Meses antes del concierto, un titular del Comercio hizo peligrar la asistencia. Según se decía, a Jorge González ya no le gustaba escuchar las canciones de Los Prisioneros. Entonces cundió la pregunta de si tocaría los temas de la banda que dejó hace ya varios años, incluso sabiendo que este artista ha continuado produciendo interesantes propuestas musicales en solitario.

Sin embargo, la producción hizo el mayor esfuerzo posible por dejar claro que el show que nos vendría a presentar Jorge estaría basado en su música con Los Prisioneros. Pues mucha gente, en particular el público que asistió a esta fecha, se ha quedado estancada en las propuestas musicales de años atrás, tal vez culpa de nuestras queridas radios que siguen pasando las mismas canciones de Rio a pesar que la banda haya sacado nuevo material en el 2003.

Por eso, para darle ese aire de nostalgia (y es irónico lo de nostalgia pues la música que se entiende hoy en día como “rock en español” sigue siendo la misma de finales de los 80s y principios de los 90s) se eligió a Miki González y al grupo Río para abrir el concierto. Sin duda, el Estadio de San Marcos se había convertido en una máquina del tiempo. Miki González y Río demostraron un potente show, plagado de éxitos que fueron calurosamente recibidos por los asistentes.

Sin embargo, cuando apareció Jorge González al escenario encontramos nuevos aires musicales entre sus músicos. Teníamos en la batería a PedroPiedra, conocido músico de Hermanos Brothers que recientemente tocó en el Lollapalooza chileno con su propuesta como solista; en la guitarra estaba Gonzalo Yañez, quien se hizo conocido cuando su banda No Me Acuerdo aparecía en MTV y hoy en día cuenta con varios discos en solitario; y en el bajo teníamos a Jorge de la Selva de CHC.

De esta manera Jorge González se rodea de nuevos y refrescantes músicos, quienes conocieron a Los Prisioneros desde muy niños y ahora comparten escenario con este grande de la música latina. Pero esta ocasión Jorge no llegaba a mostrarnos sus nuevas propuestas, sino tenía un show compuesto de puros éxitos de Los Prisioneros y para dejarnos esto claro desde un inició arrancó con Sexo y Paramar.

Luego nos ofreció su primer tema en solitario de la noche, un hermoso regalo con Fe y luego Nunca te haría daño. Seguían temas como La Voz de los 80, Corazones Rojos, Casa en un Arbol que hacían al público saltar y bailar de alegría, demostrando la capacidad de Jorge para crear verdaderos himnos latinoamericanos.

Como era de esperarse, llegó el turno de las canciones de corte más contestatario. Por qué no se van y No necesitamos banderas hicieron enloquecer al público. Sin embargo, debo mencionar la extraña sensación que me causó ver que en plena No necesitamos banderas los asistentes de adelantes, que imagino son los más fanáticos, alzaron una bandera peruana y se la acercaban a Jorge, con la esperanza de que este le haga alguna reverencia.

En este momento recordé la pregunta que le hice a Jorge días antes en la entrevista que nos ofreció: si creía en la música como un medio para la transformación social y él me respondió que finalmente la melodía tenía más poder que el mensaje.

Pues esto quedó completamente claro en este concierto, donde sus fanáticos no entienden ni pio de la letra y esperan que Jorge alce la bandera peruana, se ponga un chullo y diga que el pisco es peruano. La ironía de ver a un público, que seguramente la mayoría de ellos eran de los que decían que si salía Humala presidente se largaban del país, cantando Porque no se van.

Me causó una gran desilusión encontrarme este público que el fin de semana corea canciones revolucionarias de Los Prisioneros para el lunes volver a la oficina a perseguir su sueño de tener la 4×4 y la casa en Asia. Fue tanto así que Jorge González tuvo que decirle al de adelante “mira lo que estoy cantando y me tiras una bandera”.

Para quitarnos a muchos este sabor amargo, llegó el turno de las canciones que marcaron las bases del techno pop en Latinoamérica. Tren al sur, Baile de los que sobran y Estrechez de Corazón soltaban la combinación del house con Camilo Sesto para olvidar las frustraciones bailando. En ese momento pensaba, “si tocan Con Suavidad ya sería demasiado”. Pero no la tocaron, esta noche solo tendríamos grandes éxitos.

Jorge y sus músicos se fueron del escenario para luego volver y contarnos su recuerdo de aquella presentación en Acho donde 14 mil personas se sabían todas sus canciones. Luego, sentado desde su sintetizador, nos comentó que tocaría un tema que se había convertido en su favorito: Amiga Mía. Luego siguieron Muevan las industrias, Es muy tarde y Nunca quedas mal con nadie.

Jorge antes de despedirse se acercó al público y dijo “Recuerden que en el 2012, de cada 10 niños, 5 son la mitad”. Un irónico comentario que reflejaba con humor este divorcio entre el mensaje de sus canciones y el público que las consume.

Set List:
1.- Sexo
2.- Paramar
3.- Fe
4.- Nunca te haría daño
5.- La Voz de los 80
6.- We Are South American Rockers
7.- Corazones rojos
8.- Casa en un árbol
9.- Por qué no se van
10.- No necesitamos banderas
11.- Pa, pa, pa
12.- Ámate
13.- Tren al sur
14.- El baile de los que sobran
15.- Estrechez de corazón
16.- Amiga mía
Encore:
17.- Las industrias
18.- Es muy tarde
19.- Nunca quedas mal con nadie

Ahora los dejamos con la importante entrevista que nos ofreció Jorge González y este video del concierto que nos ofreció.

*Todas las fotos por Mia G. Echevarria para Perú.com excepto la primera extraida del facebook de Jorge González.