que me despido por 2 o 3 minutos”, decía antes de abandonar el escenario y dejarnos con partes de Un perro andalúz.

De regreso se volvía a oir la misma voz de una especie de locutor hablando de la prensa amarillista y al poco rato aparecía Charly nuevamente para presentar a su impecable banda The Prostitution. Los nombres de cada uno iban apareciendo en las pantallas mientras iniciaban Yendo de la cama al living. El bajo envolvía a todos con un sonido que chocaba al corazón, mientras la voz rasgada de Charly nos cantaba. Su vitalidad no paraba de sorprender y me permitían entender por qué se desmayó en uno de sus conciertos. ¿Quién de nosotros se podría parar sobre un escenario con esa vitalidad a los 60 años y después de esa vida? Incluso el público frente al escenario se mostraba menos vivo que el mismo Charly, un público que en gran parte se mostró apático y que nunca lo coreó tan fuerte como en sus mejores épocas.

Pero bueno, se venía una de las canciones favoritas del hombre del bigote bicolor: Canción de 2×3. El concierto aumentaba las revoluciones para la llegada de uno de sus temas más coreados “voy a tocar una canción de romper habitaciones de hoteles jejeje, cada vez más caras” decía con una sonrisa pícara e inocente. Era como si nos hablara en su sala, se sentía a un Charly sencillo que seguía disfrutando a pesar de los años subirse a un escenario y bailar junto a su público, público que estará ahí junto a él por siempre.

Y como para no bajar las energías seguía “Nos siguen pegando abajo”, las personas de más adelante de cada zona saltaban y bailaba de lado a lado, pero lamentablemente no era todo el público. Muchos se mantenían indiferentes mirando despreocupados. “Les doy muchas gracias por dejarnos tocar aquí, son ustedes muy cultos y finos, esta es la última” decía Charly no sé si alagándonos o diciéndonos que éramos unos aburridos que no rockebamos como en su país.

Eiti Leda era la encargada de ir cerrando el concierto, Charly transmitia toda su energía a través de su voz y dedos. “Gracias, buenas noche” y con una sonrisa dejó el escenario. Regresó al rato para cantar Rock n Roll y Yo, y Piano Bar. La banda y él seguían sorprendiendo hasta los últimos minutos. El público seguía moviéndose de lado a lado hasta que finalmente llegó el momento de la despedida. “Un gran aplauso para mi banda” decía Charly para aproximarse al pie del escenario y hacer una venia abrazado de todos sus músicos. “Gracias, los amamos”.

Algunos empezaban a pedir más, pero no era la mayoría, uno de sus músicos nos tuvo que soplar que pidiéramos más para hacer un final bonito, pero al público no le importó. No sé si la gente ya se sabe la jugada de que igual va a regresar o seguíamos con una gran cantidad de público pecho frio. Pero bueno, la espera se tornó larga y aburrida ya que el público pedía más pero de una manera fría. No se logró hacer ningún coro cantado por todos, cada uno gritaba lo que quería. Otros ya se retiraban del local mientras la mayoría esperaba inmóvil que Charly regresara.

Así, finalmente luego de un prologando encore apareció nuevamente la banda y finalmente Charly que saludaba con los dos brazos al aire. “Bueno, seguro que nos vemos el año que viene” decía despreocupadamente para iniciar el final del concierto. Era Canción para mi muerte, tema que fue cantado por todos, el final había llegado, sus fanáticos más acérrimos no lo creían. “Gracias Lima, gracias Perú, Say no more” y el fin había llegado. En las pantallas aprecieron los créditos del concierto anunciando a todos los involucrados, el público se retiraba mientras un buen grupo de fanáticos esperaban que salga nuevamente por sorpresa, tal como lo hizo en el 2009. Lamentablemente no ocurrió, eran las 11.45pm, momento de volver a casa.

Así, con alegría y nostalgia, el público fue dejando vacío el Jockey Club del Perú. Gran concierto, gran banda, y gran músico, ídolo.

Te dejamos con el set list del concierto y el video del inicio:
1. Cerca De La Revolución
2. Fanky
3. Rezo Por Vos
4. Los Dinosaurios
5. Tango En Segunda / El Amor Espera
6. No Soy Un Extraño
7. No Importa
8. Pasajera En Trance
9. Asesíname
10. Influencia
11. Rap Del Exilio
12. Instituciones
13. Yendo De La Cama Al Living
14. La Grasa De Las Capitales / Me Siento Mucho Mejor
15. Canción De 2 X 3
16. Demoliendo Hoteles
17. Anhedonia
18. No Llores Por Mí, Argentina
19. Nos Siguen Pegando Abajo (Pecado Mortal)
20. Eiti Leda
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21. Rock And Roll Yo
22. Piano Bar
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23. Canción Para Mi Muerte

*Todas las fotos fueron tomadas por Abel Ochoa.