No me había enterado que habría un telonero para el concierto de Bunbury en Lima. Por eso me sorprendió llegar al Maria Angola y encontrarme con un local repleto, con olor a tabaco y gente bebiendo mucha cerveza escuchando valses criollos a cargo de La Guardia Vieja. Se sentía mucha emoción y melancolía en el local, como si fuera una peña, o más bien una cantina. Todo tenía sentido para dar el ambiente necesario al show que nos venía a ofrecer Enrique.

Final Estampa fue el tema con que cerró el acto de apertura para ser despedidos entre aplausos y mucho orgullo. “El mismo Bunbury ha querido que ellos toquen” me comentaban por ahí. Pues eso no sonaba a otra maña del artista para encandilar al consumidor, sino más bien un sincero dialogo entre un músico y esta tierra que también ofrece influencias al resto de hispanohablantes.

El primer tema del Licenciado Cantinas sirvió para dar paso a los músicos en el escenario. Dos guitarristas, un baterista, un percusionista, un bajista, un tecladista y el cantante se posicionan para seguir con el siguiente tema en el disco, Llévame. Sin embargo, un problema técnico con el sonido nos distrae del inicio del concierto. Un zumbido salía de los parlantes izquierdos.

Sin embargo, el accidente no parecía distraer a Enrique que cantaba totalmente entregado a su público. Así llego una cumbia para mecer los cuerpos, macerados de alcohol, y continuar con los temas de cantina. Pero el público dio a relucir su poder recién con el quinto tema, El Extranjero. Estaba claro que el local estaba colmado de fanáticos de verdad, los que se saben todos los temas del repertorio de memoria, los que cantan con los ojos cerrados y se entregan a la música con pasión. “Enrique, Enrique, Enrique” gritaba la audiencia.

El concierto ya estaba de subida y no llegó mejor momento para mandarse con Ódiame. “Pero ten presente, de acuerdo a la experiencia. Que tan solo se odia lo querido” cantaba Enrique reinterpretando aquel vals inspirado en el poema del peruano que todos conocemos. Luego nos tocaría un tema de Las Consecuencias. Los Habitantes nos soltaba un desgarrador punteo de guitarra interpretado con mucha pasión por el guitarrista Jordi Mena y su SG.

Pues también hay que destacar el aporte de los grandes músicos que acompañan a Bunbury, Los Santos Inocentes. El dúo de Jordi Mena y Álvaro Suite, que con sus guitarras, desde las eléctricas a las de cuerda de nylon, lograban darnos los matices necesarios. O el look de Ramón García y su forma de armar la batería que parecía la de un músico de country tejano. Sin duda, todo lo necesario para ofrecernos el arte de Enrique Bunbury en su máxima expresión, desde lo auditivo como lo visual.

También merece hablar sobre la escenografía. Pues es parte también del show que se nos presenta, no solo las canciones sino toda la estética, desde las vestimentas hasta las luces y decoración. Pues hace mucho que no veíamos un escenario con personalidad propia y que además, con unas sencillas columnas, lograban transportarnos a ambientes muy distintos al cambiar las luces y colores. Sin duda, el show que nos traía Bunbury era un espectáculo de pies a cabeza.

El concierto sirvió para confirmar que el rock en español es un género que reinterpreta el rock de los gringos y lo adopta a sus propios medios, recogiendo también de los boleros, valses y baladas de habla hispana. Además, debemos reconocer también la influencia africana en Enrique Bunbury, evidente desde la cercanía con España y palpable en las percusiones.

Ya pasada la mitad del concierto, llegó otro tema del nuevo disco, su versión del clásico de Willie Colon y Héctor Lavoe, que no despertó el furor esperado en esta ciudad amante de la salsa. Pero para reponer el momento, se nos ofrendó una de las baladas más intensas de la noche, otro gran tema de Las Consecuencias. De Todo el Mundo llegaba desgarradora como nunca; sin embargo, nuevamente el zumbido en los parlantes izquierdos nos distraía del momento.

Enrique Bunbury hizo un saludo a “Los Grandes de la música criolla” y nos confesó la influencia inspiradora del Perú para su disco El viaje a ninguna parte (2004). Así quedó reafirmada la conexión del español con este pueblo que lo recibe con los brazos abiertos, con quien hay una evidente comunicación y cariño.

y El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás fueron las elegidas para irse del escenario. Entonces el recinto lo aclamó con el coro de “Enrique, Enrique, Enrique”. Así regresó el ídolo para regalarnos Canto (El Mismo Dolor), Porque Las Cosas Cambian e Infinito. Se fue y volvió por segunda vez para cerrar con Vida y …Y al Final.

*Todas las fotos por Diego Toledo para Peru.com

Setlist:

1. El Mar, El Cielo Y Tú
2. Llévame
3. El Solitario (Diario De Un Borracho)
4. La Señorita Hermafrodita
5. El Extranjero
6. Ódiame
7. Los Habitantes
8. Big-Bang
9. No Me Llames Cariño
10. Ánimas, Que No Amanezca
11. Solo Si Me Perdonas
12. Sácame De Aquí
13. Que Tengas Suertecita
14. El Día De Mi Suerte
15. De Todo El Mundo
16. Sí
17. El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás
Encore:
18. Canto (El Mismo Dolor)
19. Porque Las Cosas Cambian
20. Infinito
Encore 2:
21. Vida
22. …Y Al Final

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